Por: Mariana Peralta

Desde el jueves y hasta el domingo el actor argentino Gerardo Romano se presenta en el auditorio Nelly Goitiño del Sodre, con el unipersonal “Un judío común y corriente”. Las localidades para ver esta imperdible obra están en venta a través de Tickantel, Abitab, Red pagos, Tienda Inglesa y boletería de la sala.

Se trata de una obra escrita por Charles Lewinsky en versión en español de Lázaro Droznes, donde se refleja el conflicto que debe resolver un judío alemán que vive en Alemania cuando recibe la invitación de un profesor de Ciencias Sociales de una escuela secundaria, cuyos alumnos, luego de estudiar el nazismo quieren conocer a un judío.

En esta obra, el protagonista pasa revista a los principales puntos de argumentación por los que considera que no debe aceptar la invitación y de esa manera ilustra a la audiencia sobre la problemática contemporánea de los judíos fuera de Israel y sobre los problemas específicos que plantea para un judío la vida en un país cuya población vive bajo el peso sicológico de las consecuencias del nazismo.

Esta pieza teatral posee humor y a la vez un gran peso dramático y una carga emotiva acorde al tema, donde la magistral actuación de Romano logra cautivar al público más exigente.

El desafío del
público uruguayo

Llegar a la sala Nelly Goitiño significa un desafío por muchas razones afectivas y de vida explica Gerardo Romano en entrevista con LA REPÚBLICA. “Hace muchos años que vengo al Uruguay, que tengo casa y una hija en Uruguay.
Tenía la necesidad con esta obra de encontrarme con el público uruguayo, me atrae este público por su exigencia, porque es un público difícil y tiene ese sabor de desafío. Pasé la prueba con los porteños y ahora la prueba es con los montevideanos”, explica en tono pausado.

“El público se encontrará con el Gerardo Romano de hoy, con el que soy, con alguien experimentado que ha ido entretejiendo con el tiempo y estoy más maduro, templado, más profundo”, reflexiona el actor.

“Un judío común y corriente” es una obra que tiene mucho significado y un contenido con mucha profundidad. “Todo eso fue lo que me hizo tener ganas de hacer este desafío. Porque la verdad a esta altura de mi vida no tengo ninguna motivación material o espiritual específica que esté fuera de eso que te estoy diciendo. Es decir, me gusta este público difícil que quiero conquistar y seducir, lo hice varias veces a lo largo de los años y eso es lo que me anima hoy a subirme a un escenario”.

Los maduros en la TV

Gerardo Romano atesora una extensa y sólida trayectoria artística como actor de cine, teatro y televisión, su rostro no pasa desapercibido porque son muchas las novelas en las que ha participado con papeles destacados.

Consultado respecto a qué pondera a la hora de seleccionar un proyecto para incorporarse, Romano es muy sincero y comienza a plantear un análisis sobre la realidad de la televisión actual y el rol de los actores maduros. “La exigencia en televisión es mucho menor, uno tiene poca incidencia, se sube al producto cuando ya está todo decidido, inclusive en el cine es así. Pero en el teatro es otra cosa, si uno tiene ganas de compartir con gente este trabajo, ensayos, luego las funciones. Todo esto es bastante intenso y a veces extenso cuando uno tiene la fortuna que sea exitoso, y se forma una suerte de cotidianeidad afectiva. Por eso es bastante más exigente la elección de una obra de teatro y de la gente que a uno lo va a acompañar.

Con respecto a la televisión te diría que está bastante decadente últimamente. No hay productos atractivos desde mi punto de vista, no veo cosas donde digo “¡cómo me gustaría estar haciendo esto y que me convoquen!”.

Se da por situaciones subjetivas y objetivas. Las subjetivas tienen que ver con las propias de uno, tienen que ver con la edad y la etapa de la vida que uno atraviesa y que no se condicen tanto con lo que los personajes de ficción exigen. Las historias de amor o desencuentros son todas cosas que le ocurren a la gente joven, así está diseñada la sociedad de consumo. No importa si una persona vieja o madura se enamora o se desenamora. A lo sumo, puede ser un personaje alternativo o secundario que es el tío, primo, abuelo o padre de a quien le ocurren los conflictos. Es una cultura que exalta la juventud, desprecia, descalifica y castiga la madurez, pero así está diseñada la cosa”, detalla.

Con la templanza de un actor que ha pisado cientos de escenarios y sets de televisión y cine, Romano continúa su análisis. “No es una situación atractiva, no porque a mi me está tocando la madurez, sino porque sería más lógico que los prolegómenos -el final de la vida- tenga otro tipo de gratificaciones.

Todos los actores que ingresamos en una etapa de madurez notamos claramente una merma en la oferta de trabajo, que no tiene que ver con ninguna mezquindad o desatención para con uno. Sino que hay algo que no torna atractivo de la madurez, es así, está diseñado así.

Quizá en una sociedad materialista y de consumo, el rédito económico está relacionado con la capacidad productiva, y esta se relaciona con la juventud. Desde una mirada económica, un productor me va a decir que le conviene más un chico de 25 y no un viejo de 70 que se cansa y le duelen las piernas, esa es la cruel verdad. Así está diseñado el sistema capitalista. A mí me gustaría que en el final de la vida, los que han dado su sangre por un mundo mejor, tengan la mejor de las despedidas, pero la sociedad no está diseñada así. Terminás en un geriátrico de mala muerte, comiendo una comida más o menos. A mi me gustaría terminar mis días en el mejor lugar”.

El cuidado estético

Gerardo Romano ha sido considerado para muchos un sex symbol, pero él se lo toma con humor. “La verdad que no tengo una obsesión por el cuidado estético. Eso sí, me cuido la salud porque quiero la vida y trato de comer sano y hacer actividad física. Nunca me puse una crema ni me hice una operación estética, no lucho contra esos molinos de viento”, afirmó el actor.

El Uruguay y Romano

El público uruguayo ha elegido a Gerardo Romano y él al Uruguay, de hecho vive gran parte del año en nuestro país alternando con viajes a Buenos Aires. “Vengo permanentemente, vivo en las dos ciudades, en las dos orillas porque tengo una hija uruguaya y cuando uno tiene un hijo fuera de su lugar de origen echa raíces en el lugar donde vive su hijo. Soy un padre presente.

Soy muy de campo, vivo en el campo y me gusta lo rural del Uruguay. “Me acuesto muy temprano y me levanto muy temprano, tan temprano que a veces me pongo a leer a mitad de la noche, alimento la estufa y me vuelvo a dormir”.

FRASES
“Todos los actores que ingresamos en una etapa de madurez notamos claramente una merma en la oferta de trabajo. Hay algo que no torna atractivo de la madurez”

“El público uruguayo, es muy cariñoso, prudente y respetuoso, son tolerantes y amables”
DATO
Un judío común y corriente
Viernes 19 mayo, 21 hs
Sábado, 20 mayo, 21:00 hs
Domingo, 21 mayo, 19:00 hs
Auditorio Nelly Goitiño sala Héctor Tosar (18 de julio 930)
Entradas en venta en Tickantel, Abitab, Red pagos, Tienda Inglesa y boletería de la sala, financia Visa y Oca.