Por: Por Ricardo Portela

Los motivos reales dice ignorarlos pero en esta entrevista que mantuvo hace pocas horas con LA REPÚBLICA devela mucho del por qué pasaron las cosas que pasaron y por qué cree que no volverán a pasar.

¿Se dio cuenta que sin ser candidato su nombre fue el más escuchado por lo menos en los últimos días de la pasada campaña departamental?

Fui protagonista sin ser candidato y estuve mucho tiempo en los medios de comunicación y sin siquiera hablar. He optado por el silencio durante toda la campaña nacional y aún así me fue fenómeno. Esto me lleva a revisar todas esas estrategias que hay sobre la comunicación porque, por lo visto, a veces es mejor callarse la boca (se ríe).

Capaz que la negativa a su candidatura fue el costo que usted pagó por aquella frase que dijo que si se acompañaba a Lacalle Herrera a la presidencia era como comprarse un boleto en el Titanic.

No creo que ese enfrentamiento que tuve en aquel momento con Lacalle Herrera, como lo tuvimos muchos en el partido, sea una factura que se me esté pasando hoy. Te diría que para Lacalle Herrera yo era el candidato único del partido Nacional para la Intendencia de Montevideo. Ese fue un compromiso que él me hizo mucho tiempo antes que incluso Lacalle Pou fuera candidato.

¿Cuando fue eso?

Cuando discutíamos si el partido de la Concertación era o no un camino posible, Luis Alberto Lacalle Herrera me dijo que si la Concertación debía tener un candidato del partido Nacional, ese candidato iba a ser yo. Esa factura por lo del Titanic no está y me consta que Lacalle Pou no se hace cargo de compromisos, de amores o de odios o de rencores que hayan tenido que ver con Lacalle Herrera porque él ha construido su propio camino.

Entonces pagó una cuenta a futuro.

(piensa)…en todo caso, no hay cuentas pero… .Mire, la política es una carrera muy competitiva y cuando más arriba uno esté, más competitiva es. Es como un embudo por donde pasan solamente muy pocos.

Esa competencia en algunos niveles es cruda. No por eso desleal ni inhumana pero es muy dura. Al final, es la competencia por los más aptos para liderar y gobernar. Para esa competencia hay que estar preparado y hay que saber que es durísima.

En todo caso, si esas son visiones de futuro, digo que no está en mi ánimo competir por el lugar en donde hoy están otros y que son los que toman decisiones. A mí me deja por el camino la gente y no las cúpulas y yo no estoy dispuesto a competir para integrar esas cúpulas.

Yo quiero ser intendente de Montevideo y si hay otros como Novick, sería una de las cosas más interesante que dejó la experiencia de la Concertación. Es bueno arrancar temprano.

El ciclo 2015 / 2020 arrancó ya y con más de uno en carrera. Si Novick se mantiene en su intención, nos complementaremos y competiremos para desarrollar una alternativa política en Montevideo que antes no había.

¿Que pasa si dentro de 5 años le vuelven a decir “vos no sos mi candidato”?. No hay garantías de que eso no pase.

El que busque garantías en la vida política le va a ir mal y se queda especulando. Yo soy de los que tratan de hacer que las cosas pasen y voy a seguir adelante. Si mi partido en verdad quiere ganar Montevideo, yo voy a estar en carrera. Pero si quiere volver a hacer lo de siempre, no voy a estar en esta tarea porque nos va a pasar lo mismo. Guardá esto que dije y archivalo.

Una de las cosas que debe pasar es que la correlación de fuerzas en la interna del partido Nacional cambie.

No necesariamente.

Si Lacalle Pou sigue manteniendo el liderazgo en el 2020 ya se sabe lo que pasará, porque a usted no lo quiere.

Habrá que convencerlo entonces para que cambie de opinión.

¿Habló con él después de las elecciones del domingo?

Si, pero no de este tema.

No le creo.

¡Sí, créame!. Estuvimos sentados juntos durante la interpelación al ministro Astori. Es más, estuvimos tomando mate con mi termo, ese (lo señala con el dedo) que tiene la calcomanía de mi campaña, la de “Montevideo se puede” (risas), y charlamos de otros temas.

