Por: #Editorial

Desde hace 25 años, la Intendencia Departamental de Montevideo está en manos de la izquierda; y es más que probable que el FA complete, al finalizar el lustro 2015-2020, 30 años ininterrumpidos al frente de la Intendencia capitalina. Obviamente, tal perspectiva ha desacomodado a blancos y colorados, que ven postergadas sus aspiraciones.

Las ilusiones de la derecha, que aspiraba a reconquistar el gobierno de Montevideo, van quedando reducidas a la nada; el Partido de la Concertación no ha logrado captar adhesiones pues no seduce al ciudadano medio. La conclusión es que, a pesar de las críticas que permanentemente llueven sobre la Intendencia frentista y a pesar del descontento de los vecinos con algunos aspectos de la gestión, la mayoría está dispuesta a dar su voto, una vez más, al Frente Amplio para ejercer el gobierno departamental de Montevideo.

¿Hay que concluir que los montevideanos son masoquistas y que están dispuestos a “padecer” cinco años más de gobierno de izquierda? ¿O hay que suponer, más bien, que el Frente Amplio no ha hecho tan mal las cosas como se encarga de repetir machaconamente el discurso conservador?.

Desde que por primera vez en 1990 el FA asumió la conducción del gobierno de la capital, ha habido cambios notorios y positivos: se erradicaron los basurales endémicos, se procedió a una descentralización administrativa, se reorganizó y racionalizó el transporte colectivo, se embelleció la ciudad, se recuperaron espacios públicos y se crearon nuevos para disfrute de los vecinos menos pudientes; en suma, se mejoró la calidad de vida de los montevideanos.

Desde luego que resta aún mucho por hacer y por mejorar pues subsisten carencias y problemas sin resolver. Concretamente, todo lo vinculado con la higiene ambiental, un problema complejo que recientemente ha comenzado a resolverse con medidas inteligentes. Otro problema al que las sucesivas administraciones departamentales frentistas no han hallado solución es la relación de las autoridades con el gremio de funcionarios.

Un sindicato muy combativo e intransigente, que prioriza sus intereses corporativos prescindiendo por completo del interés de los contribuyentes, ha creado innumerables conflictos que tienen como consecuencia graves perjuicios para la población.

Ardua tarea aguarda al nuevo gobierno de Montevideo.