Por: Marcelo Hernández

En marzo de 2012 un grupo de artistas y científicos realizó una expedición a la Isla Clipperton con la finalidad de recabar información relevante y presentarla al mundo a través de procesos creativos.

Estos resultados han sido dados a conocer a lo largo de un año en diversos países como México, Inglaterra, Escocia, España y Australia.

Con la finalidad de facilitar la difusión y los alcances del proyecto la primera expedición fue documentada en su totalidad, dando como resultado una apasionante historia que atrapó el interés de National Geographic Channel en cuyas pantallas será transmitida próximamente bajo el nombre de “Open Expedition”.

Tras esta actividad surgió el Proyecto Clipperton, que es una iniciativa que utiliza las nociones de exploración, viaje y descubrimiento para inspirar y empoderar a la sociedad en busca de una actitud más positiva y progresiva hacia los grandes temas de la actualidad, según narró a LA REPÚBLICA Marc Rosenfeld, capitán del velero de dicha iniciativa que se encuentra por estos tiempos en el puerto del Buceo de Montevideo.

“Creemos que todos somos expedicionarios. Lo que hacemos tiene como idea fundamental el que cada persona es un explorador de su entorno más inmediato hasta los lugares y temas más remotos y aún por descubrir”, agregando que “utilizamos nuestras expediciones y las creaciones que elaboran en conjunto los científicos y artistas participantes para generar espacios y oportunidades de reflexión y propuestas sobre los grandes temas que enfrenta la sociedad actual a través de exposiciones, talleres, conferencias, proyectos educativos presenciales y a través de nuestras redes sociales, así como en colaboración con otras personas, colectivos, asociaciones e instituciones locales en función de las necesidades y posibilidades del contexto específico”.

De la teoría a la práctica

En el marco de este proyecto se llevan adelante varios programas, como el del Laboratorio Flotante, y en este caso en su “Viaje al Sur”.

En el mismo recorrerá 16.000 millas a través del Atlántico y ancló en Montevideo, Uruguay. Desde acá trabaja para el Cono Sur, especialmente para Uruguay, Argentina, Chile y Brasil. Es un barco con artistas y científicos abordo que desarrollan nuevas ideas y proyectos durante el viaje conectándose con asociaciones e instituciones locales en los puertos que pasan.

Con relación a los objetivos de estar en nuestro país, Clipperton lo hizo para inspirar y empoderar el público sobre asuntos que necesitan una respuesta internacional, unificada y coordinada; interactuar con jóvenes y otras comunidades específicas con estrategias nuevas desde donde acercarse a la responsabilidad social y la protección medioambiental; y permitir a profesionales a colaborar con artistas y científicos, con la meta de desarrollar nuevas formas de comunicar efectivamente y claramente al público en general.

Dentro de ese sinfín de actividades, el proyecto Clipperton le tendió la mano a un grupo de estudiantes del liceo 71 del Paso Molino capitalino para que pudieran concretar lo que venían investigando ‘in situ’, viajando a la Isla de Flores.

LA REPÚBLICA, antes de que este grupo partiera desde el puertito del Buceo hacia la citada isla, dialogó con la profesora de biología, bióloga y oficial del Proyecto Clipperton en nuestro país, Carolina Vidal.

¿Cómo fue tu vinculación con el proyecto?

Soy oficial del proyecto porque me gustó la idea desde que surgió. Me interesé y me sumé desde Uruguay. Ya he viajado con ellos, cuando el barco vino desde Río de Janeiro a nuestro país en diciembre. Acá en Uruguay soy bióloga, docente e investigadora.

¿Cómo surgió la iniciativa de llevar tus alumnos a la Isla de Flores?

Lo que hicimos fue trabajar todo el 2013 en el liceo 71 cada docente desde su perspectiva y los íbamos guiando, en Historia, Geografía, Ciencias Físicas, Biología, en los distintos aspectos de la isla. En mi caso fue sobre qué es un área protegida de fauna y flora. Todos perseguimos el mismo objetivo con este viaje, de que van a tener la posibilidad de conocer el lugar que estudiaron y hagan algunas observaciones y tomas de valores, usando sensores de sus computadoras del plan Ceibal, y los van a poner en práctica por primera vez.

¿Cuál es el real valor de que vivan esta experiencia en el lugar que estudiaron?

Para nosotros es muy importante y para ellos es increíble. Ya fue un grupo y vivieron una experiencia increíble. Se fueron contentísimos. Muchos nunca se habían subido y menos viajado en un barco. Esperamos que este segundo grupo viva lo mismo. Timonearon, izaron velas, usaron aparatos, vieron especies que solo habían visto en fotos.

A vos ¿qué te suma como docente?

Lo que tiene de bueno es que a medida que pasan los años y formamos generaciones, el transmitir estos conocimientos, vivir estas experiencias, tratar de formar ciudadanos conscientes, que respeten su medio, eso es muy grato.

¿Hay otros proyectos de otros centros que trabajen con el proyecto?

Sí, en el colegio Pío están trabajando. En la medida en que se puede, hay que acercar a los jóvenes a estos proyectos, porque no siempre es tan fácil. En este caso tenemos la suerte de tener este barco para ayudarnos a concretar este sueño. Hay otras desde Facultad de Ciencias y de otros liceos.

En números

100. Son las conferencias y talleres educativos realizados por Clipperton en 9 países desde su creación hace algo más de dos años.

20. Es la cantidad de países que alcanzará el proyecto en 2014.

32.987. Es el público directo a través de exposiciones, eventos y talleres al que llegó en 2013.

62.000.000. Es el estimado de gente que alcanzó esta idea indirectamente por prensa, medios de comunicación y redes sociales.

Colaboradores

El Proyecto Clipperton trabaja en conjunto con organizaciones internacionales para producir exposiciones que muestren las actividades hechas durante cada expedición y generar arte/investigación científica original como resultado de cada expedición.

“Estamos fascinados con poder subirnos a un barco y conocer en el lugar lo que estudiamos en los libros. Creo que me voy a emocionar mucho y aprender más”. Una de las estudiantes del Liceo 71.