Por: Luis Casal Beck

Durante los años de vigencia del régimen de gobierno encabezado por el colorado Jorge Pacheco Areco (en particular desde junio de 1968, en que se aplicaron las Medidas de Seguridad), fue creciendo la resistencia a ese autoritarismo oligárquico, que mancomunó en los hechos a la oposición política (blanca, colorada, de izquierda), que reclamaba por un retorno a la democracia; el movimiento sindical, que enfrentó una política económica y social congruente con los intereses de un gabinete ministerial de banqueros y latifundistas que rodeó a Pacheco Areco; la enseñanza pública, los docentes y estudiantes, que defendían la autonomía técnica, un mejor presupuesto, y sufrió una dura represión con mártires emblemáticos como lo fue el estudiante Liber Arce.

En todo ese complejo período (1968-1972), de militarización de los empleados en huelga; de diarios y semanarios clausurados; desconocimiento del Poder Ejecutivo a decisiones de los magistrados, o del propio Parlamento (que levantó Medidas de Seguridad, reimplantadas de inmediato por Pacheco Areco)-, fue avanzando el planteo de vertebrar en un mismo haz unitario, a todos los que coincidían en el diagnóstico de la situación del país y en las soluciones a la crisis. Ese fue el origen del Frente Amplio.

El politólogo Oscar Bottinelli estimó que entre junio y julio de 1970, se produjo un “acuerdo tácito” entre diferentes líderes parlamentarios de la oposición, que coincidían en la necesidad de avanzar en esa dirección. Ellos fueron Rodney Arismendi (secretario general del Partido Comunista, PCU), Luis Pedro Bonavita (presidente del Frente Izquierda de Liberación, FIDEL), Juan Pablo Terra (presidente del Partido Demócrata Cristiano, PDC), Zelmar Michelini (líder del Movimiento por el Gobierno del pueblo, lista 99, del Partido Colorado), y Francisco Rodríguez Camusso (principal orientador del Movimiento Blanco, Popular y Progresista, MBPP, del Partido Nacional). La prensa los identificó como “el grupo de los cinco”.

Michelini intentó antes cambiar el rumbo dentro de su propia colectividad política, dominada por la derecha pachequista, y la lista 15 de Jorge Batlle, que tenía sus hombres en aquel gabinete de oligarcas. Buscó articular un espacio batllista, y manejó la posible candidatura presidencial del general Liber Seregni, pero encontró resistencias. Rodríguez Camusso, entre muchos otros, quería que los legisladores blancos del bloque mayoritario (liderado por Martin R Echegoyen, que hasta 1970 presidió durante décadas el directorio del Partido Nacional), ejercieran una oposición real. No tuvo ningún éxito. El echegoyenismo no hacía número en la Asamblea General, cuando se consideraba la permanencia de las Medidas de Seguridad, o dejaba sin quórum al cuerpo, en momentos críticos. Eso debilitó a Echegoyen (el blanco más votado en las anteriores elecciones de 1966), y potenció el liderazgo opositor de Wilson Ferreira, con sus denuncias y la caída de varios ministros del pachequismo, por irregularidades.

En setiembre, la victoria de Salvador Allende en los comicios desbordó de esperanza a las corrientes progresistas de toda Latinoamérica. El 7 de octubre, en el influyente semanario “Marcha” que dirigía Carlos Quijano, fue publicada una declaración que reclamaba como “indispensable, la concertación de un acuerdo sin exclusiones, entre todas las fuerzas políticas del país que se opongan a la conducta antipopular y antinacional del actual gobierno”, y expresaba “su solidaridad con las gestiones emprendidas para alcanzar un positivo entendimiento de todas las fuerzas populares(..) tendiente a lograr el instrumento político adecuado a ese fin”. Entre los firmantes, figuraron aparte de Quijano y Julio Castro, subdirector de esa publicación, el general Arturo Baliñas, Oscar Bruschera, Luis Alberto Viera, Héctor Rodriguez, Germán D´Elia, Ernesto Guerrini, Carlos Martínez Moreno, entre muchos otros.

