El Consejo de Proyecto está integrado por los ministerios de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Ganadería, Agricultura y Pesca, Relaciones Exteriores y Turismo, las intendencias de Maldonado, Paysandú, Río Negro, Rivera, Rocha y Tacuarembó, el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Embajada de Francia en Uruguay, la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional, la empresa UPM-FOSA y organizaciones de la sociedad civil.

El nuevo proyecto es una herramienta clave para la implementación del Plan Estratégico 2015-2020 del SNAP, especialmente en aquellos aspectos relacionados con la conservación y el desarrollo.

En esta etapa, se apunta a profundizar el rol de las áreas protegidas como territorios-laboratorio para el desarrollo de conocimiento y la experimentación de instrumentos que permitan avanzar en la articulación entre protección de la biodiversidad y otros usos productivos y sociales del territorio, dentro de las áreas protegidas y fuera de ellas.

Esta propuesta se comenzó a implementar en tres zonas piloto que incluyen una gran proporción de las especies, ecosistemas y paisajes de alta prioridad de conservación en el país y el mundo: Quebradas del Norte (departamentos de Tacuarembó y Rivera); Litoral Oeste (departamentos de Paysandú y Río Negro); y Lagunas Costeras (departamentos de Maldonado y Rocha). La superficie total de las zonas piloto es de aproximadamente 790.000 ha.

El director de la División SNAP de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Guillermo Scarlato, sostuvo que “no estamos frente a un proyecto separado de la División SNAP ni de la Dinama. Es un proyecto que está concebido como una herramienta que permite fortalecer las políticas de implementación del Sistema en algunos aspectos que hemos definido como esenciales”.

Por su parte, Alfredo Blum, asesor de la Dirección Nacional de Medio Ambiente destacó la presencia de los diversos actores involucrados y reconoció que “el país cambia de nivel en el sistema de áreas protegidas, luego de haber incorporado 13 áreas en este último decenio. Ahora apuesta a incorporar el concepto de paisaje para el manejo y la definición de la orientación”.

Esta nueva etapa consolida un cambio en la forma en que se planifican y gestionan las áreas protegidas en Uruguay, mediante la integración de las áreas protegidas con los paisajes que las rodean, armonizando su gestión con las actividades productivas circundantes, mejorando su conectividad, y generando corredores entre las zonas núcleo de las áreas protegidas y los remanentes de los ecosistemas naturales en las zonas de amortiguación.

De este modo se fortalecerá la efectividad de las áreas protegidas como instrumentos para la conservación de la biodiversidad y el fomento del desarrollo sostenible.