Un exitoso viaje por Francia y Japón del presidente Tabaré Vázquez ha sido opacado por distintas expresiones críticas con el gobierno por parte de ciertas organizaciones sociales que tradicionalmente se han ubicado del lado de la izquierda.

Es en el marco de este cuadro pleno de tensiones que la oposición se planta en la realidad política, dando señales acusadoras que intentan aprovechar las dirigencias de los partidos tradicionales.

Las permanentes debilidades que presenta el Frente Amplio han sorprendido a los propios dirigentes de las fuerzas de la oposición. Entre sorpresa y sorpresa blancos y colorados buscan espacios para hablarle a la población, mientras que los dirigentes de la coalición de izquierda solo hablan entre ellos.

Estas debilidades a las que hacemos referencia son aprovechadas por algunos dirigentes de la izquierda que buscan abrirse camino dentro de los debates dominantes. Aunque parezca increíble hay una parte de los dirigentes de la izquierda que elige los medios de comunicación de la derecha para marcar su perfil y abrir una gran polémica en la interna del Frente Amplio.

Hay dirigentes de la izquierda, cuadros superiores y medios, que están permanentemente construyendo estructuras de poder en su entorno, seguramente porque creen y aspiran a que dentro de cinco años estarán en los primeros lugares de las listas, para poder ingresar en el Parlamento, Junta Departamental o en cargos ejecutivos. Esta práctica es propia de las viejas colectividades políticas, a partir de la década del ‘60.

Una vez aprobado el Presupuesto Nacional, llegará la hora de las transformaciones para todo el sistema político, donde la realidad económica y política del país, pero también del vecindario, pasará a ser el tema fundamental que estará sobre la mesa.

El proyecto político de la izquierda que llegó hasta las puertas del presente tendrá que ser considerado con profundidad por las corrientes de la fuerza política, en la medida que solo la elaboración para el futuro se podrá construir en base a la unidad.

La reciente aparición de una central de trabajadores paralela al PIT-CNT (Confederación Sindical Gremial del Uruguay), con apenas 500 afiliados, también tendrá que ser considerada por el Frente Amplio, porque hay posibilidades de que haya un crecimiento disidente importante en ciertos sectores de los asalariados.