Por: Luis Casal Beck

Desde un primer momento, el FA, -surgido el 5 de febrero de aquel tumultuoso 1971, año de elecciones-, se consideró como la  continuidad histórica del artiguismo. La fecha elegida para realizar su primer acto en la calle, posee una honda significación: un 26 de marzo de 1815, el comandante artiguista Fernando Otorgués izó en Montevideo la bandera de la Provincia Oriental. Era la victoria, muy acotada en el tiempo, del proyecto del caudillo federal José Artigas.

En la Explanada Municipal de Montevideo, se reunió en la noche del 26 de marzo de 1971, una enorme multitud. Fue interpretado el himno nacional (cantó como solista, Nelly Pacheco) e izada la bandera del FA, con los colores rojo, azul y blanco (diseñada por el plástico Manuel Espínola Gómez y conocida como “la bandera de Otorgués”). La BBC de Londres dijo que al acto asistieron entre 150 y 200 mil personas. Oscar Bottinelli, por entonces secretario político de Seregni, hizo un cálculo mas preciso. Consideró que eran entre 50 y 60 mil. Todo un gran éxito para el naciente Frente Amplio.

La tribuna fue ocupada sucesivamente por el general Arturo Baliñas (del grupo que suscribió la declaración del 7 de octubre de 1970, publicada en “Marcha”), el socialista José Pedro Cardoso, Edmundo Soares Netto, quien leyó una carta de Luis Pedro Bonavita (presidente del FIDEL, que estaba enfermo); el demócrata cristiano Juan Pablo Terra, el blanco Francisco Rodríguez Camusso, la batllista Alba Roballo, el comunista Rodney Arismendi, el batllista Zelmar Michelini. Por último, hicieron uso de la palabra, los integrantes de la fórmula presidencial proclamada, Seregni y Crottogini.

En un momento de su exposición, Crottogini dijo que el acto representaba “un plebiscito en la alegría, como el de Liber Arce, fue un plebiscito en el dolor”, recordando la muerte de aquel estudiante, ocurrida en 1968, en medio de la represión callejera del gobierno, y cuyo sepelio constituyó un masivo repudio al autoritarismo oligárquico del presidente colorado Jorge Pacheco Areco.

El discurso de Seregni, fue cuidadosamente preparado. Hoy se sabe que uno de sus asesores, el pensador socialcristiano Alberto Methol Ferre, tuvo la responsabilidad de redactar el documento de base, lo que le insumió un par de semanas. Los datos económicos los aportó el entonces decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Samuel Lichtensztejn, otro de los integrantes del equipo asesor de la presidencia del FA. Seregni hizo los ajustes finales.

Seregni, con 54 años, era desde abril de 1969 un general retirado del Ejército, que pidió su pase a retiro, siendo el titular de la principal región militar del país (Montevideo, Canelones), por graves divergencias con Pacheco Areco. No tenía experiencia política. Era todo un desafío hablar en un acto de esas dimensiones. Seregni, leyó su discurso, en forma deslumbrante.

Describió la situación del país, los bloqueos estructurales dominantes que impedían el desarrollo nacional y agudizaban la crisis, acusando  como obstáculo principal a “la oligarquía”, definida como “la trenza bancaria, terrateniente y de intermediación exportadora; el grupo social que domina y acapara la tierra, el crédito, los canales de comercialización de nuestros productos”. Ante un “empobrecimiento colectivo”, para Seregni lo fundamental, consistía en “enfrentar de una buena vez a la rosca que nos aprieta”. “La disyuntiva es hoy muy clara, -dijo-. O la oligarquia liquida al pueblo oriental o el pueblo oriental termina con la oligarquía”, generadora de una “violencia social” exacerbada, -en defensa de de sus privilegios-, que “comenzó desde arriba”. Delineó luego algunas claves del programa de gobierno propuesto por el FA (vinculadas a la banca, la tierra, el comercio exterior), “Nosotros vamos a potencializar al Estado”, afirmo. “A usar al máximo la capacidad humana que está ahí ahogada, porque vamos a la vez a romper los tres pilares básicos de la oligarquía: latifundio, banca particular, complejo de succión de la exportación”.

“Estamos en América Latina y América entera es víctima de la misma dependencia, de los mismos poderes”, subrayó. “Nuestra lucha es común con nuestros hermanos latinoamericanos. También lo fue cuando Artigas, Bolivar y San Martin. Y porque aquellas luchas terminaron con el exilio de Artigas, Bolivar y San Martín, es que emprenderemos ahora, la segunda emancipación latinoamericana”.

En la explanada municipal, estaba transitoriamente ubicado un monumento a Artigas, realizado por el escultor Armando González, que se proyectaba instalar en la ciudad de Artigas. En el tramo final de su discurso, Seregni, contemplando aquella imagen en bronce, del gran caudillo federal, dijo: “es el pueblo oriental el que emprende el camino hacia su futuro y nadie ni nada detiene a un pueblo decidido, conciente, seguro, que sabe lo que quiere y sabe dónde va. Repito, porque tiene la profundidad y la simplicidad de las grandes verdades, un canto que escuchamos a los estudiantes de Medicina: un pueblo, unido, jamás será vencido. Y antes de irnos, una invocación que nos sale del fondo del alma: Padre Artigas, aquí está otra vez tu pueblo; te invoca con emoción y con devoción, y bajo tu primera bandera, rodeando tu estatua, ese pueblo te dice otra vez, como en la Patria Vieja: padre Artigas, guíanos”.

Estimación de la BBC de Londres: ASISTIERON AL ACTO ENTRE 150 Y 200 MIL URUGUAYOS

La gestión unitaria (para crear un Frente Amplio) iniciada hacia fines de 1970, culmina en febrero de 1971, mediante el acuerdo. En febrero se ajusta un programa con definición medular: romper las ataduras de la dependencia para transitar a la liberación (y Seregni, define: “la organización y planificación de nuestra economía debe tender hacia fines socialistas de organización económica”).

