Por: Gustavo González, Analista

La Suprema Corte de justicia falló en contra del reclamo de inconstitucionalidad presentado por un importante número de trabajadores que se encuentran entre los llamados “cincuentones”.

Con esta denominación se identifican las trabajadoras y trabajadores que se han visto seriamente afectadas en sus jubilaciones. Debemos de tener muy claro que los trabajadores afectados fueron obligados a pasarse compulsivamente al régimen de las AFAP.

Este descarado robo y atropello al cual fueron sometidos, insisto, compulsivamente miles de trabajadores, hoy ven frustrados sus intentos de lo que la supuesta legalidad debería de haber fallado a favor de ellos.

Uno se pregunta si ésta debe de ser una lucha que deben de llevar adelante solamente los trabajadores afectados o bien esto es una lucha que deben de dar el conjunto de la clase obrera. Me inclino por la última opción y debe a mi juicio de ser un tema que debe de estar como prioritario en la agenda del movimiento sindical, junto a otras.

Una vez más la Suprema Corte de Justicia muestra su condición de clase al defender inequívocamente a la privatización encubierta a la que fueron sometidos los trabajadores cincuentones.

Una vez más queda de manifiesto que la denominada independencia de los “poderes” no es tal. El camino de los cincuentones deberá enmarcarse en una lucha consecuente con movilizaciones masivas contra este atropello, lo cual implicará un camino de triunfo frente al reclamo.

Dejar el reclamo en los aspectos puramente formales de la denominada “legalidad” trae estos resultados. El recurso puede presentarse y no está mal que así se haga, pero la única posibilidad de triunfo será una movilización masiva por este justo reclamo. Las compañeras y compañeros se han movilizado, pero se necesita que la lucha sea del conjunto de los trabajadores.

El representante de los trabajadores al Banco de Previsión Social presentó una propuesta que demuestra que con poco dinero esto tendría solución real. Pero así fuera mucho el dinero que cubra esta injusticia igual hay que llevar adelante la movilización.

Se trata de reparar una injusticia. Un mínimo sentido democrático habilita pensar que no cabe duda estamos frente a una injusticia real y objetiva que afectará los últimos años de vida de los trabajadores, los cuales deberían de contar con una jubilación digna.