Con el correr de los días, la militancia frenteamplista, esa que en las Departamentales y Municipales estuvo ahí y fue “de fierro”, poca pero muy buena, poca pero siempre presente en su puesto de lucha, al pie del cañón, a esa militancia es a la que le debemos mucho agradecimiento por todo lo hecho antes y durante el acto electoral.

Hoy, más que nada en esta última instancia electoral, la militancia ha sido escasa, tan escasa que el Frente Amplio no pudo cubrir todos los circuitos electorales y menos cubrir el reparto de listas por todo Montevideo, y es ante eso que el Frente debe ver, analizar y discutir los porqués de esas carencias.

Hace un tiempo en un artículo sobre la militancia, decíamos que “esta era una raza en extinción”, la cual venía bajando año a año; hoy creemos que el bajón fue más abrupto, más de golpe, como que la militancia dentro de su escasez, gritara que la atendieran, que miraran hacia ella.

Pasadas las internas, que tuvieron algo de militancia y mucho de trabajadores rentados, en todos los partidos y en todos los sectores, la misma militancia que ya era poca pasó a reclamar un salario por realizar las tareas de propaganda, cuidar locales, repartir listas, pago de vehículos para el traslado de materiales o gente, atender los circuitos el día de votación… todo tiene un costo hoy. Que no todo es así, sí, pero esto es casi la regla.

La militancia de los Comités de Base, la hemos ido empujando, con discusiones estériles, promesas sin cumplir por parte de los responsables de atender esos centros políticos, dirigentes que tienen que realizarse una profunda autocrítica al desaparecer durante años de ese barrio por lo general los más alejados del centro… Pero eso sí: al viejo estilo de los PPTT florecen en los meses electorales, pues allí están en juego los cargos políticos.

Hace unos días, a principios de abril, un militante me decía: “si el Municipio es el Gobierno de cercanía, si aquí tenemos una lista con 20 compañeros que aquí figuran, en el Municipio de enfrente hay otra lista con 20 compañeros, lo que nos da un total de 40, ¿por qué yo, con una militancia de más de treinta años, solo conozco a unos cinco compañeros por lista?” Otro decía que los candidatos a alcalde habían sido invitados en diversas ocasiones y no se acercaban al Comité. ¿Entonces por qué tenemos que trabajar por ellos?

Hay poca militancia, en su inmensa mayoría veteranos, que tienen que trabajar y luego salir a caminar por el barrio charlando con los vecinos y por momentos no son tenidos en cuenta para esos cargos.

En ocasiones habría que preguntarse si los compañeros, esos que están en cargos electivos o cargos de particular confianza, están militando o en realidad lo que hacen es un trabajo como cualquier otro trabajador, pero jamás una tarea política como la que se realizaba a fines del siglo pasado en nuestro Frente Amplio.

Para finalizar, diré que en una de mis recorridas por Montevideo, alguien me decía que teníamos que tener cuidado pues en cualquier momento podía aparecer el “Sindicato de políticos del Frente Amplio” o el “Sindicato de repartidores de listas”, y así un sinfín de sindicatos que se podrían adherir al PIT-CNT, realizando una serie de reclamaciones que nos podrían salir muy caras.