Por: por Luis Casal Beck

Hoy, rodeado por sus hijos, nietos, bisniestos, se apresta a cumplir los 90 años. Sereno, sigue en detalle la realidad de la comarca y del mundo. Cuando se le pide una reflexión, se refugia en la poesía del alemán Bertolt Brecht, y dice: “El triunfo y el fracaso, son dos impostores. Lo que importa es la lucha”.

Descendiente de europeos (su padre Oscar, era austríaco; su madre, Paula, alemana) radicados en la colonia suiza Nueva Helvecia (Colonia), Lebel nació en la mañana del 10 de mayo de 1925, en el Hogar Evangélico de esta localidad, fundada en 1862 por emigrantes suizos y alemanes. Su padre, que era comerciante, con posterioridad se instaló en Rivera, donde Lebel hizo sus estudios escolares y liceales, que concluyó en Montevideo (desde 1940), cuando ingresó en la Escuela Naval. Tenía vocación marinera; era estudioso, practicaba varios deportes; le gustaban los idiomas, que aprendió a dominar (español, alemán, inglés, portugués, francés).

A los 21 años, se graduó como oficial (guardiamarina), se casó; empezaron a llegar sus hijos (la familia tuvo tres; todos siguieron la carrera naval como su progenitor; uno es contralmirante, y los otros dos, capitanes de navío; todos hoy retirados). Su primer destino, fue el buque hidrográfico “capitán Miranda” (ver recuadro).

La docencia, resultó ser otra de las facetas que cultivó más intensamente. Fue profesor en la Escuela Naval (artillería), y en la Escuela de Guerra Naval. En 1962, siendo capitán de fragata con 37 años, comandó el petrolero de la Armada “presidente Oribe”, primero en su tipo que tuvo nuestro país, que realizaba viajes a Argelia, Venezuela y Kuwait. Cinco años más tarde (1967), fue el comandante del destructor “ROU Artigas”. En 1968, hizo el curso de Estado Mayor, y ascendió al grado de capitán de navío.

Respetado por sus pares, le propusieron encabezar una lista en las elecciones del Club Naval, y terminó presidiendo esta institución social y cultural, durante dos períodos (1968-1972). Lebel era un batllista de posturas renovadoras (votante de la lista 99 de Zelmar Michelini y de Hugo Batalla; lector de “Marcha”; llegó a asistir a cursos de economía dictados por su director, Carlos Quijano). En febrero de 1971, respaldó a Michelini, en la fundación del Frente Amplio. Tenía por entonces una buena relación con el general Liber Seregni.

En 1973, Lebel apoyó al comandante de la Armada, almirante Juan José Zorrilla, que en febrero, se opuso al primer levantamiento militar, El 27 de junio, día del golpe, esperó que su esposa fuera hasta la feria del barrio, se puso el uniforme militar, salió al balcón de su casa (La Gazeta 1206 esquina 26 de marzo), colocó dos banderas (la nacional, la artiguista), y desplegó un cartel que decía: “Yo soy el capitán Oscar Lebel – Abajo la dictadura”. Estaba desesperado. Preparó su arma de reglamento (Colt, calibre 45), y se preparó para lo peor.

A los dos minutos, un patrullero se estacionó; después llegaron cinco vehículos del Ejército, y se apostaron tiradores con ametralladoras. “Algo debía hacer”, dijo con los años Lebel. “Tenía que quedar claro, que no todos los militares estábamos con aquel golpe infame”. El ex ministro José Bayardi, testigo de los hechos, relató sus recuerdos en el Parlamento (ver recuadro).

El jefe de la Armada, vicealmirante Víctor González Ibargoyen, intervino, y le comunicó al Ejército, que aquel era un problema interno de su fuerza, y que se retiraran, cosa que hicieron. La huelga general se estaba generalizando, y la actitud de este oficial superior naval, se conoció rápidamente en el comando de la CNT. Wilson Ferreira, al enterarse, comentó: “aunque fuera ésta la única reacción, bastaría para saber que no todo está perdido”, según relató su hijo Juan Raúl, en 2010.

Gonzalez Ibargoyen llegó a la casa del capitán rebelde. y habló largamente con él. “Lo conocía desde los 15 años (y) fuimos buenos camaradas”, señaló Lebel, en 2001 “Le reproche lo que estaba pasando. Me parecía inconcebible aquel golpe contra la democracia. El Ejército pedía mi cabeza y (él) no me entregó (…) Creo que salvó mi vida”, agregó. Lebel, preso, fue conducido primero al Apostadero Naval; y después a la Escuela Naval, donde realizó una huelga de hambre de 10 días. Según sus memorias (2010), el coronel aviador Alberto García en nombre del general Liber Seregni, le pidió que cesara aquella medida. Había otros escenarios abiertos, la resistencia atravesaba momentos complicados (la huelga general duro 2 semanas).

Lebel fue enviado a su casa, y quedó en “la bolsa” (sin destino). “tenía 50 kilos, estaba muy débil, descorazonado por las cosas que habían ocurrido en el pais, y fui conejillo de indias de mi fraterno amigo, el doctor Victor Bertullo, que inventó el BPC, un gran alimento que me ayudo en mi recuperación de muchísimos meses”, señaló.
Se mimetizó despues con la resistencia civil a la dictadura (muy amigo del maestro Julio Castro), hasta que la conducción militar decidió cambiar la ley orgánica, introduciendo una nueva causal (la G) de retiro obligatorio. A través de su aplicación, depuró de los cuerpos armados a 29 oficiales superiores de la Armada y 19 del Ejército.

