Por: Por Patricio Arana y Arman Soldin en Catania / AFP

La OIM, con sede en Ginebra, recibió este lunes un llamado de auxilio de una persona que viaja a bordo del barco con más de 300 personas. Este pasajero precisó a la organización que 20 personas ya murieron, y que dos barcos que navegaban cerca de su embarcación también atraviesan dificultades.

La OIM, que no sabe exactamente dónde se encuentra el navío, añadió que contactó a la guardia costera italiana, pero ésta “no tiene los medios para rescatarlos ahora” debido al naufragio de otro barco el domingo. Este domingo, un buque con hasta 950 personas a bordo, según el testimonio de un sobreviviente, naufragó a unas 70 millas náuticas (unos 120 km) de las costas libias.

La guardia costera italiana, que coordina las operaciones de rescate, confirmó el balance de 24 muertos y 28 supervivientes. Los demás centenares de pasajeros son considerados desaparecidos.

La UE no tiene excusa
“Con esta nueva tragedia ya es demasiado. La UE ya no tiene excusas, los Estados miembros ya no tienen excusas. Necesitamos una verdadera política migratoria, necesitamos medidas inmediatas”, dijo la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, antes de una reunión de ministros de Exterior del bloque a la que se unirán esta tarde sus colegas de Interior.

La canciller alemana, Angela Merkel, se declaró “consternada” y afirmó que la UE debe “hallar respuestas”. El papa Francisco pidió a la comunidad internacional “actuar con decisión y rapidez”. Mogherini agregó que se necesitan “medidas inmediatas” de parte de la UE y citó el refuerzo de la operación europea de vigilancia marítima Triton.

La operación Triton, coordinada por la agencia europea de vigilancia de las fronteras exteriores Frontex, reemplazó a la operación italiana Mare Nostrum en noviembre de 2014, una decisión muy criticada por las organizaciones no gubernamentales que denuncian la falta de medios.

Además, algunos miembros del bloque son reticentes a reforzar las operaciones de búsqueda y rescate por miedo a que creen un “efecto llamada”, en momentos en que el flujo de inmigrantes alcanza cifras nunca antes vistas. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), 35.000 personas llegaron por barco al sur de Europa desde principios de año y 1.600 están desaparecidas.

Contra los traficantes
Italia estudia realizar “intervenciones dirigidas” contra los traficantes de personas en Libia, anunció este lunes en Roma el jefe de gobierno italiano, Matteo Renzi.

“La hipótesis de una intervención militar no está sobre la mesa”, pero lo que sí es posible hacer son “intervenciones dirigidas para destruir una mafia criminal”, declaró Renzi en rueda de prensa junto a su homólogo maltés, Joseph Muscat.

La UE debe hacer “lo que haga falta para acabar con unas tragedias que la humanidad, en el siglo XXI, no puede tolerar impasible”, dijo por su lado el ministro de Asuntos de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, calificando la tragedia como lo “suficientemente seria, grave y global”.

“La reputación de la Unión Europea está en juego”, estimó en tanto el ministro de Exteriores italiano, Paolo Gentiloni, cuyo país es el más expuesto, junto a Malta, a las tragedias que ocurren en alta mar. Para frenar los flujos de inmigrantes, la UE apuesta por reforzar la cooperación con los países de origen y de tránsito. Pero frente a los “estados fallidos”, como Libia, mucho no puede hacer.

la Union Europea presiona a los dos parlamentos rivales en Libia, sumido en el caos desde que la intervención de Francia y Gran Bretaña ayudó a la oposición local a derrocar al líder libio Muamar Gadafi en 2011, para que formen un gobierno de unión nacional. La estabilidad de Libia parece ser el único medio de frenar durablemente el flujo de inmigrantes. La UE promete un “apoyo” para cuando se forme un gobierno libio de unidad nacional.

Sobre la acogida de los inmigrantes, las negociaciones se anuncian más complejas. Las reglas europeas actuales obligan al país al que llegan los inmigrantes a tratar sus solicitudes de asilo y, si ésta es rechazada, a solventar su reenvío hacia los países de origen. Esta situación hace que países como Italia, Chipre, Malta o Grecia asuman el mayor peso frente a la inmigración que sus vecinos del Norte.