Ya en marzo de 2005, Vázquez firmó un convenio con el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para apoyar financieramente a empresas autogestionadas a cambio de asesoramiento o exportaciones uruguayas a ese país.

Las primeras empresas autogestionadas se iniciaron con fondos otorgados por Venezuela, si bien después recurrieron al Fondes, creado por decreto en 2010, para ampliar sus actividades.

Las empresas recuperadas han tenido cierta estabilidad aunque los medios de comunicación han puesto el acento en aquellas que han tenido dificultades.

Algunas pocas experiencias comenzaron a gestarse mucho antes, como Urutransfor, o Molinos Santa Rosa, que después fueron incluidos en el respaldo otorgado por el Fondes.

La primera empresa autogestionada en comenzar a operar ya en los gobiernos del Frente Amplio fue Envidrio (surgida de Cristalerías del Uruguay) que hoy está en proceso de expansión, con compra de maquinaria y aumento de sus exportaciones. En la fábrica se desempeñan más de 100 trabajadores. También desde el inicio de estas actividades funciona Funsacoop, formada por los ex trabajadores de Funsa.

Otra industria de gran porte que se sostuvo por el aporte del Estado fue la ex textil de Paysandú, Paylana, hoy Cotrapay, que mantiene ocupados a unos 200 trabajadores.

Recientemente comenzó a operar la curtiembre Uruven en Montevideo, unas de las primeras en comenzar a gestionar el préstamo en Venezuela.