Por: Ricardo Portela

Las mayorías parlamentarias, un escenario político que se concreta en la elección de octubre al mismo tiempo que se elige el próximo gobierno se han vuelto la prioridad para los partidos ¿por qué el Frente Amplio insiste en obtenerla?

El Frente Amplio insiste en las mayorías parlamentarias porque tiene un programa de gobierno que es sustancialmente diferente que el de la oposición y por tanto, las transformaciones a impulsarse, en caso de carecer de mayorías, serían negociadas “a la baja” es decir cambios menos profundos que los que pretendemos realizar. Esto no afecta la calidad democrática, cuando el Frente ha necesitado mayorías parlamentarias por disposición constitucional, ha negociado con éxito. El mejor ejemplo es la ley de descentralización aprobada en el gobierno de Tabaré y que negociamos junto al entonces director de la OPP, Enrique Rubio, con el senador Da Rosa, logrando su aprobación en ambas cámaras.

¿Cree posible el triunfo de la izquierda en octubre, en primera vuelta y con mayoría parlamentaria?

Sí, absolutamente. Creo que el Frente Amplio resolvió muy bien y rápidamente la fórmula presidencial incorporando a Raúl Sendic; integró un grupo de trabajo con los compañeros de la Mesa de la Comisión de Programa y el equipo de Tabaré Vázquez para aterrizar en medidas el Programa del Frente y salió a recorrer el país de forma de tomar contacto directo con los ciudadanos, mano a mano y cara a cara. A la vez, los nuevos materiales y la consigna “Uruguay no se detiene” muestra la voluntad de poner el foco en el futuro, en las transformaciones necesarias para convertir al Uruguay en un país del primer mundo. Es posible.

¿Cómo evalúa a la oposición?

Complicada, muy complicada. La derrota de Larrañaga inclinó al Partido Nacional a la derecha y lo pone en situación de competencia con el Partido Colorado. Por otra parte Alianza Nacional y su candidato quedaron muy golpeados, es la segunda derrota a manos del herrerismo y el peso de la campaña caerá en Lacalle Pou y su equipo.

El candidato nacionalista no va a poder seguir ocultando a sus principales referentes políticos como los legisladores Heber, Penedés, Chiruchi, Borsari, Cardozo, Trobo, el cerno del herrerismo, sin el cual no podrá gobernar y que fue el equipo de gobierno de su padre en los años 90. En el caso de Bordaberry, la definición del vice ha sido un largo proceso, marcado por un resultado muy malo en las internas. El Partido Colorado seguramente será tercero en octubre y eso marca el comienzo del fin del liderazgo de Bordaberry, es la confirmación de que tiene un techo electoral ubicado en el entorno del 15% que no puede superar.

La primera encuesta que se conoció luego de las internas muestra que la oposición sumada supera ampliamente al Frente Amplio. ¿Eso le preocupa?

Me parece que las encuestas aun no registran los cambios en la campaña del FA y el entusiasmo que comienza a generarse en la gente. Lo vemos en estos días en Montevideo y las giras por el interior. De cualquier forma me parece un error, que se ha ido instalando, el de comparar al Frente con el resto de la oposición sumada. Esa suma de la oposición no existe.

¿Por qué lo dice, duda que en caso de balotaje la oposición sume sus votos?

Estoy totalmente seguro que no los suma, de hecho ya ha sucedido, las diferencias programáticas son tan grandes que la oposición no asegura gobernabilidad; nos veríamos sometidos a una negociación interminable entre blancos y colorados. Le pongo algunos ejemplos: respecto a la baja en la edad de imputabilidad, Lacalle y Bordaberry coinciden Larrañaga está en contra.

Lacalle y Bordaberry proponen modificar la ley de Educación para excluir a los docentes de los organismos de la misma, mientras Larrañaga propone mantenerlos, o sea, no tendrían votos para cambiar la ley en el Parlamento y entraríamos en un gran trancazo, en materia de seguridad ciudadana Larrañaga ha planteado la posibilidad de que los militares participen en los patrullajes en las calles de las ciudades ( El País 10/7/14), mientras Lacalle y Bordaberry están en contra; Lacalle llegó a decir “ no queremos que las calles de nuestro país sean una guerra (Acto de Lanzamiento de la Lista 404). Imagínese el pobre ministro del Interior sometido a esas presiones contradictorias ¿qué haría? ¿Cómo se posicionarían los legisladores de la coalición ante una interpelación? ¿Caería el ministro?

¿Y en las leyes más polémicas, como la ley de la marihuana?

Bueno allí los candidatos han sido contundentes: Larrañaga ha dicho que derogara la ley (El País 10/7/2014) y manifestó “si no podemos lidiar contra la droga para qué queremos el poder”; también Bordaberry le manifestó al El Observador (10/7/2014) su voluntad de derogar. Pero Lacalle presentó el 11/11/ 2010 un proyecto de ley al Parlamento de autocultivo de marihuana, mostrando una actitud claramente diferente respecto al enfoque del tema. O sea que la Ley no se va a derogar porque no habrá votos en el Parlamento si lo proponen.

¿Por tanto cuáles serían para usted las consecuencias de un triunfo de la oposición coaligada?

El resultado sería el desgobierno, la falta de coherencia de las políticas públicas, el retroceso ante la falta de acuerdos y seguramente una gran movilización social en defensa de los logros conquistados en estos años. Por tanto, si aspiramos a seguir avanzando el Frente es el único camino. La oposición es el desgobierno.