Hay premisas que son incontrastables, atemporales y con el devenir de las épocas reafirman más y más su valor. Una de ellas es que el suelo -urbano o rural, productivo o habitable- tiene una función social indispensable para la vida del ser humano. Es así que garantizar el acceso a la tierra, al suelo, ya sea como productor de alimentos o lugar donde construir nuestro lugar de vida.

Es un derecho inalienable de mujeres y hombres. Poder usar el suelo como el lugar donde desarrollamos nuestra vida y la de nuestras familias, como derecho y no como acción del mercado es una postura a defender fervientemente. Incluso en muchísimos lugares, garantizar el uso de la tierra productiva, garantiza el acceso a una alimentación adecuada y segura.

Pacha mama

En América Latina la lucha de los trabajadores y campesinos para darle un uso social a la tierra ha sido constante; pagando costos altísimos por la misma, muchas veces perdiendo la vida a manos de gobiernos, estados terroristas o latifundistas, urbanos o rurales.

En nuestras comarcas los avances, que tienen que ver con muchos factores, comienzan a asomarse. Es así que las distintas organizaciones generamos coordinaciones y acciones conjuntas: por la tierra, por el hábitat, etcétera.

Celebramos, por ejemplo, que en Uruguay tengamos una cartera nacional de tierra (Civis), una ley de ordenamiento territorial, algunas carteras departamentales y un anteproyecto de ley (Anti-Guarinoni) para incorporar fincas abandonadas a las políticas públicas de vivienda de interés social.

Las conquistas en otros territorios hermanos, como en Paraguay, donde se van implementando carteras de tierras en distintos municipios, es una formidable noticia. Así, con lucha y programas pertinentes, los pobladores van conquistando herramientas; insumos necesarios para desarrollar políticas de vivienda y hábitat que construyan ciudades democráticas y organización.

Fucvam, organización de trabajadores que cumple 45 años el próximo domingo y los festeja trabajando en las obras, “cree que en Uruguay hay que fortalecer la cartera de inmuebles para viviendas de interés social (Civis) con más recursos, coordinar políticas a nivel de los organismos con competencia en estas temáticas, abrir carteras departamentales, dar cabida a las organizaciones en la implementación de la ley de ordenamiento -extremo previsto y necesario- e incrementar el presupuesto para que, en el quinquenio, el movimiento cooperativo pueda construir 10 mil viviendas.

Mejorando prácticas, Fucvam puede mostrar lo que ha construido social y políticamente; integrando saberes, participación ciudadana, organización comunal, valores para una nueva ciudad”.

En reciente gira para entrevistar a los candidatos de todos los partidos que aspiraban a gobernar sus distintos departamentos “uno de los planteos de la Federación tenía que ver con el acceso al suelo; esto es cartera departamental, fondo rotatorio y convenio con Fucvam”.

Cerrado el ciclo, “Fucvam volverá a dialogar con los intendentes electos. En general tuvieron receptividad con los planteos realizados y, casi sin excepción, elogiaron la labor de la Federación. Por ejemplo, Guillermo Caraballo, electo intendente en Paysandú, cuando Fucvam realizó el planteo a los tres candidatos frentistas, a modo de resumen, comentó: ‘los planteos de Fucvam son de recibo’”.

De tus manos…

Tal vez, y sin tal vez, uno de los más claros en esta concepción del uso del suelo y más radical en su aplicación haya sido nuestro José Artigas. Este año se cumplen 200 años del “Reglamento Provisorio para el fomento de la Campaña”, verdadero ejemplo de reforma agraria con una profunda visión social: aquello de que “los más infelices sean los más privilegiados”.

Si uno repasa el texto encuentra claramente establecida la visión que la tierra es un bien de uso, destinado al trabajo y el desarrollo de una vida digna. Incluso debe ser el primer documento en nuestra historia que aplica normas para el ordenamiento territorial y el uso del territorio.

En el marco de nuestras luchas por acceso al suelo donde construir no solo nuestras casas, sino nuestras vidas, reivindicar la tierra como bien de uso y no como mercancía es fundamental. Evitar la especulación, la acumulación improductiva, el desuso evidente, requiere un marco legal que regule y penalice todas estas prácticas.

“Por todo esto, en el marco de la discusión del presupuesto quinquenal, que Fucvam se moviliza doblemente: mañana hasta el Palacio Legislativo y el domingo en jornada solidaria de trabajo”.

Dirección Nacional de Fucvam

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