En marzo se gana la calle con un acto de masas imponente. “Este es un plebiscito de la alegría, como el de Liber Arce (estudiante asesinado en 1968 en una movilización callejera contra el régimen) fue un plebiscito del dolor”, proclamó Crottogini. Y Arismendi explica: “Es natural que gente bien intencionada, que revolucionarios sinceros llegaran un día al 26 de marzo, sin explicarse por qué esa multitud se congregaba allí…Unos pensaban que eran 300 mil independientes que se habían juntado; otros pensaban que un día, especie de parto milagrosos, el Frente Amplio había permitido la congregación y la reunión de multitudes infinitas. Pero no veían la raíz, porque tampoco habían regado la tierra, porque tampoco habían plantado la semilla, porque en última instancia, siendo participantes del  acontecimiento; no lo habían vivido en su entraña misma, conociendo las leyes que rigen y teniendo conciencia para conducirlo. No; no había allí un deslumbramiento. Los 150.000 o 200.000 uruguayos, como dijo la BBC de Londres, eran los que habían estado durante años en las luchas sindicales, y se habían alineado en los sindicatos, por cientos de miles, y parado por quinientos mil, una, dos, veinte veces, ante de Pacheco y durante Pacheco. Y con medidas de seguridad. Y con militarización. Eran los que se habían congregado junto a la clase obrera, a las capas medias; eran las fuerzas fundamentales, protagonistas del momento histórico uruguayo, en dimensión de masas”.

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La campaña electoral muy dura, plagada de provocaciones y de abusos; enrarecida por la pretensión continuista (de Pacheco, que buscaba su reelección, al margen de la Constitución), y la prolongación de las medidas de seguridad, signada por la organización y movilización de sectores masivos, y particularmente juveniles en filas del Frente (y signada, también, por el intento de asesinar al general Seregni), condujo a los comicios. Viciados, como los escrutinios; por irregularidades evidentes

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El Frente Amplio totaliza 304 mil (votos) tras la candidatura de Seregni, utilizando el lema demócrata cristiano (100 mil al FIDEL, que incorpora un sector procedente del nacionalismo; 93 mil votos a una combinación del PDC y batllistas; 71 mil votos a una concertación que sumaba izquierdistas y nacionalistas; 36 mil votos a los socialistas; 4 mil registrados como independientes).

En la capital, el Frente configura la segunda fuerza electoral y liquida el esquema del bipartidismo. Gana en el Cerro, Belvedere, Nuevo París, y La Teja, zonas proletarias.

Un analisis mas detenido, distingue fácilmente, por encima de lemas, tres tendencias del electorado:

— la derecha, mantuvo su fuerza (sumado (Juan María) Bordaberry y (Mario) Aguerrondo; pachequistas, fondomonetaristas, partidarios de igual solución represiva);

–el centro, decreció pero sigue sumando la cifra mayor (batllistas y nacionalistas orientados al margen de la conducción gubernativa vigente);

–la izquierda logró triplicar sus guarismos en comparación con 1966

Se pudo evidenciar la vocación de cambio, menor a la esperada, pero clara. Y el general Seregni, tras el pronunciamiento electoral, redactaba un mensaje: “a no dudarlo: somos una revolución en marcha. Y ninguna revolución se hace en ocho meses: es tarea de toda una vida. El futuro es nuestro. Venceremos”.

(“Historia de los Orientales”, Carlos Machado, EBO, primera edición 1973; páginas 392 y 393).

 

LA SIMBOLOGÍA DEL FA SE INSPIRÓ EN EL ARTIGUISMO

“(Líber) Seregni ha recordado que fue buscándole fecha a ese primer acto público que surgió la idea de vincular las movilizaciones electorales a las conmemoraciones artiguistas. “Nos sentíamos y nos pregonábamos los legítimos herederos de la tradición artiguista”, reconoció a (Samuel) Blixen (“Seregni, la mañana siguiente”, Ediciones de Brecha, julio de 1997). Esta opción tendría consecuencias sobre la simbología de la coalición. El 26 de marzo de 1815, Fernando Otorgués había izado en Montevideo la bandera de la Provincia Oriental, por lo que el Frente Amplio imitaría sus colores.

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(Alberto) Couriel asegura que (Alberto) Methol Ferré (ambos integrantes del grupo de asesores de la presidencia del FA),  soltaba cada lunes (en las reuniones del grupo), “seis ideas nuevas y creativas donde siempre había al menos una valiosísima”, y que fue el redactor principal del discurso del 26 de marzo. La tarea de prepararlo habría insumido 15 días. (Samuel) Lichtensztejn, se ocupó de los párrafos sobre economía. Después, Seregni habría reordenado el discurso e introducido algunas modificaciones”

Historia Uruguaya. Los Caudíllos. Líber Seregni, la unidad de las izquierdas”, Gerardo Caetano, Salvador Neves, EBO, 2011, páginas 81 y 82).

SEREGNI: MEDIDAS DE SEGURIDAD PARA MANTENER LOS PRIVILEGIOS

“Para mantener intactas las estructuras del poder económico, para mantener los privilegios de la oligarquía, era necesario terminar con el régimen de libertades públicas (…)la congelación de salarios y las Medidas de Seguridad provocaron la polarización social. La clase media y la clase obrera se vieron diezmadas económicamente (..) Este proceso que se acompaña de un Poder Ejecutivo que consolida su primacía total sobre el Poder Legislativo, está ligado necesariamente a la descomposición de los partidos tradicionales”

(tramo del discurso de Seregni, 26 de marzo de 1971)