En aquel momento la Banda Oriental se encontraba en pleno período artiguista. Es de destacar en este momento histórico la importancia de la figura del presbítero Dámaso Antonio Larrañaga, impulsor de la educación desde los albores de nuestra nacionalidad.

El 28 de agosto de 2015 se realizó el lanzamiento de las celebraciones por los 200 años de la Biblioteca Nacional Dicha fecha obedece a que, el 28 de agosto 1816 el entonces Jefe de los Orientales, José Artigas decide la creación de la misma en respuesta a una carta que días antes le había enviado a Purificación el cura Dámaso Antonio Larrañaga.

La directora de la Biblioteca Nacional, Esther Pailós, dialogó con LA REPÚBLICA sobre las celebraciones que se vienen realizando. “Tendrían que concluir el próximo 26 de mayo que es lo que nos propusimos, pero habrá muchas actividades más el resto del año”.

La Biblioteca es la única institución que subsiste de la época libertadora…

Sí y además es la primera política pública cultural del país, desde ese punto de vista es la primera decisión directamente relacionada a la cultura del país, y ello tiene muchísimo que ver con nuestra identidad. El hecho de que a partir de este momento el santo y seña en el campamento de Purificación fuera: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes” tiene que ver con esto, en una época donde la valentía era una característica tan importante y tan tenida en cuenta.

He vuelto a releer la oración inaugural de Dámaso Antonio Larrañaga, y realmente son maravillosos los conceptos que uno saca de ella, e insisto en la relación estrecha con nuestra identidad. Hago hincapié en un pasaje de la misma que me ha sorprendido y es cuando dice: “Desde el africano más rústico hasta el europeo más ilustrado deben tener acceso a esa biblioteca”. Y este hecho ocurrió hace 200 años, lo que nos demuestra el enorme avance del pensamiento de la época al darle la importancia que requiere la educación de un pueblo.

También es de destacar la manera cómo se llegó a la formación de ese acervo: fueron 5.000 volúmenes iniciales, buena parte de ellos pertenecían a Pérez Castellano quien había fallecido en 1815 y había dejado su biblioteca para uso público.

Era una época en que no había bibliotecas, por lo que no era fácil el acceso a los libros por una cuestión de costos, pero además porque había muy pocos maestros, profesores y el acceso al conocimiento era muy difícil. Dámaso Antonio Larrañaga toma esta biblioteca heredada al uso público y agrega libros de su propia biblioteca para formar este primer acervo de 5 mil libros.

Teniendo en cuenta el avance tecnológico y las nuevas formas de comunicación, ¿cómo se plantea el futuro de nuestra Biblioteca?

La Biblioteca Nacional en sus 200 años ha seguido las distintas instancias históricas de la sociedad y del país, ello significa que en el siglo XXI uno de los hechos más importantes va a ser poner en línea nuestras colecciones digitales; ya existe, por ejemplo, un catálogo en línea que contiene el ingreso de 80.000 autores uruguayos, por lo que la Biblioteca va a dejar de ser montevideana para ser Nacional como su nombre lo dice. Además se podrá difundir fuera de fronteras las obras de los autores uruguayos. Ya no será necesario venir a Montevideo para saber lo que tenemos.

Desde el punto de vista tecnológico hemos desarrollado ampliamente nuestra infraestructura informática; se está terminando la extensión de la red interna a toda la Biblioteca -faltaban algunos filtros- y desde ese punto de vista estamos avanzando todo lo que podemos.

Estos cambios no significarán que el libro pierda su importancia, considero que todos los medios y herramientas de comunicación cultural se complementan y no se excluyen. Por lo tanto, si bien las nuevas tecnologías son absolutamente fundamentales, por otro lado nada excluye al libro. En el mundo de hoy se sigue editando muchísimo más libros, además los “youtubers” comentan libros, los adolescentes, por ejemplo, y ello fomenta en nosotros la compra de esos libros.

Nuestro deber como bibliotecólogos es utilizar las herramientas actuales para atraer la juventud a la lectura y al conocimiento. Es fundamental acompasar nuestra actividad a los cambios tecnológicos.

La Biblioteca Nacional cuenta con sitio web, Facebook y Twitter para comunicarse con sus usuarios y nuestras puertas están abiertas para todos, porque es de todos.