Esta primera etapa de relocalización del asentamiento consiste en el traslado de 21 familias, 13 de ellas a viviendas nuevas construidas en Gruta de Lourdes en el marco del proyecto Ñandé, que surge como un emprendimiento de ex alumnos de la Escuela de Oficios Don Bosco del Movimiento Tacurú.

La asesora de la Dirección de Vivienda, Inés Giudice, dijo que este realojo “es una vieja demanda de la zona y una deuda de las políticas públicas” y responde a una de las líneas estratégicas del Plan Quinquenal que busca erradicar la situación más crítica de los asentamientos que están inhabilitados para la regularización in situ.

La obra implicó la utilización de tecnología alternativa en la construcción de las viviendas. Se trata de unidades denominadas “apareadas”, hechas con paneles prefabricados de madera, derivadas de una iniciativa que se generó a partir de la escuela de oficios del Movimiento Tacurú, en el barrio Casavalle.

La construcción tiene así por objetivo no solo aportar el interés social con nueva tecnología a la vivienda, sino que además emplear jóvenes varones y mujeres que participan de programas de capacitación en oficios.

De esta manera, el proyecto se gestiona en el marco del convenio entre ambas instituciones. La Intendencia de Montevideo realiza tanto el proyecto arquitectónico como el trabajo social con las familias a través de la organización San Vicente como equipo técnico, y mediante un convenio con el Movimiento Tacurú se lleva adelante la construcción de las viviendas. Por su parte, el Ministerio de Vivienda aporta el financiamiento, el apoyo y la supervisión del programa.

El Ministerio de Vivienda y la Intendencia de Montevideo trabajaron conjuntamente en este emprendimiento que permitirá, además de las 21 familias que ya participaron de la primera etapa, continuar con otras 28, que serán adjudicatarias de viviendas nuevas.

Según dijo Guidice a la Secretaría de Presidencia, ya está en proceso la segunda etapa de la relocalización, que permitirá a 28 familias acceder a sus viviendas.