“Tenemos una visión vieja  de lo que son las inversiones de China. Acá hay un concepto de que cuidar al ambiente es no dejarlos tocarlo. Pero… ¿de qué me sirven los pescados si la gente no tiene trabajo ni puede comer? No hay que olvidar que hay transnacionales del medioambiente que curran con el tema. En ese sentido, Rocha no le va a dar a nadie la ventaja en defensa de los recursos territoriales naturales. No se lo damos porque hemos tomado, en este tiempo, decisiones que tienen como eje el equilibrio”, declaró a REPÚBLICA Radio Aníbal Pereyra, intendente de Rocha, por motivo a su segunda visita a China durante la cual recorrieron cuatro provincias y siete ciudades de ese país.
En la oportunidad, se refirió a las posibles inversiones que el departamento recibiría de dicho país y contestó a las agrupaciones sociales que se oponen al proyecto propuesto por el intendente, que busca una mayor actividad portuaria en La Paloma.

Queremos que nos cuente cómo le fue por China

-Para nosotros fue, esta segunda visita, un paso muy importante, enmarcada en lo que nos planteamos como objetivo. Estamos articulando y construyendo una visión de futuro, de mediano y largo plazo. Uruguay es, básicamente, un país exportador de alimentos y dependemos de la colocación del trabajo productivo en los mercados porque, de esa acción, la suerte de los uruguayos y el desarrollo del país están subordinados. En ese marco, China juega un contexto importante porque es el principal socio; es el que más compra esos alimentos, fundamentalmente carnes. Quiero aclarar que nuestra carne se elabora con una calidad única en el mundo; nosotros, en China, estamos compitiendo con la carne de los holandeses y australianos, los cuales tienen un tratado de libre comercio con China. Esto hace que el producto entre a un precio menor. Sin embargo, esto no es un impedimento, igualmente podemos competir. Uruguay ha construido un lugar en estos años por la trazabilidad. Es un valor agregado único que tiene nuestro país y que compite con monstruos en el rubro carne, por ejemplo. Lo que hay que contextualizar es que, en octubre, el presidente dela República firmó un acuerdo para crear una sociedad estratégica, donde Uruguay pasó a ser socio de China.
No queremos la desesperación de la inversión a cualquier costo porque eso implica destruir la característica que tenemos como país. Por otro lado, nadie va a venir a regalarte nada porque tampoco existe eso. En junio viene una delegación de los servicios sanitarios en China a hacer inspecciones y, en caso que nuestro país este en condiciones, se hará una certificación. ¿Qué implica esto? Significa que el ingreso de carnes uruguayas en China se va a multiplicar. En el caso de Rocha, eso puede comprender mayores puestos de trabajo directos de una industria que hoy ocupa a 300 personas.

¿Cuál es la preocupación del gobierno departamental?
-Como no tenemos una máquina que genere trabajo, nuestra preocupación es producir oportunidades. Rocha ya vivió ese problema. Cuando cerraron las plantas pesqueras, estuvimos quince años llorando al costado de la mesa, esperando que nos devolvieran las plantas pesqueras con aquel modelo que ya no existe más. Pero ahora hay posibilidades, ya hay capitales de una empresa que opera en el sur de China. El 22 de mayo viene a La Paloma, con integrantes de su gobierno más siete empresarios, donde se firmará un hermanamiento entre ciudades. Ya firmamos tres hermanamientos del departamento de Rocha con diferentes provincias y éstos implican acuerdos institucionales que mejoran la cooperación entre distintas ciudades.

¿Qué posibilidades hay de que se habilite la instalación de una planta procesadora de pescado?
-Hay un elemento importante que esta empresa ya tramitó, ante las autoridades competentes, y son los permisos para la pesca de merluza negra. El proyecto fue muy serio, en donde hay compromisos que tiene que cumplir sino la iniciativa se retira más allá de los pagos de los cánones correspondientes.  Esos tres barcos van a operar desde el puerto de La Paloma.

