Quienes hemos asumido un rol en la sociedad, guiados por nuestra ideología, necesariamente debemos ser coherentes con ella; por eso es necesario el diálogo permanente con nosotros mismos y con el colectivo al que pertenecemos, tratando de mantener la línea que nos hemos trazado.

Así, de acuerdo a nuestro modo de pensar, seguimos manteniendo que el motor de la sociedad es la “Lucha de Clases”; además hemos tomado partido por una concreta: la clase trabajadora, el proletariado. También decimos, que las transformaciones sociales necesariamente pasan por la conciencia del individuo y este se transforma junto con la realidad, con los cambios materiales de la realidad. Esto es lo que lleva más tiempo y no se hace de un día para otro.

La izquierda, el Frente Amplio, el progresismo lleva poco más de diez años en el gobierno, apenas se ha comenzado; todos quisiéramos que los cambios estuvieran en un nivel de transformación mayor al que se ha logrado en estos años. No obstante, pensamos que en la educación, por ejemplo, se ha hecho mucho en lo referente a las condiciones de trabajo de los docentes y al nivel de comodidades que tiene el alumnado. Por lo tanto, partiendo de que no es suficiente, decimos que es mucho lo que se ha hecho y que hoy no se parte de cero para mejorar la enseñanza.

¿Y qué es mejorar la enseñanza? Tener maestros y profesores que sepan enseñar, que sepan entusiasmar a sus alumnos a aprender en base a un programa, a un método, logrando que puedan adquirir más conocimiento, para que puedan volcarlo luego a nivel de la sociedad y por supuesto, esta se verá enriquecida por esas nuevas generaciones. Por lo tanto, el objetivo de la enseñanza son las nuevas generaciones, que cuanto mejor se eduquen y aprendan mejor sociedad tendremos.

¿Por qué, en pos de reivindicaciones del momento, se pierde de vista esto? ¿Acaso los sindicatos de la enseñanza tienen otros objetivos? El futuro está en juego;no se trata de detener los cambios, estos hay que hacerlos incluyendo a todos los actores.

Tal vez, todo el movimiento sindical debería pensar en qué etapa de la sociedad estamos, cuáles son realmente las condiciones y la correlación de fuerzas que existe con los que se oponen a las transformaciones. Y pensamos que la mayor fuerza opositora que tenemos es nuestro propio subdesarrollo, que nos impide avanzar a grados más elevados de comprensión.

¿Acaso es posible gobernar un país sin marcar límites? ¿Los gobiernos de izquierda, por ser de izquierda deben dejar a los sindicatos y gremios hacer lo que quieran? ¿Cuál es el límite? Tu derecho termina cuando lesiona el derecho de los demás.