En diciembre, la 99 de Michelini se fue del Partido Colorado, el MBPP de Rodríguez Camusso tomó distancia del Partido Nacional, y el PDC autorizó al uso de su lema (permanente), para un frente político, en la perspectiva de las elecciones previstas para noviembre de 1971. La izquierda tradicional, como el PCU o el PS, por entonces organizada en dos vertientes), respaldaron una alianza política de estas dimensiones.

En su Congreso Nacional (4/5, XII), la 99 decidió “declarar que las orientaciones ideológicas (del sector) son incompatibles con la filosofía y las prácticas políticas y policíacas del actual gobierno (pachequista), y con las fuerzas que directa o indirectamente le respaldan” Tras hacer un diagnóstico sobre la dramática realidad que vivia ese partido, el sector manifestó su voluntad de sumarse a “un frente político amplio”, para restituir “la plena vigencia de los derechos políticos y las libertades individuales”, conculcadas, y buscar “la corrección definitiva de los defectos estructurales” del país.

El 7 de diciembre, el congreso del MBPP de Rodríguez Camusso decidió “desvincularse de las autoridades del Partido Nacional y renunciar al uso del lema correspondiente, dando cuenta de ello a la Corte Electoral” En el punto tres de su declaración, el MBPP decidió “condenar la actitud complaciente de los sectores del Partido Nacional, que reiteradamente han permitido a la oligarquía cometer sus atropellos, votando con el gobierno (Coprin, enseñanza), amparando sus desmanes (inasistencias a la Asamblea General, ausencia a interpelaciones), o negándose en el directorio y en la bancada, a poner en funcionamiento mecanismos adecuados (juicio político)”.

El 8 de enero de 1971 surgió un Frente del Pueblo, integrado por el PGP de Michelini y el PDC que encabezaba Terra, que en un documento hizo “una formal invitación al diálogo entre todas las fuerzas políticas que aspiran construir un Frente Amplio, para arrancar al país de la crisis, de la dependencia externa, y de la prepotencia oligárquica, con el sustento de la voluntad masiva del pueblo”. Tras enunciar una docena de objetivos concretos (reestablecimiento de las libertades públicas, creación de un clima de paz, reformas estructurales, etc), convocó a una reunión a realizarse el 5 de febrero, para “la constitución del Frente Amplio”.

En el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo se realizó la reunión, presidida por Michelini. Se hicieron presentes 11 organizaciones políticas, agregándose el Comité Ejecutivo provisorio de las personalidades que suscribieron la convocatoria publicada por “Marcha”, el 7 de octubre del año anterior. Fueron varios los invitados especiales. Entre ellos, el general Liber Seregni, que habia pedido su retiro del Ejército, por discrepar con decisiones del gobierno de Pacheco Areco; y José D´Elia, presidente de la central sindical Convención Nacional de Trabajadores (CNT).

En aquel día lluvioso, se suscribió la “declaración constitutiva del FA”, formalizándose la constitución de esta fuerza política. Hicieron uso de la palabra, en este orden: Terra (PDC), Baliñas (declaración del 7 de octubre), José Pedro Cardoso (PS), Héctor Rodriguez (GAU), Luciano Da Silva (MRO), Jorge Durán Matos (escindido del herrerismo), Bonavita (FIDEL), Luis Naguil (POR), Jorge Andrade Ambrosoni (Movimiento Socialista), Arismendi (PCU), Rodríguez Camusso (MBPP), y Michelini, que en su mensaje convocó a todos a un “rescate de los ideales de libertad ideológica, política y económica”. Por la tarde, en la sede del PDC de la Plaza Cagancha, en el centro de Montevideo, quedó integrado el Plenario, que designó una Mesa Ejecutiva de diez miembros. La primera fórmula del FA al gobierno (Seregni, Juan José Crottogini), resultó aprobada el miércoles 24 de marzo de 1971. El FA iniciaba su camino. “Ha nacido una esperanza”, proclamaba su propaganda callejera. Todo ocurrió hace 43 años.

HITOS

 

HITOS2