La oposición, particularmente el Partido Nacional y sus medios de comunicación, están haciendo todos los esfuerzos para marcar errores del Frente Amplio en los últimos diez años. Es así que cada dos días el máximo articulador de la propuesta opositora, nos referimos al diario El País, lanza al debate público un nuevo tema, que de inmediato es amplificado por legisladores, dirigentes, analistas y periodistas que responden a la sensibilidad blanca.

Mientras los blancos lanzan al ruedo temas de carácter nacional y departamental, sorprende que los colorados no se hayan plegado a esta estrategia opositora, pero Pedro Bordaberry trabaja en un segundo plano, haciendo tiempo y esperando que pasen las hojas del almanaque para golpear al gobierno una vez que el Partido Nacional se haya cansado de este permanente sistema de golpear y golpear.

Hoy los nacionalistas golpean en Montevideo pero también en el interior del país, particularmente en Maldonado y Cerro Largo, dos departamentos que siguen estando al alcance de la mano frenteamplista en las lejanas elecciones departamentales. Seguramente también irán por Canelones y las otras intendencias del FA,

Esta permanente vida política contradictoria que se expresa en distintas zonas regionales del país, tiene la particularidad de que los colorados solo existen competitivamente en Rivera, llevando a que se perfile una bipolaridad que ya la adelantó el general Líber Seregni hace muchos años.

En este marco no se puede ocultar que el Frente Amplio tiene grandes dificultades para exponer y concretar su programa, a la vez que los nacionalistas no encuentran la manera de exponer sus ideas bajo un formato de programa. De esta manera la ciudadanía uruguaya queda perdida entre el chisme y la pequeña maniobra, transformando a la sociedad en una gran palangana vacía de ideas y de sueños colectivos.

Esta “pornografía” de la política debe saltar en pedazos y dar paso a un debate racional, profundo y generalizado, donde los uruguayos puedan constituirse en una fuerza plena de ideas que apunten al futuro. Si la oposición continúa con las acusaciones bajas, vinculadas a la falta de argumentos, el oficialismo tiene la oportunidad de avanzar en la medida que el debate no quede encerrado en la pequeñez que asume la política uruguaya.

Si la oposición es la que se actualiza, mientras el oficialismo disfruta de lo pequeño, estarán en peligro los éxitos contenidos en el programa del FA. Pero lo que no puede pasar es que la reciente adjudicación para reconstruir las rutas 21 y 24 (“participación público-privada”), no sea factor de alegría para los hogares uruguayos, debido a que la atención pública está en el intercambio de fuegos.