El ex senador del Frente Amplio Carlos Baráibar confirmó que el ex presidente Luis Alberto Lacalle Herrera participó a fines de 2012 en Estados Unidos en el que mencionó la intención de utilizar a los grandes medios de comunicación y al poder judicial para frenar a los gobiernos progresistas en América Latina.

En la misma línea, en las últimas horas, el vicepresidente de la República, Raúl Sendic, dijo que la “campaña” contra su figura es parte de una estrategia orquestada en una reunión en Atlanta (Estados Unidos) para atacar a determinados sectores de la izquierda en el continente. Este hecho generó que ayer el propio Presidente Tabaré Vázquez se refiriera al “bullying” que se cierne sobre el vicepresidente (ver página 3).

Consultado por LA REPUBLICA, Baráibar afirmó anoche que la información sobre la participación de Lacalle y su intervención le fue proporcionada por el presidente del Parlamentro Centroamericano (Parlacen) Manuel de Jesús Pichardo, durante un Foro de San Pablo realizado en San Salvador y cuyo contenido, el propio Lacalle, para su sorpresa, confirmó tiempo después durante una sesión del Senado y ante su requerimiento. “Me dejó y nos dejó sorprendidos, porque no pensábamos que una información que había trascendido de una reunión privada y confidencial, él la reconociera como cierta”, afirmó en alusión a la sesión del Senado de febrero de 2014.
Pichardo viene denunciando en foros internacionales el “Plan Atlanta” para sacar del poder a los gobiernos de izquierda de Latinoamérica. En las últimas horas, el vicepresidente Raúl Sendic dijo que la campaña en su contra fue ideada en Atlanta. “Lacalle había dicho, según Pichardo, que la constatación que se tenía era que lucha política contra las fuerzas progresistas en el campo de la lucha social era una batalla perdida que no tenía chance de cambiar la correlación de fuerzas. Pero que había dos ámbitos que sí sentían que la derecha, podían dar la batalla, y esos dos campos son: los grandes medios de comunicación y el poder Judicial, y que había que centrarse en procurar la incidencia de estos dos ámbitos para dar esa batalla. Eso lo dice Lacalle que lo cuenta Pichardo. A raíz de eso, en febrero de 2014, en la legislatura pasada, yo pido la palabra, y relato la anécdota, sin nombrar a Pichardo. Lacalle pide una interrupción y sostuvo, textualmente, “sí es cierto, yo dije lo que dice el senador Baráibar”. “Me dejó y nos dejó sorprendidos, porque no pensábamos que una información que había trascendido de una reunión privada y confidencial, él la reconociera como cierta”, afirmó el ex senador.

Tal como adelantó ayer LA REPUBLICA, el episodio ocurrió a fines del año 2012. Por esas fechas, se instauró en Atlanta la Misión Presidencial Latinoamericana, de la cual Lacalle forma parte, “una iniciativa de carácter cívico que reúne a expresidentes democráticos de América”. En el encuentro también participó el diputado dominicano Manolo Pichardo, quien actualmente es presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Coppal). Pichardo, que es dirigente del Partido de la Liberación Dominicana, denunció que en esa oportunidad tuvo lugar en paralelo una reunión en la suite del hotel Marriot que sirvió para “revelar o diseñar” una estrategia a la que él alude como el “Plan Atlanta”: una “conspiración” para minar el liderazgo de los presidentes de izquierda o progresistas del continente.

Según explicó Pichardo en un artículo con su firma publicado en marzo del año pasado por Listin Diario de Santo Domingo, un ex presidente suramericano habría detallado el plan urdido ante la imposibilidad de “ganarles a estos comunistas por la vía electoral”.

La estrategia expuesta por el ex presidente consistiría en dos pasos: “el primero que tenía como objetivo iniciar una campaña de descrédito contra los presidentes de orientación de izquierda o progresistas para ir minando su liderazgo. Para ello decía contar con medios de comunicación, algunos de los cuales fueron mencionados. El segundo consistía en transformar las maniobras mediáticas en proceso judiciales que terminaran con los mandatos presidenciales sin que para ello hubiera que recurrir al voto popular que les instaló en la administración de los Estados.

Al abordar lo que sería la segunda etapa del plan, también hubo mención de algunos nombres de individuos ligados a las instituciones judiciales de la región comprometidos con la conspiración que llevarían a los llamados ‘Golpes Suaves’, encubiertos de juicios políticos precedidos de escándalos de  corrupción, o campañas dirigidas a ventilar supuestos comportamientos cuestionables de la vida íntima de los líderes progresistas; incluyendo, si fuere necesario, a familiares, amigos o allegados”, relató Pichardo en su artículo.

Según el diputado dominicano, “lo que se ha visto después de aquel evento en toda la América Latinagobernada por los partidos de izquierda o progresistas, parece poner en evidencia que la conspiración está en marcha, con cierto éxito hasta ahora, porque encontró de aliado la desaceleración de la economía china y el desplome de los commodities que han tenido un gran impacto en la contracción de las economías de la región”.