Uno de ellos, fue Lebel, que decidió entonces rehacer su vida como marino mercante, que lo llevó a viajar por todo el mundo. Esto ocurrió a partir de 1977. “En mi vida he navegado 500 mil millas; 25 veces la vuelta al mundo”, recordaría después. En estos viajes, llegó a ser enlace de la oposición política con los exiliados (varias veces fue portador de correspondencia que le enviaba Carlos Julio Pereyra a Wilson Ferreira, que vivía en Londres).

En 1997, se jubiló. En 2001, al igual que los restantes militares a los que se aplicó el inciso G, fue ascendido (contralmirante, en retiro). Escribió varios libros (ver recuadro). Publicó artículos de opinión. Acompaño a su amigo Hugo Batalla en sus opciones políticas (ver recuadro), y al general Seregni, en el Centro de Estudios Estrategicos 1815. En 2011, fue galardonado como “Ciudadano Ilustre de Montevideo”.

EL 27 DE JUNIO DE 1973

“El 27 de junio de 1973 (día del golpe de Estado e inicio de la huelga general), yo tenía 17 años. (Me levanté) en la mañana, puse ropa en un bolso marinero, y arranqué para la Facultad de Arquitectura, donde nos íbamos a reunir los estudiantes del Liceo Larrañaga. Yo vivía en la calle 26 de marzo y Osorio.

Cuando iba por 26 de marzo, rumbo a la Facultad, había una conmoción en la esquina de La Gazeta (…) había un oficial de la Armada en un balcón, con una bandera de (José) Artigas, una bandera nacional, y un cartel que decía: “Soy el capitán de navío Oscar Lebel – Abajo la dictadura”. En realidad, no conocía a (este) capitán de navío. (En determinado momento), trataron de detenerlo otras fuerzas (Ejército), no su fuerza (Armada). Entonces, Lebel, sacó su arma de oficial, la puso encima del muro, mostró que tenía el cargador completo, y volvió a calzar el cargador (y los militares que querían aprisionarlo), se tuvieron que retirar en dos oportunidades (hasta que llegó) su oficial superior (el vicealmirante Víctor González Ibargoyen, jefe de la Armada)”.

(Cámara de Diputados, sesión del 2 de mayo de 2001; testimonio del representante José Bayardi, que después fue ministro de Defensa Nacional, y de Trabajo y Seguridad Social).

EL CASO MACARENA GELMAN

“En 1998, falleció (el vicepresidente) Hugo Batalla, a quien acompañé (en 1994), en su opción a la vicepresidencia, con (Julio) Sanguinetti. Rompí cualquier lazo con el Foro (Batllista), luego que el Dr Sanguinetti, contestara a una carta que el angustiado poeta Juan Gelman había hecho pública, pidiendo ayuda para ubicar a su desaparecida nieta, hija de su desaparecida nuera, Maria Claudia García, quien fue raptada en Buenos Aires y traída a Montevideo, con un embarazo muy adelantado. La respuesta del Dr. Sanguinetti, de una grosera e inusitada crueldad, no solo le negó toda ayuda a Gelman, sino que lo acusó de “querer enrarecer el clima preelectoral”.

Realizadas las elecciones, y triunfante el Dr Jorge Batlle, este le develó (a Gelman, en el 2000), el paradero de la niña. (Macarena Gelman). Había sido adoptada ilegalmente por un comisario (de apellido) Touriño, ahora fallecido, que había trabajado con el senador (Pablo) Millor, y había sido integrante de la escolta presidencial del propio presidente Sanguinetti. Cuando en 2002, cumplí 77 años, me afilié a la lista 77 (Vertiente Artiguista, Mariano Arana), pasando, además, a trabajar en el (Centro de Estudios Estratégicos) 1815, que dirigía el general (Liber) Seregni”

(Oscar Lebel. Biografía de un hombre que perdió el miedo, Rumbo, noviembre de 2010).

NAVEGÓ EN 19 BARCOS DURANTE CASI 51 AÑOS

Como oficial de la Armada

“Capitán Miranda” (tercer oficial); guardacostas “Salto” (segundo oficial); carguero “Punta del Este” (Anp, tercer oficial); destructor “Uruguay” (jefe de artillería); pesquero “Sterna” (piloto navegante); petrolero “presidente Oribe” (comandante); destructor “Artigas” (comandante); petrolero “presidente Rivera” (delegado).

En la marina mercante (desde 1977)

Carguero “San Nicolás” (segundo oficial); carguero “Tacamar 3 “ (segundo oficial); carguero “Tacamar 2” (tercer oficial); carguero “Quijote” (segundo oficial); carguero “Tacuarí” (comandante); carguero “Tuyutí” (comandante); carguero “Río de la Plata” (comandante); carguero “Enterprise 1” (segundo oficial); carguero “Ciudad de Ensenada” (tercer oficial): carguero “Marianic K” (segundo oficial); petrolero “Katie” (oficial de maniobras y traductor)

( se jubiló en mayo de 1997, con 72 años; su primer destino, en el “Miranda” que era en ese momento un buque hidrográfico, fue en diciembre de 1946, cuando tenia 21 años, y recién había egresado de la Escuela Naval, como oficial subalterno).

ESCRIBIÓ CINCO LIBROS

  • “El viejo Gunter. Entre la tierra y el mar” 2001, relatos.

  • “El cocinero del rey”, 2002, relatos.

  • “Ancap: una visión geopolítica del Uruguay en el mundo del
    petróleo”, 2003, ensayo.

  • ”La muerte del lobo”, 2008, relatos.

  • “Oscar Lebel. Biografía de un hombre que perdió el miedo”,
    Memorias, escritas en 2010, al cumplir los 85 años.