En seguida de las elecciones municipales nos ocupamos de los municipios. Terminado el ciclo electoral, es evidente que el tercer nivel de gobierno es el institucionalmente más débil, aunque es el que tiene más para aportar en materia de democratización, de que la gente se apropie de las instituciones.

Repetimos, todos las sociedades, en todas las épocas, tuvieron gobiernos locales. Sean caciques, concejos, cabildos, como se llamaran. Todos salvo Uruguay, que hasta 1908 ni siquiera tuvo intendencias, las que recién fueron electivas en 1938.

Los municipios como nivel local de gobierno, son de 2009, cuando había sólo tres juntas locales electivas y muchas sin integrar; con modificaciones en 2010 y 2014.

Por limitaciones de la Constitución por un lado y porque se precisaba una mayoría especial por ser ley electoral, hubo que negociar con un Partido Nacional que se negaba a permitir una “perforación de la autoridad departamental” de sus intendentes.

El resultado es que los municipios no tienen personería jurídica, por lo tanto en realidad no podrían ni siquiera comprar una lapicera ni dar una orden a un funcionario. Mucho menos dictar disposiciones que obliguen a los particulares, como flechar una calle.

En distintos departamentos, los intendentes han acordado ceder presupuesto y atribuciones, pero ni siquiera necesariamente por igual a todos los municipios. En algunos, las intendencias se han apropiado de las partidas nacionales que el gobierno entrega.

Pero el problema no es sólo legal. Abel Oroño, coordinador municipal del Congreso de Intendentes declaró en entrevista con el Dr. Nicolás Grab publicada en Vadenuevo el 4 de marzo que “más del 90% de los actores locales de estos 89 municipios no tenía experiencia sobre cómo se decide en Uruguay el uso de recursos públicos. Ni idea.

Algunos pensaban que era ponerse en el bolsillo la plata del municipio e ir pagando o decidiendo al respecto en términos individuales, o dando tarjetitas de pronto despacho para hacer tal o cual cosa, o que vayan a buscar un viaje de balastro, una bolsa de portland, unas columnas o lo que sea.” O sea, las instituciones también se aprenden.

Pero también se aprehenden. Oroño opinó que los vecinos aún no han “cambiado la lógica de la demanda por la lógica del gobierno”, discutir los lineamientos. Por el contrario, “Prima, aun ahora, la lógica de la demanda. ‘Necesito que me hagan esto’, ‘que alguien me lo haga’.”

Tabaré Vázquez anunció que pensaba potenciar los municipios en este gobierno. El día de las elecciones anunció que propondría modificaciones al cronograma electoral: reunir o distanciar.

Eso necesita cambio constitucional. Quizá haya llegado la hora de incluir los municipios y, ¿por qué no?, separar sus elecciones de los intendentes.