Por: William Marino, Analista

Bendito problema el de los desechos domiciliarios, los del comercio y los de la industria.

Uno de los más grandes problemas a resolver sigue siendo el de la basura o desechos domiciliarios, el nombre no le hace mucho al común de los vecinos.

En estos días la Intendencia de Montevideo comenzó una campaña de comunicación de cómo se debe de tratar los desperdicios domiciliarios. Por desgracia, en mi opinión, la publicidad que se está emitiendo no le llega al vecino. Las consignas son malas, muy fuera de lugar, no son contundentes. Son para decir, para justificar, esto es lo que hacemos.

Alguien puede creer que: “arriba Montevideo”, “arriba el después lo tiro”, “arriba los que no dejan nada fuera del contenedor”, “arriba los que clasifican”. “arriba llamo y me lo vienen a buscar”, esto junto a unas fotos que poco y nada dicen, no da para convencer a nadie.

¿Qué hacemos con ella, la llevamos a un vertedero, la quemamos o la reciclamos? No sabemos qué hacer a ciencia cierta en el tema de la basura. Lo que sí en estos días volvía a escuchar aquello que decía “Cantinflas” en la película “el barrendero”: “la ciudad más limpia, no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia”. En plan de ideas la Intendencia tiene en mente, instalar 8 centros de clasificación de residuos. Uno por Municipio.

Días pasados, cuando se reunió el Consejo de Ministros en La Teja, el intendente Martínez atendía reclamos de trabajadores de la planta de reciclaje de basura de La Paloma, que piden que se los atienda y los apoyen. Por otro lado, otros vecinos los de Nuevo Paris, también se preguntaban qué pasó con la planta que se iba a instalar en el 6 de Diciembre.

Hace más de un año, en lo que era el asentamiento 6 de Diciembre, hoy regularizado, se levantó un enorme galpón, que al no ser cuidado por nadie, hoy “no le quedan ni las baldosas”. Mucho se habló de su costo, unos 75.000 dólares.

Pero aquí el gran problema es la poca comunicación de la Intendencia con la sociedad organizada, a la que no le contestó. El hurgador, el que sale con su carrito tracción a “sangre” humana, tirando en ocasiones por uno o más integrantes de familias, ese no desapareció, está ahí latente y sale cuando más le chifla la panza. Como decía nuestro intendente: “Si no salimos de atrás de nuestros escritorios, no conocemos ni vemos nada”.

Al parecer antes, en un tiempo no muy lejano, el tema de los residuos domiciliarios no era tan problemático, no por un problema de cultura sino porque el volumen de la basura era mucho menos. Además los desechos eran de otro tipo. En muchas cosas para bien y en otras para mal entramos en el primer mundo, el consumismo y la cultura del use y tire nos va carcomiendo.

Comer y tirar envase, tomar y tirar envase, comprar todo tipo de electrodomésticos y tirar envase. Antes era más fácil tirar en el vertedero, quemarla o reciclarla. Hoy los vertederos casi ya fueron, por un problema de contaminación. Quemar la basura, es atentar contra el medio ambiente.

Comenzamos con las zonas llamadas de exclusión, más que nada por la Ciudad Vieja, Pocitos y nuestras principales avenidas, allí los hurgadores afean la vista panorámica de los turistas. Son el proceso de los últimos años, trabajando con muchos actores, de pronto con muy poca participación de los que más conocían del tema: la basura en las calles de Montevideo.

A ellos se los fue “apretando”, lentamente, confiscando el carro y caballo, para así cortarle las manos, pues esa era su herramienta de trabajo. Esto fue en 2016, aunque también se decía que los hurgadores eran los culpables de tirar la basura fuera de los contenedores. Los expulsamos y los contenedores siguen sucios y con muchos desechos en su entorno. Hoy, ¿a quién le echamos la culpa?

Los camiones levanta contenedores, los que decíamos que no venían ya vinieron, hoy hay más de 30, tenemos más de 11.500 contenedores. Miles de ellos anti vandálicos. Por las cámaras, que al parecer son unas 20, se usan para cuidar los basurales. La aplicación del Código de faltas desde 2013, para los que vandalizan los contenedores, casi para nada ha servido.

También podemos decir que se aplican multas a las personas que tiran en uno de esos casi 250 basurales, alejados del centro de la ciudad. Pero ahí también tiran funcionarios de la Intendencia de Montevideo. Se descubrió hace unos meses y se fotografió a un camión de la Intendencia descargando “basura” en un basurero barrial.

Se sigue investigando a los funcionarios por el uso irregular de camiones y por esa falta grave. El vecino común se pregunta si se tratará de esconder o mejor dicho de tapar esas graves irregularidades cometidas por funcionarios municipales. ¿Tendrán coronita? ¿O es corrupción?