Para nosotros, es un paso importante porque el puerto de esa localidad, en los últimos doce o trece años, ha tenido una inversión pública importante pero su actividad es muy baja. En otras palabras, hay dos o tres barcos que están operando allí y dos de ellos están vinculados con la búsqueda de petróleo en la plataforma marítima. Esto es como una casa. Usted no va a invertir tanto en ella para después dejarla abandonada. Entonces, esos permisos ya están otorgados. Ahora, el 22 de mayo, no sólo lo confirmaron en las reuniones que nosotros tuvimos con la empresa y con las autoridades de la ciudad, sino que también se estaría presentando la solicitud de otros permisos para la pesca de anchoas. No hay buques operando en esa especie. Estos procesos también podrían implicar una posible instalación de una planta procesadora.

Sin embargo, ya han salido algunas organizaciones a protestar sin conocer el proyecto. Yo he visto fotos que han colocado en Internet, sobre todo en las redes sociales, donde dicen que vienen 2 mil barcos chinos a ocupar el lugar. Yo creo que cuando se quieren instalar temas por el miedo o por el desconocimiento, no le hace bien a nadie. Tienen que decirle a la gente que ya hay 600 barcos chinos pescando en el Atlántico Sur y que ellos necesitan de respaldo portuario, porque requieren en tierra arreglos, reparaciones y determinada infraestructura. Esos barcos están dentro de las legislaciones internacionales nos guste o no, independientemente de su nacionalidad. Porque muchas de las resistencias están basadas en el fundamento de que son chinos.

Yo creo que si el Uruguay entra en una discusión de ese tipo, lo único que demostramos es que estamos muy involucionados. Somos un país donde todos somos hijos de inmigrantes. Además, esto es sencillo: si no se van para otro lado. El país tiene reglas claras de juego y ellos lo saben. Tenemos una visión vieja  de lo que son las inversiones de ese país. China hace unas inversiones impresionantes, cambió su lógica porque ellos sufrieron lo que es el impacto que generaron en el ambiente. Acá hay un concepto que cuidar al ambiente es no dejarlos tocarlo. Pero… ¿de qué me sirven los pescados si la gente no tiene trabajo ni puede comer? ¿Si somos un país que vende alimentos, qué vamos a hacer con los alimentos? No hay que olvidar que hay transnacionales del medioambiente que curran con el tema. En ese sentido, Rocha no le va a dar a nadie la ventaja en defensa de los recursos territoriales naturales.

¿Qué pasos hay que dar para poder cristalizar esta planta procesadora?
-Lo más importante de esta visita es que se estarían presentando la solicitud para los permisos de pesca. Ya hemos coordinado con los diferentes ministerios. El gobierno departamental no tiene atribuciones para la prestación de emprendimientos de estas características pero nuestro interés es generar nuevas posibilidades para nuestra gente, para que el puerto de La Paloma, con toda la inversión pública que ha tenido, tenga barcos pescando y operativa portuaria. Por eso, cuando fuimos a China, llevamos los siguientes ejes: producción de carne y de pesca, búsqueda de nuevas posibilidades e instalar el tema del turismo. Hay 120 millones de chinos que salen al mundo a conocer otros lugares y todos los años crece a un ritmo de un 10% esa cantidad que salen a recorrer el mundo, lo cual implica 12 millones más por año.

De los 120 millones, el 64% sale a países vecinos pero el resto va a Europa, Oceanía y Australia. Es un tipo de turismo con contratación. Van a sacar fotos y a tener contacto con la naturaleza. Hoy, el turismo uruguayo, genera divisas muy importantes. Este es un claro trabajo a mediano y largo plazo. Yo creo que no hay que trabajar con la lógica de la inmediatez, sino de la construcción permanente de nuevas realidades en la medida que eso implique mejoras en las condiciones de la gente. Y ese es nuestro objetivo. A fines de noviembre se realizará la décima primera cumbre empresarial, que une a China con Latinoamérica y el Caribe. Allí se reunirán 500 empresarios y se realizará en Uruguay.