Con el triunfo de la Revolución en enero de 1959 se inició un período de profundos y radicales cambios, destinados a poner fin al régimen neocolonial existente en Cuba.

Las medidas tomadas en los primeros tiempos habían sido esbozadas en el programa del Moncada y estaban encaminadas a resolver las necesidades inmediatas y perentorias del pueblo.

La ejecución del programa de la revolución comenzó a llevarse a cabo mucho antes del triunfo del 1 de enero del 1959. Por ejemplo, el proceso de transformación agraria se había iniciado durante la guerra de liberación al dictarse en la Sierra Maestra el 10 de octubre de 1958, la ley Nº 3 que establecía en las zonas liberadas el reparto de las tierras del Estado y la de los servidores de la dictadura.

A 4 meses y 17 del triunfo de la Revolución el Gobierno Revolucionario dictó la primera Ley de Reforma Agraria en Sierra Maestra. A pesar de las enormes dificultades, Cuba pudo resolver de manera muy rápida problemas que ningún otro pueblo del continente ha podido eliminar todavía.

En la Declaración de la Conferencia de los Partidos Comunista de Caribe, celebrada en junio de 1975, se hizo un análisis de todas las transformaciones materiales y se reconocieron los logros al expresar: “Lo mejor que ella muestra a sus hermanos de América Latina, en particular a la clase obrera, es que Cuba liquidó males como el desempleo, la discriminación racial, la prostitución, el juego y la mendicidad y se afianza en un pueblo que salió de la humillación y despersonalización a que lo sometieron los imperialistas”.

La construcción del socialismo

A pesar del triunfo revolucionario continuaron las agresiones del imperialismo en sus diferentes formas, tales como el bloqueo económico y las agresiones armadas. En 1960 Estados Unidos suprimió la cuota azucarera en el mercado norteamericano, prohibió de forma absoluta la exportación de piezas de repuestos a Cuba y la venta de petróleo.

En marzo de 1960 el Gobierno norteamericano dispuso la preparación de un ataque militar a Cuba en el que se emplearían emigrados de origen cubano, en combinación con las bandas que se habían alzado en el interior del país. Prueba de esto fue el sabotaje al buque Francés el 4 de marzo de 1960, en un muelle del puerto de la Habana que dejó 101 muertos. Este buque traía armas compradas por Cuba y el imperialismo bombardeó los aeropuertos de Ciudad Libertad Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños. El 16 de abril de 1961 en la despedida a las víctimas de este horrendo crimen Fidel Castro expresó:

“Obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la patria, ¿juran defender hasta la última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes?” El pueblo conmovido respondió sí, y concluía Fidel:

“Viva la clase obrera, vivan los campesinos, vivan los humildes, vivan los mártires de la patria, vivan eternamente los héroes de la patria, viva la Revolución Socialista, viva Cuba libre”.

Al día siguiente el 17 de abril entre la 1:30 y las 2:00 de la madrugada, las tropas mercenarias desembarcaron por Playa Girón y Playa Larga, en la Bahía de Cochinos iniciando el avance en el territorio cubano, pero rápidamente el Comandante en Jefe dispuso que las tropas cubanas, formadas por el ejército rebelde y la policía nacional revolucionaria se dirigieran al lugar del desembarco.

Siguiendo la estrategia trazada por Castro, el imperialismo yanqui sufrió su primera derrota en América Latina en menos de 72 horas. El 19 de abril, en el comunicado Nº 4, el Comandante en Jefe informaba al mundo el fracaso de la invasión mercenaria. Este hecho sirvió para que el pueblo reafirmara su decisión de apoyar a Fidel en la construcción de una revolución socialista.

Un punto inicial en la construcción del socialismo concebido por el pensamiento revolucionario de Fidel Castro fue el nacimiento de la campaña de Alfabetización durante el año 1961 declarado Año de la Educación por el propio Fidel.

Se adiestraron 1.000 alumnos en Minas de Frío para esta tarea entre los cuales estaba Conrado García Benítez, un matancero de 18 años. El fue asesinado para frenar la campaña, pero al nuevo llamado de Fidel más de 10.000 jóvenes vistieron el glorioso uniforme Brigada Conrado Benítez.

Otra evidencia del pensamiento revolucionario de Fidel en la construcción del socialismo en Cuba fue el surgimiento del Partido Comunista de Cuba.

A partir del carácter socialista de la Revolución se inició el proceso de construcción de los primeros núcleos de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). El 8 de marzo de 1962 se constituyó la Dirección Nacional de las ORI, que en reunión celebrada el 22 del propio mes se acordó nombrar como primero y segundo secretario respectivamente a Fidel y Raúl Castro, y un secretario general, Aníbal Escalante. Pero, bajo la responsabilidad de este último se manifestaron errores de dirección, desconfianzas y se cayó así en sectarismo. Esta posición fue denunciada por Fidel ante las masas el 26 de marzo de 1962 en la televisión. A partir de ese momento se crearon nuevos núcleos sobre la base de dos principios básicos: 1) La ejemplaridad, y 2) la garantía de las participaciones de las masas en las asambleas para proponer, analizar y aprobar los integrantes de los núcleos.

En mayo de 1963 las ORI pasaron a llamarse Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. El día 30 de noviembre de 1965 comenzó una serie de reuniones de la Dirección Nacional del PURSC que culminó con la reunión del pleno, que aprobó la resolución que determinaba que este partido en adelante se llamaría Partido Comunista de Cuba.

El 3 de octubre de 1965 se celebró el acto de presentación del Comité Central del PCC en la Habana, y en el acto Fidel destacó que el nuevo nombre de Partido Comunista de Cuba se había adoptado por tres razones fundamentales: 1) Los objetivos de la Revolución; 2) el desarrollo alcanzado por el Partido; y 3) por la conciencia revolucionaria alcanzada por sus miembros.

En 1962 se llevó a cabo la campaña nacional de vacunas contra la poliomielitis, el tétano, se crearon hospitales rurales, y en el campo de la educación Fidel concibió el plan de becas universitarias, la educación obrero-campesino, la creación de los primeros círculos infantiles. En la esfera del deporte la práctica masiva de este, la creación de institutos deportivos y universidades, en fin, todo un proceso revolucionario socialista originado, desarrollado y materializado por Fidel y el pueblo cubano. Actualmente son otras las condiciones históricas, nuestra lucha hoy es en el campo de las ideas, por mantener las conquistas alcanzadas por la Revolución.

(Fuente: Investigación de Yamilet Rondón Sosa, profesora asistente de la Facultad de Cultura Física de Santiago de Cuba)