Por: Camilo Álvarez

Este año, en América Latina nos esperan escenarios electorales muy importantes, que podrán marcar la dirección de un proyecto que siga sosteniendo la intención de una patria grande.

Cierto es que las elecciones son un mojón, que en definitiva las luchas por la liberación y la construcción de sociedades más justas, solidarias, inclusivas son procesos casi que interminables en el devenir de la existencia humana. Sin embargo, es cierto también que teniendo algunos resortes de poder, sin tirar manteca al techo y bajo la tremenda batalla que implica construir correlaciones de fuerzas favorables, se puede torcer un poco el asunto en favor de los más infelices. Aun sabiendo que se precisan procesos de desacople y construcción de poder popular y nacional.

En estos días, específicamente el primer día del año, recurriendo a las efemérides nos vimos en algunas conversas de verano, recordando tres “aniversarios” que deben ser asunto de estudio de todo/as.

Pasaron 214 años de la independencia de Haití. Tras romper las cadenas del imperio francés, se proclamó la independencia el 1º de enero de 1804. Siendo el primer país de América Latina en lograrla. Tras un proceso de 13 años lucha contra Francia.

Los 59 años de la revolución cubana, que inaugura una etapa de luchas contra el imperialismo de EEUU. Desde entonces Cuba viene siendo un faro para los pueblos de América Latina y una esperanza para más de 67 países donde hay más de 60 mil médicos cubanos ofreciendo ayuda humanitaria, y que contabilizan cerca de 3 millones y medio de personas atendidas.

24 años de salida a la luz pública del EZLN, un ejército bastante extraño, que eligió como bala la palabra. Que aun siendo un ejército propone una democracia comunitaria que deja chiquita a la oferta liberal de elección de representantes que terminan muchas veces suplantando a quienes los eligieron.

Este año, los pueblos de varios países de América Latina estarán en elecciones, jugándose una parada importante para el proyecto continental y para la suerte de los más vulnerables.

Ya sabemos (ya sabíamos y quedó demostrado ahora) cuál es la agenda de la derecha. Básicamente la misma de los 90, flexibilización laboral, represión, baja de salarios…y ahora en una suerte de “con eso no basta”, ofrecen estas recetas de 12 a 14 horas de trabajo, sin horas extras, etc.

Costa Rica, Colombia, Brasil, México, Venezuela y Paraguay. En estos países se estará disputando la presidencia. Son países gravitantes para la región.

Podemos sumar también la consulta pública en Ecuador.

Es esperable que en cada escenario electoral, algunos más que otros por la probabilidad alta de que la izquierda llegue al gobierno, estarán minados por horas y horas de propaganda en los medios masivos de comunicación, arengando para que la derecha se haga de nuevos territorios para afianzarse en la región.

Una construcción en aumento, que había perdido peso luego de su auge en los 90, de ridiculización y demonización de la política, vuelve a lomos de mensajes constantes de los medios, que saben que la despolitización sirve a la llegada outsiders y empresarios.

Por otro lado, el peso que asumió la Justicia en la política de América Latina, colocándose en un lugar gravitante. Dicha judicialización de la política tuvo su auge en la destitución de Dilma en Brasil y en Argentina, donde una persona como Macri acumuló más de 214 causas judiciales como “estafa y asociación ilícita”, “abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”, “enriquecimiento ilícito”, “falsificación de documentos públicos”, “amenazas y abandono de personas” y aun así es candidato a presidente y gana las elecciones.

En Brasil, antes de las elecciones hay que esperar qué dictamina la justicia con respecto a Lula principal candidato a ganar las elecciones.

Paraguay, donde se reedita la alianza entre el Frente Guazú y el PRLA esta vez, bajo el nombre de Ganar (Gran Alianza Nacional Renovada) para disputarle al Partido Colorado, está vez con la aparición del periodista Rubin como candidato a vicepresidente por el Frente Guazú, ya que Fernando Lugo, destituido por el Parlamento, fue desestimado para presentarse como candidato, siendo quien mejor intención de voto recogía.

La importancia de estas contiendas electorales, van de la mano con las luchas populares que se dan en nuestra América y precisan ser difundidas y acompañadas.