El físico cordobés Horacio Pastawski demostró que, a nivel microscópico, la línea de tiempo presente en cada átomo, partícula u objeto, a veces carece de sentido. Es decir, que el tiempo es reversible a este nivel, ya que no se puede distinguir si corre hacia delante o hacia atrás.

Según informó La Mañana de Córdoba, en el Laboratorio Nacional de Investigación y Servicios de Resonancia Magnética en Sólidos del Conicet y la UNC, el equipo de Pastawski manipuló núcleos atómicos en cristales, generando una especie de “mancha” formada por ondas magnéticas. Esa mancha se dispersó por el cristal en acuerdo con la Mecánica Cuántica -como una gota de tinta se diluye en el agua- cambiando las propiedades magnéticas de éste.

Luego, aplicó una sucesión de impulsos electromagnéticos conocido como “diablillo de Loschmidt” que logró revertir este proceso: las ondas magnéticas regresaron en el sentido inverso hasta reconcentrarse en el punto donde fueron creadas y los átomos volvieron a su estado inicial. Una verdadera “Máquina del Tiempo” que actuó en milésimas de segundo.