Por: Jorge Yuliani

Javier Zubillaga se presentará esta noche -con entrada gratuita- a la hora 23.00 en De Paso Bar Arte, un agradable espacio cultural de la costa canaria ubicado en la calle General Artigas esquina Deti, del balneario La Tuna. Más adelante, el 11 de abril a la hora 21.00 lo hará en el Centro Cultural de la Terminal Goes (General Flores y Domingo Aramburú) de la ciudad de Montevideo.

Muy próximo a editar su segundo disco -en 2007 editó Biografía- Zubillaga, que tiene 34 años de edad, ha tenido una particular peripecia artística que se ha caracterizado por ser siempre en ascenso. Hijo del exilio -sus padres debieron abandonar Uruguay por razones políticas- este artista uruguayo ha nacido en Francia, país que sin embargo no le otorgó nacionalidad.

Tras el retorno de Uruguay al sistema democrático, en 1986 su familia regresó al paisito y Javier pisó por primera vez el suelo oriental.

Sus inicios en la música deben rastrearse en su adolescencia temprana, participando en varias formaciones roqueras como guitarrista y posteriormente como vocalista.

En 1997 comenzó a componer y a cosechar una extensa gama de premiaciones. En 1998 inició su experiencia como solista, destacándose su participación solidaria en diversos escenarios. Desde esa fecha hasta 2000 siguió actuando en forma casi ininterrumpida y su afán artístico le llevó a ingresar en las artes escénicas. El nuevo siglo lo recibió incursionando en Montevideo (hasta ese momento actuaba preferentemente en Canelones), al tiempo que otra de sus vertientes artísticas, la escritura, le reportó importantes reconocimientos.

Trabajador incansable de la palabra, siguió escribiendo y cantando hasta 2005 cuando regresó a Francia. Allí realizó varias presentaciones y en 2006 retornó al Río de la Plata actuando en Montevideo y Buenos Aires, en solitario y junto a Ignacio Copani. Compartió escenario con Rubén Olivera, Diego Kuropatwa, El Sabalero José Carbajal y el dúo Larbanois-Carrero.

Su condición bilingüe le posibilitó nuevas distinciones y desde 2009 varias murgas utilizaron composiciones suyas. En 2012 y 2013 incursionó plenamente en el Carnaval trabajando como letrista e integrando la murga Queso Magro.

Con fuertes influencias del francés Georges Brassens (de hecho lo ha interpretado algunas veces) y del belga Jacques Brel, así como de Jorge Lazaroff y Los que iban cantando, Zubillaga propone un aire limpio y renovado en el panorama de la canción popular uruguaya. Sarcasmo, mordacidad, ironía, humor y mucho pienso con un lenguaje muy uruguayo, joven y contemporáneo. Lo suyo vale y vale mucho. Donde él actúe vale la pena estar, será tiempo ganado.

 

 

Inventario

Tengo la necesidad de comenzar este tema

tengo antojo de yogur o de un helado de crema

tengo discos de vinilo que no escucho jamás

tengo una Barbie que insulta cuando la manoseás

 

tengo besos ensayados y una boda sin fecha

tengo un libro de Bukowski con la tapa deshecha

tengo amores imposibles que no consigo amar

y un mundo de sensaciones que te quiero regalar

 

tengo un máster en nostalgia y un futuro borroso

tengo tanta mala suerte que me siento dichoso

tengo tristes adjetivos para calificar

la tristeza de los hombres que no saben llorar

 

tengo tanta oveja negra que ya es negro el rebaño

tengo queso en la heladera y botiquín en el baño

tengo cara de farsante y no lo puedo negar

tengo examen este lunes y no empecé a estudiar

 

tengo barba en desarrollo y cada vez menos pelo

tengo amigos en Europa y enemigos en celo

tengo ancestros que reviven cuando quiero charlar

sobre cómo eran capaces de vivir sin chatear

 

tengo un plano de Moscú que no me sirve de nada

y una extraña sensación de que esto es una pavada

me voy pues tengo cosas importantes que hacer

como pensar en la vida y en la levedad del ser.