Siempre se ha dicho que las grandes preocupaciones de las sociedades reaparecen, cada tanto, en el escenario político. Todo el complejo tema de la violación de los derechos humanos durante la última dictadura, ha sido parte de esos temas que aparecen y desaparecen, pero en ese ir y venir se va avanzando en el conocimiento de la verdad.

Esto es lo que está pasando en nuestro país, a quien le ha costado mucho esfuerzo al analizar la verdad, una vez conocida. Hoy se puede decir que la sociedad uruguaya conoce, en lo sustancial, a los principales actores de la dictadura, que fueron quienes prepararon y ejecutaron el golpe de Estado.

A la vez se ha logrado, en muchos casos, conocer la verdad y hacer justicia, en el marco de la recuperación de la libertad y el ejercicio pleno de la democracia. El reciente procesamiento del ex tupamaro Héctor Amodio Pérez, quien “trabajó” codo a codo con los que serían los responsables de la gestación de la dictadura cívico-militar, es un verdadero triunfo de la dignidad humana y un ejemplo de cómo la democracia logra en su plenitud restablecer la jerarquía de las cosas.

A la vez ha trascendido que en los próximos días se conocería la actitud de ciertos uruguayos que serían acusados ante la Justicia de haber violado los derechos humanos durante la dictadura, teniendo un elemento en común con Amodio: estos también serían acusados de ser traidores a sus ideas y a sus organizaciones políticas. Serían “colaboradores” del aparato represivo, según la terminología histórica al analizar situaciones como las que se están recordando en estos días.

Todo esto que está pasando con Amodio y con otros que van a ser denunciados en las próximas horas ha repercutido en la sociedad de diferentes formas, aunque sobre esto falta un análisis serio y detenido.

Hay sectores de la ciudadanía que se sienten conformes con el procesamiento de Amodio, en tanto es una clara muestra de que la Justicia no enmudeció. Seguramente cuando otros sean acusados por la Justicia, esta valoración se extienda y permita incidir en investigaciones futuras.

A la vez hay otro sector de la sociedad que califica negativamente a las fuerzas de izquierda por haber tenido en su seno a personajes profundamente despreciables. Y esta forma de pensar y de comprender lo que se vivió y lo que se está viviendo solo podrá ser superada si junto a la acusación de los traidores se ve acompañada de un marco de análisis político sobre aquella época de claro contenido fascista, donde la izquierda puso todo su heroísmo y sacrificio al servicio de la democracia y de los cambios.

Hoy hay mucha gente que camina bajo nuestro cielo, mordiendo el dolor que se conquistó manteniendo los secretos colectivos y construyendo una nueva realidad que es la que estamos viviendo.