La familia de la Julia Olivera, la mujer asesinada por quien fuera su marido en Fraile Muerto, departamento de Cerro Largo, recibió apoyo de protección a las víctimas de Fiscalía, con apoyo de otros organismos.

La fiscal del caso, Adriana Cruz, informó cuales fueron los elementos que llevaron a formalizar el caso. El informe de la autopsia determinó que fueron 5 los disparos que acabaron con la vida de Julia, una joven profesora de inglés de apenas 29 años.

El matador, de iniciales R.A. se negó a prestar declaración, pero fue procesado por un delito de homicidio muy especialmente agravado. Según detalló la fiscal, no había denuncias previas de maltrato.

Julia y su femicida tenían un hijo en común, en edad escolar, y vivían juntos en Tupambaé. Ella le había comunicado su intención de separarse, y se había mudado provisoriamente a la casa de una familiar en Fraile Muerto.

Hasta allí viajó el femicida, le pegó cinco balazos en plena calle a las 21 horas del pasado viernes. Luego volvió a su pueblo, y se entregó a la Policía.

En la formalización del femicidio, la fiscal letrado en lo Departamental de Cerro Largo señala que la conducta del matador “fue perpetrada contra una mujer y motivada por el odio, desprecio o menosprecio por su condición de tal, configurándose, por tanto, la figura delictual prevista en el artículo 312.8 del CP”.

Que además el femicidio debe contener un determinado plus para que sea considerado tal “y ese plus es que la muerte violenta de una mujer sea ocasionada en el contexto de las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, es decir, en el ejercicio del dominio sobre la mujer”.

En el caso concreto, agrega el dictamen, “el móvil de odio, desprecio o menosprecio, se encuentra acreditado por la configuración de dos las presunciones previstas en el normativa vigente”.

“En efecto, la muerte de ….. fue precedida por un incidente de violencia física y psicológica, cometida por el señor A contra la mujer. Múltiples testigos dan cuenta que el día jueves 8 del corriente, se habría suscitado entre las partes, un episodio de violencia física, constatada en el Protocolo de la Autopsia, que luce en la carpeta fiscal, el cual da cuenta: “algunas equimosis evolucionadas, en brazo y antebrazos derechos, redondeadas, de más de 2 / 3 días de evolución, concordantes con sujección a mano, y otras equimosis en ambas piernas, también de cronología similar”.

“Dicho incidente, generó temor en la víctima e incluso la llevó a comunicarse con su abogada Mercedes Morales, con el fin de plantear una eventual formulación de la denuncia correspondiente, la cual nunca llegó a formularse”.