Las elecciones del próximo 10 de mayo están teniendo un final reñido donde el Partido Colorado es solo un observador atento del acontecer político, que nos está diciendo que a esa vieja colectividad política le faltan pulmones para volver a vivir.

Si en las elecciones nacionales los colorados quedaron en un incómodo tercer lugar, esta misma ubicación se está presentando hoy en los 19 departamentos donde hay una dirigencia local que no se atreve a marcar fuerzas, pero sí a establecer alianzas con un Partido Nacional que no tiene nada de batllismo, al quedarse sin wilsonismo.

Institucionalmente lo que está en juego son los poderes departamentales, pero desde el punto de vista político también está en juego el futuro de los partidos políticos, particularmente el Colorado que no cuenta con dirigentes nacionales que se ocupen de la suerte de su gente en las elecciones del 10 de mayo.

De confirmarse que el Frente Amplio gana por amplio margen en Montevideo y Canelones y que esa mayoría se confirma en otros departamentos, la crisis del Partido Colorado va a tener un gran significado porque la causa del fenómeno será consecuencia de la crisis interna de los colorados, que no pudieron trazar una estrategia en base a una autocrítica que no apareció en el horizonte.

El Partido Colorado, en su situación actual, ha perdido la fuerza de su propia historia al aceptar el liderazgo conservador del Partido Nacional, que está siendo conducido por el Herrerismo.

Si en la noche del 10 de mayo nos enteramos que blancos y colorados acumularon juntos y perdieron en las urnas con el Frente Amplio, se puede empezar a sospechar que hay coalición de izquierda para rato y que el viejo partido de Fructuoso Rivera entrará en una crisis concéntrica, sin ningún tipo de explicación.

Cuando se cuente el último voto, en ese mismo instante se van a escuchar expresiones de dolor porque la dirigencia colorada llevó a su colectividad al borde del precipicio y así el Uruguay quedará partido en dos: por un lado la izquierda frenteamplista y por otro un Partido Nacional sin claras definiciones políticas ideológicas, que buscará colocarse en el centro del espectro político.

Por todo esto hemos dicho desde estas páginas que hay departamentos, como es el caso de Maldonado, donde el acto electoral se va a transformar en un verdadero plebiscito sobre el tipo de política que se expresará en los próximos días, donde el Frente Amplio será la continuidad de los cambios, los blancos el retorno al pasado y los colorados y los independientes solo una buena muestra testimonial de dos agrupamientos con poca capacidad de cosecha.