Con Lacalle Pou mantenemos una relación muy cordial, con cierto afecto partidario. Pensamos distinto nada más, pero me parece que somos dos buenos blancos.

¿Cual fue el motivo del por qué no a su candidatura?-

No lo tengo claro.

¿Pero no preguntó?

Me imagino que era porque había alguien mejor que yo.

¿Y ese mejor era Sebastián Bauzá?

Sí. Pero aclaro que el nombre de Bauzá no se manejó en nuestras conversaciones. Solo me dijo que había alguien mejor que yo según su entender.

Luego supimos que era Bauzá porque trascendió a la prensa a partir de unas declaraciones de Lacalle Pou que hizo al salir de un acto de la Lista 40. Esto pasó a mitad de julio, una semana antes de la Convención del partido. Estábamos en aquel contexto en que no se sabía que decisión iba a tomar Larrañaga en cuanto a la vicepresidencia.

En esos días Lacalle Pou dice que yo no era su candidato. Afortunadamente yo no estaba en el país (estaba en Panamá) y surge el nombre de Bauzá, lo entrevistan y dice que sí. O sea que es Bauzá quien dice que le ofrecieron la candidatura y que aún no había tomado la decisión. Días más tarde dice “no”.

Usted no era el mejor para Lacalle Pou y el mejor era Bauzá y el mejor dijo “no” y después apareció el nombre de Alvaro Garcé pero no por decisión de Lacalle Pou sino porque el mismo Garcé se ofreció. ¿Fue asi?

Sí.

Este proceso de elección para que los blancos ganaran Montevideo no fue el mejor.

Por algo yo digo que hay que recorrer el camino largo y empezar mucho antes de lo que siempre hemos hecho. Si siempre hacemos lo mismo, no podemos esperar resultados diferentes ¡¡y siempre hacemos lo mismo!!!. Elegimos el candidato con los resultados de la elección nacional a la vista y buscamos quien se anime a cargar una cruz con resultado conocido.

Todos sabemos que en tres meses no puede haber un buen resultado y menos poniendo en la cancha a un candidato que no lo probamos antes.

Ese camino largo lo recorrí yo solo. Busqué que me siguieran pero no sucedió.

Esto llevo a que apareciera la candidatura temprana de Ney Castillo y la de Novick que, antes de las internas de junio, dijo en privado que quería ser candidato.

Yo creí en ese camino y tanto que, cuando presenté mi renuncia a la candidatura en setiembre dije que era indeclinable porque, si luego pasaba lo que pasó, que el candidato mejor que yo no aceptaba, yo ya no estaba dispuesto a ser de nuevo candidato porque yo no soy un candidato de verano. Necesito una pista larga para poder despegar y esa pista incluía la elección nacional.

Exponerse con tiempo dice usted.

La antelación en la campaña nos habría podido polarizar la discusión con el Frente Amplio, entre el continuismo y el cambio.

Como el partido de la Concetación no llegó armado a ese momento y terminó definiendo en los descuentos a sus candidatos, se instaló la idea de que así no le podíamos ganar al FA y que la cuestión era entre Topolansky y Martínez. La gente quiere que su voto decida y la interna del FA sustituyó a la polarización entre partidos.

Y bueno, nos pasó lo de siempre: trabajamos como nunca y votamos como siempre. Llegamos a 11% los blancos en Montevideo. Con Ruperto Long como candidato sacamos un 12%; con Javier García un 9.5%, en la última elección departamental casi un 20%.

La suma entre blancos y colorados en Montevideo nunca superó el 40% y siempre terminamos votando más o menos como octubre y nunca más. Sacamos 234 mil votos en octubre y perdimos 130 mil en seis meses en la que sacamos 103 mil. Esa es la realidad.

En la ventana de su despacho del palacio Legislativo hay una gigantografía pegada en el vidrio con la cara de Wilson Ferreira Aldunate y su frase de que para los blancos de ley, “la lucha comienza todos los días”, pero hay otra que popularizó Jorge Larrañaga en la que se dice “estamos pegando la vuelta”. ¿Ese es su caso?

