Por: Daniel Martínez

Hoy, cuatro años después, votamos una nueva normativa en materia de Descentralización Política y Participación Ciudadana que se propone profundizar el proceso y, fundamentalmente, mejorar el tercer nivel de gobierno, como decía nuestro compañero Roberto Conde en el Senado: “La experiencia de cuatro años ha marcado los vacíos, los desajustes y la falta de alcance de la norma que se votó en 2010 y pautó la práctica durante estos cuatro años”; y sin duda es una obligación para los que creemos en la descentralización política para mejorar estos aspectos.

Con este proyecto de ley buscamos el mejoramiento, el perfeccionamiento y la profundización gradual del proceso de descentralización y establecer con más precisión el alcance de lo municipal y departamental.

Dentro de los cambios más importantes está todo lo que tiene que ver con el manejo de los recursos: la existencia de un presupuesto municipal, su incorporación al presupuesto departamental y también el manejo de los recursos humanos, dos aspectos que no estaban del todo claros y que muchas veces la dependencia que tienen los gobiernos municipales del departamental hace muy difícil su funcionamiento.

Desde el Frente Amplio no solo hablamos de descentralización sino que la ponemos en práctica, damos más posibilidades, más recursos, más participación a la ciudadanía, sin la cual es imposible implementar un gobierno de cercanía tal como pensamos deben ser los municipios.

Este proyecto descentralizador se remonta a lo mejor de las tradiciones artiguistas, de los cabildos y asambleas provinciales, de villas y pueblos donde los ciudadanos eligen sus autoridades, realizan sus propuestas y controlan la gestión, proceso que fue interrumpido por los partidos fundacionales por más de 200 años.

La descentralización del poder y la participación ciudadana han sido históricas líneas programáticas de la izquierda uruguaya, en especial del Partido Socialista. Así surge de los sucesivos programas de gobierno nacional y departamental y de uno de los documentos centrales de la historia reciente de nuestro PS, “Democracia sobre nuevas bases”.

Los Partidos Nacional, Colorado e Independiente han ido variando sus posiciones, bien heterogéneas en su interna, nunca comprometidos —por cuestiones ideológicas o mera incomprensión— con la democratización y reforma del Estado tal como la concebimos nosotros.

La participación ciudadana es un componente imprescindible en la descentralización como garantía de una auténtica “democratización de la política”. Y esta participación se traduce en un rol activo, de involucramiento, compromiso y responsabilidad en la gestión del cambio, de acuerdo con nuestra modalidad de gestión como izquierda.

Para el tercer gobierno del Frente Amplio tenemos el objetivo de seguir reformulando el país, basados en una mayor descentralización, y es nuestro objetivo promover un debate franco de reforma constitucional que también incorpore estos aspectos.

Es necesario para nuestro proyecto país mejorar la institucionalización del tercer nivel de gobierno, mejorar su gestión y profundizar los mecanismos de participación, convirtiéndolo en nuestro primer nivel de gobierno.

Si Uruguay no se detiene, la descentralización tampoco.

Quedan Sueños Por Cumplir.