Esto deja un profundo sabor amargo para los líderes blancos, Lacalle Pou y Luis Alberto Lacalle; y mucho más para los colorados, empezando por Pedro Bordaberry y continuando por los históricos, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle, que sufrieron otro cachetazo electoral. A todos ellos les ganó Novick, quien hace muy pocos meses debió resignarse a ver como el apoyo de la cúpula partidaria se volcaba por completo a un candidato al que aplastó en las urnas.

Hoy, los principales líderes hacen su duelo. Mientras tanto, Edgardo Novick sigue en silencio, tomándose un descanso para volver al ruedo e imponer sus condiciones. Después del resonante éxito logrado, el candidato independiente mostró que no mirará el futuro con rencor, pese a haber sido públicamente rechazado por los “cerebros” de la Concertación.

El papelón colorado

Los últimos comicios acabaron por quebrar al Partido Colorado, cuya actualidad ya roza con el papelón. Hay departamentos donde casi desaparece y en Montevideo no consigue ningún edil para integrar la Junta Departamental. Perdió su bastión en Salto y solo mantiene la Intendencia de Rivera.

De esta manera, es complicado evaluar el futuro del que fue el partido del Estado, que perdió una elección nacional en 1958 después de gobernar durante 93 años. El partido de José Batlle y Ordóñez, un líder de tanta influencia ideológica sobre el sistema político uruguayo.

A la hora de buscar culpables el principal señalado es Pedro Bordaberry, quien semanas antes de las elecciones ninguneó por completo a Edgardo Novick con un twitt en el que expresó claramente su rechazo al independiente y prohibió asociarlo a su nombre. “Yo no apoyo a Edgardo Novick como candidato a la Intendencia.

Yo creo que el mejor candidato es Ricardo Rachetti , que es a quien apoyo, por lo que ante el uso del nombre Pedro y el numero 10 (que además es mi lista), seguido del 2000, para no generar equivoco, hago esta aclaración. No sólo estoy convencido que Ricardo es el mejor candidato a la Intendencia de Montevideo.

Además es el candidato que representa al Partido Colorado, mi partido. Les solicito a los administradores de esta página que eliminen mi nombre y el número 10 de la misma para no generar confusión”, señaló distanciándose de Novick.

Por todo ello, sumado a las fuertes desinteligencias internas y carencias de respaldo real a sus campañas, muchos referentes colorados desconocieron la orden partidaria y optaron por la candidatura del empresario.

Fuerte autocrítica

Con los resultados conocidos, el primero en hacer una autocrítica sensata fue el diputado Fernando Amado, quien escribió una carta abierta a los dirigentes de su colectividad culpando a Bordaberry de un ejercicio errático de su liderazgo y acusando a Sanguinetti y Batlle de absurdo revanchismo.

Apuntó primero a Pedro Bordaberry, porque “no logró sobreponerse a las fuertes y extemporáneas influencias de los expresidentes empeñados en sus imaginarias batallas. Tampoco el ejercicio errático de su emergente liderazgo lo ayudó mucho y terminó enredado, auspiciando la idea de la Concertación, pero sin fuerzas para materializarla adecuadamente”.

Responsabilizó a todos por no saber “procesar el desplazamiento paulatino de que fueron objeto y se empecinaron en su incapacidad de reconocer un nuevo tiempo. Parece mentira ver como nuestros ex presidentes siguen describiendo un mundo de Guerra Fría tratando de descubrir los escondites marxistas.

Mientras Raúl Castro y Barack Obama se dan la mano frente al mundo entero, Sanguinetti y Batlle siguen acusando al Frente Amplio de comunistas, dictadores, totalitarios e intolerantes. Quieren la revancha contra algo que ya no existe”, expresó con dureza.

Gandini, el borrado

Pero no solo los colorados cuestionaron sus liderazgos. Desde el Partido Nacional, el que tomó la posta fue Jorge Gandini, a quien los líderes blancos borraron de un plumazo por no creer en su fortaleza y capacidad para desbancar al Frente Amplio en la capital.

Hoy Gandini recuerda cómo fue descartado pese a que en principio aparecía como el candidato puesto. “Cuando discutíamos si el partido de la Concertación era o no un camino posible, Luis Alberto Lacalle Herrera me dijo que si la Concertación debía tener un candidato del partido Nacional, ese candidato iba a ser yo.

Esa factura por lo del Titanic no está y me consta que Lacalle Pou no se hace cargo de compromisos, de amores o de odios o de rencores que hayan tenido que ver con Lacalle Herrera porque él ha construido su propio camino”, expresa.

Gandini se anota para el futuro, pero también exige cambios. “Si mi partido en verdad quiere ganar Montevideo, yo voy a estar en carrera. Pero si quiere volver a hacer lo de siempre, no voy a estar en esta, archívalo”, dijo al periodista de LA REPÚBLICA.

Y para el final dejó un lapidario análisis del reciente fracaso blanco. “Sacamos 234 mil votos en octubre y perdimos 130 mil en seis meses en la que sacamos 103 mil. Esa es la realidad”, concluyó.