Por: Por Heber Perdigon

La Noche Blanca es la cita de noctámbulos amantes del arte contemporáneo. Es una manifestación Cultural que se realiza en toda Francia de sábado a domingo, primer fin de semana del mes de octubre. El concepto existe desde el año 2002 en Francia. Dura toda una noche y propone el acceso gratis a museos, instituciones públicas y privadas.

Utiliza lugares para presentar instalaciones y performances artísticas. Más de 30 artistas fueron invitados para trabajar sobre el problemático recalentamiento climático.

El Colectivo Noche Blanca Uruguay compuesto por, Claudia Calace, Matilde Rosello, Liliana Carmona y Urban Knitting realizaron la instalación artística en la entrada del metro “Louis Blanc” en París. La Estación Louis Blanc puro Art Nouveau realizada por Hector Guimard, hace parte de Monumentos Históricos. Héctor Guimard Paris 1867- Nueva York 1942. Era Arquitecto y el mayor representante del Art Nouveau. El proyecto “Nube Blanca” tomó forma en los talleres en Montevideo.

Utilizaron la lana materia relacionada con Uruguay, con la finalidad de concebir una instalación climática en París. La instalación artística representó una enorme nube de lana e hilados de lana natural que colgaban en forma de lluvia. En esta instalación los artistas movilizaron los sentidos visuales y táctiles de los pasantes en una experiencia personal y colectiva. Los pasantes escribieron comentarios y sensaciones sobre el clima mediante etiquetas y lápices que colgaban de la nube.

El Colectivo contó con el apoyo del Ministerio de Turismo, Ministerio de Educación y Cultura, Ministerio de Relaciones Exteriores y la Intendencia de Canelones Embajada de Uruguay en Paris y Embajada de Francia en Montevideo. El origen de la Noche Blanca viene del norte de Europa.

En los países nórdicos la Noche Blanca hace referencia al período en donde el crepúsculo dura toda la noche desde mediados de mayo hasta mediados de julio. Claudia Calace gestora cultural, Matilde Rosello docente encargada de Taller de Diseño de Comunicación visual y Liliana Carmona Profesora Titular del Instituto de Historia de la Arquitectura de la Udelar, concedieron una entrevista exclusiva desde París para “La República”.

¿Cómo nació el proyecto de venir a París?

El proyecto nació a partir de una invitación de la Noche Blanca de la Floresta. La Noche Blanca de la Floresta integra una red de Noche Blanca latino americana y es fundadora junto con Perú, Colombia y Bolivia. A través de esa red nosotras somos invitadas por la Alcaldía de París. Somos las gestoras culturales.

Teníamos que traer una actividad artística para presentar en la Noche Blanca parisina. Queríamos representar al Uruguay con algo típico del país. Inmediatamente pensamos en la lana como producto, material natural relacionado con el clima.

Urban Knniting es el movimiento textil urbano que ha participado en Noche Blanca varios años. Los invitamos a participar en esa primera instancia porque trabajan con lana y tienen experiencia con la materia.

El movimiento se caracteriza por ser muy colorido, ecológico que viste el mobiliario urbano. A partir de ese momento empezamos a perfilar lo que queríamos traer a París. Para la organización invitamos a la Facultad de Arquitectura que ya había participado en otras ocasiones de Noche Blanca.

¿Cómo se desarrolló la organización?

La facultad de Arquitectura de la Udelar hace un proyecto integrador. Con 135 alumnos 35 docentes de diferentes carreras realizan esta Nube Blanca. Participaron tres carreras de la Facultad de Arquitectura. Arquitectura, diseño visual y diseño industrial. Fue un proyecto ínter-disciplinario y colaborativo.

Se compartió metodología de aprendizajes. Fue muy interesante ver la motivación de 150 estudiantes para un solo producto. Se formaron grupos con docentes para llevar adelante el proyecto, y se fueron intercalando para llegar al final del proyecto con la lana merinos.

El Uruguay hace parte de los pocos países que la produce. Nosotros en contacto estrecho con París comunicábamos a los talleres las limitaciones que nos ponían para la intervención urbana. Trabajamos en un lugar que es patrimonio francés y muy reducido. Tuvimos en cuenta las tres instituciones que intervenían en París. La red de metros y ómnibus parisina, la Alcaldía de París y el servicio de seguridad (Policía). Cada una tenía sus aéreas de competencia y teníamos que cumplir con los requisitos de todos.

Además los requisitos de calidad artística. Toda la preparación llevó un mes y medio. Pensamos en la facilidad de montaje in situ, el envío era también una preocupación. No conocíamos el lugar, trabajamos con fotos. El lugar físico lo descubrimos el día que llegamos. Fue una muy buena experiencia hacer confluir la mirada de las tres carreras. La Arquitectura en la espacialidad, la parte de Diseño Industrial en lo textil y la Comunicación Visual con lo que queríamos comunicar a partir de la obra.

Fue muy enriquecedor no solo para los estudiantes sino también para los docentes. Fue muy interesante solucionar errores que no estábamos acostumbrados porque trabajamos de otra manera. Nos ajustamos a todos los parámetros exigidos. Aprendimos mucho, las técnicas para trabajar la lana, y desarrollar el proyecto con los docentes de UTU que están acostumbrados a trabajar con esa materia. El proyecto fue innovador. Era un pedazo del Uruguay que traía arte a París.

¿Quién financió el proyecto?

El material, tres empresas Lanas Trinidad, Malabrigo y Manos del Uruguay donaron más de 100 kilos de lana Merinos para que pudiéramos realizar el proyecto. Una de las lanas más caras. Estuvieron siempre presentes en caso que necesitáramos colores o más cantidad. La gente cooperó y se integró al proyecto. El resto pasajes y estadía cada uno asumió sus gastos. Fue un desafío interesante. Una experiencia única.