El idioma es una característica esencial que identifica a una sociedad, constituyendo un importante hecho cultural. Son diversos los factores políticos y culturales que han influido en el progresivo proceso de comunicación a través de la historia de la humanidad. Por tanto hay que considerar el contexto en que se desarrolla el mismo.

Por ejemplo, el propósito de lo que se quiere transmitir, el resultado que se espera, los objetivos políticos programados, nacional e internacionalmente, etc. Por tanto, la importancia del lenguaje en la cultura es fundamental. Ambos se nutren y se determinan recíprocamente, lo cual ayuda a la identificación de una sociedad determinada.

Se estarán preguntando ¿a qué viene todo esto? Es que en los organismos internacionales existen reglas que establecen idiomas oficiales e idiomas de trabajo, y son 6 en Naciones Unidas y 24 para la Unión Europea. Pero en los hechos se impone progresivamente un monolingüismo, originando controversias.

Un análisis de sitios de Internet de las organizaciones internacionales demuestra que la gran mayoría adhiere al monolingüismo, con las consiguientes repercusiones políticas, conceptuales y culturales. (1)

En primer lugar, ¿es preferible el monolingüismo o el plurilingüismo? El uso de varios idiomas ¿no significa respeto a la igualdad entre los Estados, a diferencia de cuando se establece el uso obligatorio de uno solo, que coloca en situación de inferioridad a quienes son obligados a usarlo, siéndole ajeno?

Considérese que conceptos que parecen ser similares suelen ser diferentes de una civilización a otra, ya que expresan una cultura, una manera de pensar y una visión del mundo bastante distinta. En definitiva, el plurilingüismo favorece una auténtica democracia, siendo un importante indicador del respeto y equilibrio entre los estados.

En segundo término, lo anterior es la teoría, porque en los hechos, y al respecto nos remitimos a Le Monde Diplomatique de Abril 2015 que nos dice: “Los organismos internacionales parecen haber aceptado de hecho el uso del inglés como lengua vehicular. El predominio del inglés amenaza la igualdad entre los Estados”.

En tercer lugar, es difícil negar la existencia en la administración pública de preocupaciones presupuestarias que responden a necesidades reales algunas, y otras más bien a objetivos políticos que se pretenden concretar.

Debe tenerse en cuenta que quienes defienden el uso del monolingüismo, esto es la English Lengua Franca – ELF (lengua común que hablan quienes tienen idiomas diferentes) – utilizan como uno de los argumentos el costo que significa el uso de pluralidad de idiomas.

Por tanto, según Le Monde, quienes defienden el uso de un solo idioma se equivocarían ya que no parece insostenible el costo que actualmente se gasta con la diversidad de los mismos.

La pregunta sería si se trata de una reducción de costos o de una transferencia de los mismos, ya que las necesidades siguen existiendo y otros tendrían que hacerse cargo.

Con las experiencias existentes en el manejo de la comunicación en el mundo, cualquier cosa es dable esperar, incluyendo las alteraciones o manejo “interesado” de los costos, etc.

Recurriendo a la historia y a la actualidad, se aprecia que políticamente son múltiples las formas de dominio de países y/o continentes sobre otros: predominio militar, económico, financiero, tecnológico, cultural. Incluimos América Latina que es un buen ejemplo, aunque no el único obviamente.

En todos los casos, las conquistas y colonizaciones han sido violentas: invasiones, matanzas, exterminios, esclavitud, etc. Pero además recordemos que cuando se “conquistaba” algún territorio, lo primero que se hacía por los colonizadores luego de la destrucción material y humana era imponer su idioma y desterrar el que se encontraba vigente.

No era el mismo el lenguaje de los guaraníes, charrúas, incas, aztecas, etc, que el de los conquistadores españoles, portugueses y otros. Y considerando la importancia de la cultura en el lenguaje, como decíamos líneas atrás: ambos se nutren y determinan recíprocamente, lo cual ayuda a la identificación de una sociedad determinada. Y considerando esa relación, no es un aspecto menor. La evolución de la humanidad lo comprueba.

Y permítaseme formular una muy sincera duda que me invade. Ante los hechos actuales que hemos mencionado referidos al predominio de la E. L. F, a lo que se agrega el uso inmoral de las comunicaciones, caso Snowden y de Julian Assange y otra multiplicidad de hechos ilícitos y denunciados, ¿no se estará transitando en la misma línea?

(1) Le Monde Diplomatique. Abril 2015. Página 36