Ese es mi caso. Esa frase de que la lucha comienza todos los días, es mi caso. Ha vuelto a empezar como en cada una de las jornadas la lucha empieza, lo importante es tener un rumbo y no apartarse de el.

Yo tengo un proyecto. Hay otra frase que está en una canción y que dice “volver a empezar”. Siempre hay que volver y yo ya he vuelto. Mi vocación está intacta y mi rumbo es Montevideo. Mi cariño es por la ciudad y eso no ha cambiado.

Afortunadamente soy diputado de Montevideo y eso es lo que me mantiene vinculado a la ciudad; pero también una vocación: sigo queriendo lo mismo que quise y sigo caminando en ese mismo rumbo. Si mi partido algún día me necesita para esa tarea, me encontrará pronto.

¿Usted dijo que el partido de la Concertación no cumplió con su cometido que era ganar?

Yo dije que ni fracasó ni tuvo éxito.

¿La Concertación se tiene que mantener tal cual está?

La Concertación tiene un gran desafío por delante y es el de pasar de ser una alianza electoral con una vida de papel, a la de ser un partido político. Tendrá que demostrar que es un partido al menos en Montevideo.

Pero no tiene autoridades.

Sí las tiene.

Pero son fictas, de papel.

Si, ante la Corte Electoral tiene autoridades. Hay una concertación formal y una real. Es cierto, no tiene autoridades departamentales. Lo real es que obtuvo 13 ediles, dos alcaldes y cerca de una docena de concejales municipales.

Usted es un hombre de partido y esto lo sabe muy bien. ¿A quienes responderán los ediles electos; a la Concertación, al partido Colorado o al partido Nacional?

Ese es el desafío de la Concertación y no tengo idea cómo se hará. La Concertación es un órgano vivo que tendrá que encontrar su lugar. Podrá llegar desarrollado y fuerte a la próxima campaña o muerto, como un simple acuerdo electoral. Edgardo Novick en este juego, es mano porque, según como el mueva, se arma o se desarma todo.

Tiene su capital político al haber sido el más votado ganándole incluso a Topolansky. Está en un lugar de privilegio y, según como mueva, lo demás se arma de un modo o de otro.autorice a no evolucionar y a ser iguales dentro de cinco años.

Hay muchas incógnitas.

Sí.

Parece que nadie está apurado para definir eso.

Sí, pero todo están muy atentos. La única novedad que obtuvimos con la Concertación es que al ir juntos pudimos ganar dos alcaldías pero, si no enamoramos afuera, nunca le vamos a ganar al Frente Amplio.

La Concertación tiene un valor práctico pero hay que conquistar afuera. Tenemos que ser una alternativa para muchos desencantados del Frente Amplio.

El de ahora, con la figura de Edgardo Novick y su relevancia, no es el mejor escenario para los partidos fundacionales.

(piensa). Nosotros no salimos fortalecidos. Teníamos siete ediles y vamos a tener cuatro. Creo que todo depende de nosotros y este escenario es una oportunidad. Hasta hace una semana Novick era un candidato que aparecía con un liderazgo emergente y que nos sorprendía a todos.

A partir del domingo pasado pasó a integrar la clase política, entró al terreno de la realidad y tendrá que administrar su rol en la política de todos los días. Tiene que ser capaz de liderar. Veremos desde donde lo hace. Veremos.

¿Y si Novick termina haciendo lo que vaticinó Bordaberry y se pasa al partido Colorado formando una agrupación?

No tengo ni idea. Novick dijo “yo quiero volver a ser candidato” y, contrariamente a lo que dijo Bordaberry, sí he visto a dirigentes colorados pasarse a Novick. Cualquiera de las dos cosas son muy apresuradas, creo.

El proceso no ha decantado y no sé si Novick sabe lo que hará. Si es difícil administrar la derrota para cualquier dirigente político, con menos dramatismo es igualmente difícil administrar una victoria porque hay que saber que hacer con ella y sobre todo, cuando sorprende.

Novick fue un ganador y ganó perdiendo como Pedro Bordaberry en el 2005, que ganó perdiendo. Hay que saber que hacer con esas victorias.