El domingo 10 de mayo de 2015 se realizaron las elecciones departamentales en los 19 departamentos del país. La contienda tuvo las características clásicas de las elecciones uruguayas, basadas en un alto espíritu democrático, sin incidentes de ninguna naturaleza, donde la sociedad uruguaya concurre a votar como si fuera un día de fiesta.

Son elecciones distintas a las nacionales, donde priman elementos políticos e ideológicos. En las departamentales, sobre todo en el interior del país, pesan mucho los candidatos de cada partido que tienen más cercanía con la población.

Se les conoce su trayectoria política, familiar, sus amigos, su cotidianeidad, su ética, sus valores y sus principios si los tienen. También influyen tradiciones del Partido Nacional y del Colorado que con algunos triunfos del FA van perdiendo vigencia.

En las primeras aproximaciones, surge cierto grado de estabilidad entre los distintos partidos políticos. El Frente Amplio vuelve a ser nítido ganador en el total de votos del país, con alrededor de la mitad de los votantes, repitiendo cifras de elecciones nacionales.

Ya no es un partido montevideano, sino que ha alcanzado la posición de partido nacional en términos territoriales. Juega en todo el país y en los departamentos que no gana sale segundo.

Desde la apertura democrática, el Partido Colorado ha ganado tres veces las elecciones nacionales, el FA tres veces y el Partido Nacional solamente en una oportunidad.

Con estas elecciones departamentales el FA se consolida como fuerza política nacional, en la medida que gana por sexta vez consecutiva la Intendencia de Montevideo, por tercera vez la de Canelones y alcanza un total de 6 gobiernos departamentales en todo el país.

Hay cambios sustantivos en los partidos de la oposición, ya que el gran contrincante del FA es el Partido Nacional, que a su vez gana doce gobiernos departamentales. Aparece una transformación relevante en el sistema político nacional que es la impresionante caída del Partido Colorado.

Hay departamentos donde casi desaparece. Por ejemplo, en Montevideo no consigue ningún edil para integrar la Junta Departamental. Pierde su bastión de Salto y mantiene la Intendencia de Rivera.

Es difícil evaluar el futuro de este partido, que fue el partido del Estado, el partido que perdió una elección nacional en 1958 después de gobernar durante 93 años, el partido de José Batlle y Ordóñez de tanta influencia ideológica sobre el sistema político uruguayo.

Elementos ideológicos que influyeron sobre diversos componentes del FA, e inclusive de líderes nacionalistas como Wilson Ferreira Aldunate.

En estas elecciones departamentales el FA aspiraba a ganar en 9 departamentos donde se habían depositado altas expectativas. De estas 9 ganó 6, una más que en 2010 y una menos que en 2005. Ganó en Montevideo y Canelones por una aplastante mayoría de votos. En Montevideo con casi 54% de los votos válidos, sin contar los votos observados.

En Canelones alrededor del 50% de los votos válidos en la medida que alcanzó el 46,7% de los votos emitidos que contienen los observados, los nulos y los en blanco.

Aplastantes triunfos en ambos departamentos, con 24 puntos de diferencia con el Partido Nacional que salió segundo en Canelones y con 12 puntos de diferencia con respecto al partido de la Concertación en Montevideo. En el resto del país se mantuvo la Intendencia de Rocha, se recuperaron las de Salto y Paysandú y se ganó por primera vez en Río Negro.

Hasta aquí todos resultados extraordinariamente positivos. Pero hubo resultados negativos. Había expectativas de arrebatarle al Partido Nacional la Intendencia de Cerro Largo, pero se perdió por cifras abultadas.

Se perdió la Intendencia de Artigas por 13 puntos y la de Maldonado por 6 puntos. Sin ninguna duda el resultado más adverso es la pérdida de la Intendencia de Maldonado.

Por sectores del FA, el MPP alcanza dos intendencias (Canelones y Rocha), la Vertiente Artiguista, que no obtuvo en noviembre representación parlamentaria, logra dos intendencias (Paysandú y Río Negro), el partido Socialista 1 (Montevideo) y Lima en Salto en acuerdo con la lista 711 liderada por Sendic.

Vale la pena destacar la buena performance del núcleo de Casa Grande liderado por Constanza Moreira que logra un total de 5 edilas en los departamentos de Montevideo, Soriano, San José, Durazno y Paysandú, que le otorga mucha fuerza para su futura consolidación.

Se vuelve imprescindible un estudio serio y profundo de evaluación de estos resultados electorales. Donde la campaña electoral fue unitaria el desempeño mejoró, como seguramente debe haber ocurrido en Paysandú con diferencias de la campaña anterior.

Vale la pena avanzar en las transformaciones necesarias para el departamento de Montevideo, donde pese a la muy buena gestión de Ana Olivera, se cometieron errores que no se pueden repetir, como el del corredor Garzón.

Daniel Martínez, amplio vencedor de estas elecciones departamentales, tendrá que formar un equipo de primer nivel para alcanzar sus objetivos. Es imprescindible la reorganización de la propia fuerza política, para que sus decisiones pesen y no sean un saludo a la bandera, para que puedan lograrse debates fraternales de carácter interno que brillan por su ausencia.

Pero sin duda se requiere un estudio profundo de lo que pasó en Maldonado que fue la principal pérdida del FA en estas elecciones departamentales.

¿Cuáles son los factores centrales de esta derrota? ¿Las diferencias internas y la falta de unidad? ¿Problemas con los candidatos? ¿La falta de liderazgo? ¿La propia gestión y resultados de 10 años de gobiernos frentistas en el departamento? ¿El problema del agua en los últimos meses?

La fuerza política se tendrá que poner las pilas, avanzar en nuevas reflexiones, en su propia reorganización para garantizar las transformaciones y cambios prometidos, para avanzar hacia el crecimiento y la justicia social, para avanzar hacia la igualdad, que sigue siendo el objetivo central de un gobierno de izquierda.