En Mai Mahiu, un pequeño pueblo rural en el suroeste de Kenia, ubicado a 50 kilómetros de Nairobi, llevaban semanas de lluvias intensas, inundaciones y temblores, pero el 18 de marzo sucedió algo distinto cuando la tierra comenzó a abrirse.

Una enorme grieta de hasta 15 metros de profundidad, 20 metros de ancho y varios kilómetros de largo atravesó una de las rutas y estiman que podría dividir en dos mitades al continente africano.

Otras grietas aparecieron cerca del pueblo después de varias semanas de lluvias, inundaciones y temblores. Si bien la principal ruta afectada fue reparada y rellenada en algunas partes con piedras, los especialistas advirtieron sobre otras grietas en el continente africano, debido a las abundantes lluvias pronosticadas para los próximos dos meses.

Nadie entendía lo que estaba sucediendo, pero sí tenían en claro que era algo grave. Eliud Njoroge, uno de los vecinos de la zona, relató a la agencia Reuters que su casa se derrumbó por esta grieta: “Mi esposa empezó a gritar a los vecinos pidiéndoles que vinieran a ayudarnos para sacar nuestras pertenencias”, recordó.

El episodio que afectó a varias familias keniatas no está solucionado. Por el contrario, hay mucha preocupación de los expertos, ya que podría volver a ocurrir en las próximas semanas por las intensas lluvias que caerán en la zona durante los próximos dos meses.

De todos modos, esta fractura en el terreno tiene una explicación. Según describe BBC Mundo, el orígen está en un accidente geográfico ubicado en esta región. Se trata de la falla tectónica conocida como Valle del Rift de África Oriental, que se extiende por más de 3.000 kilómetros.

Esto suele provocar pequeñas fracturas del terreno bajo la superficie y hasta se cree que en millones de años el continente se partiría en dos, formando uno nuevo compuesto por lo que hoy son Etiopía, Kenia, Somalia y Tanzania.

“Sabemos que pasará, pero no cuándo”, afirmó a El País de Madrid el catedrático del departamento de geodinámica de la Universidad de Granada, Juan Ignacio Soto, que además afirmó: “A veces se separan unos milímetros y otras muchas la fractura se produce en el interior sin que la veamos”.

Así es como se cree que los movimientos del terreno, sumados a la gran cantidad de agua que ha caído por las precipitaciones en la zona, tuvieron como consecuencia esta grieta que provocó la evacuación de decenas de familias que perdieron sus hogares.