Se refería, de este modo, a la primera sesión solemne de la Asamblea General del 15 de febrero de 1985 que determinó formalmente la constitución del Poder legislativo después de doce años de dictadura.

Su integración surgió de las elecciones nacionales del 27 de noviembre de 1984 realizadas en un especialísimo contexto político: con dirigentes aun proscriptos, una larga lista de crímenes impunes, dentro y fuera de frontera –decenas de desapariciones y asesinatos, incluidos los de los exlegisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz-, cientos de presos políticos en las cárceles.

El Poder Ejecutivo de facto estaba presidido por un funcionario (el doctor Rafael Addiego) que reemplazó al teniente general Gregorio Álvarez (hoy acusado de graves violaciones a los derechos humanos), quien había renunciado a la Presidencia de la República tres días antes. El país asistía con evidente expectativa e incertidumbre, al inicio de una nueva etapa institucional emanado de un proceso de transición complejo y que derivó el 1º de marzo de 1985 en la instalación del nuevo gobierno.

El 15 de febrero de ese año fue viernes. La sesión, calificada de histórica por la dirigencia política, concitó la atención popular con diversas concentraciones en las inmediaciones del Parlamento. Quien presidió la sesión fue el electo senador Jorge Batlle, designado provisoriamente como presidente de la Asamblea General, tercero en la lista más votada del lema más votado que encabezaba Julio Sanguinetti y Enrique Tarigo (electos presidente y vicepresidente, respectivamente (el 1º de marzo, Batlle sería el encargado de tomar juramento al electo Tarigo).

El martes de esa misma semana, cesó la intervención militar en el Palacio Legislativo y los legisladores electos pudieron recorrer sus instalaciones después de doce años de dictadura. El ambiente político se había visto sacudido días antes por unas declaraciones del entonces comandante en Jefe del Ejército Hugo Medina. El militar, consultado por la prensa tras la toma de posesión del presidente interino, había dicho que, en caso de reiterarse hechos similares a los de 1973, las fuerzas armadas volverían a actuar como en aquella oportunidad.

La sesión del 15 de febrero fue relativamente breve: comenzó a las 16.10 horas y culminó a las 18.27 horas. Durante la misma hicieron uso de la palabra, el doctor Jorge Batlle (ver nota aparte), Carlos Julio Pereyra, Heber Rossi Pasina, Uruguay Tourné, Juan Raúl Ferreira, Francisco Rodríguez Camusso, Eduardo Paz Aguirre, Carlos Cigliuti y Víctor Vaillant. Especialmente invitado ocupó el estrado Jorge Sapelli, ex vicepresidente de la República y presidente del Senado y de la Asamblea General, quien renunció a presidir el Consejo de Estado de la dictadura tras el golpe de Estado de junio de 1973. Durante la sesión se aprobó una declaración que reclamó “la inmediata liberación del exdiputado del Frente Amplio Wladimir Turiansky y la libertad de la totalidad de los presos políticos”.

Tres

De los legisladores que ocuparon una banca el 15 de febrero de 1985, solo tres ocupan hoy un escaño: Luis Alberto Heber (el único que se mantiene de forma ininterrumpida desde aquel año), Ope Pasquet y Tabaré Viera.

Palabras de Sánchez
“Nos falta mucho para alcanzar la verdad y justicia”

El domingo, el flamante presidente de la Cámara de Representantes, diputado Alejandro Sánchez, dedicó unas palabras a recordar este episodio trascendente en la vida política del país.

“El 15 de febrero de 1985, el Poder Legislativo retomó sus actividades dejando atrás la noche oscura que enlutó a nuestra sociedad; cuando unos pocos, pensaron que podían decidir por el resto e imponer a sangre y fuego su proyecto económico y social.

Aún las cicatrices de aquella ferocidad no se han cerrado, porque todavía nos falta mucho para alcanzar la verdad y justicia.

¡Y con esa causa nos tenemos que comprometer todos!

Hace 30 años comenzaba, nuevamente, a florecer en el Uruguay la libertad y la democracia.

30 años es tiempo suficiente, como para que perdamos el miedo a interrogarnos cómo es y cómo queremos que sea nuestra democracia.

A la generación de nuestros padres, le tocó la difícil tarea de luchar contra la tiranía y el despotismo, restablecer la democracia, en definitiva, defender el gobierno del pueblo.

A esta generación le corresponde tener memoria colectiva de esa historia, pero sobre todo construir más y mejor democracia.

Porque la democracia no puede ser sólo una linda palabra o el lugar común para decir lo que es bueno y deseable, sin necesidad de explicarnos mucho.

Ser críticos con y en la democracia, implica analizar y, fundamentalmente, resolver sus carencias y déficits.

Para ello el mejor instrumento que nos proporciona es ejercer la libertad y la justicia”.

Primeras palabras tras doce años de silencio
Michelini y Gutiérrez Ruiz

Transcripción de la versión taquigráfica:

“(Es la hora 16 y 10).
(Se ejecuta el Himno Nacional).
(Aplausos en la Sala y en la Barra).
SEÑOR PRESIDENTE. – Habiendo número, está abierta la sesión.
La Mesa se ha permitido invitar a participar de esta reunión, ocupando este sitial de honor, al señor Jorge Sapelli, ex vicepresidente de la República y presidente del Senado y de la Asamblea General, quien presidiera la XLI Legislatura, que no pudiera finalizar su mandato y que, por tanto, corresponde que esté junto a nosotros en este día.
-Señores miembros de la Asamblea General: en cumplimiento de lo dispuesto por la Constitución de la República, y en este día fasto para la historia de la democracia en el Uruguay, declaro abierto el Primer Período Ordinario de Sesiones de la XLII Legislatura y, con ello, restablecido plena y definitivamente el sagrado e inviolable derecho del pueblo a determinar libremente su destino.
(Aplausos en la Sala y en la Barra).
-Permitidme ahora señores legisladores que mis primeras palabras expresen nuestro común sentimiento y nuestro común deber recordando y rindiendo homenaje a los legisladores mártires, señores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz…
(Aplausos en la Sala y en la Barra).
-…que dieron su vida por los fueros libres de este Parlamento y del pueblo aquí representado y que hoy, como ayer y siempre, otros legisladores venimos y vendrán a representar.
Hagamos que en nuestro silencio se oigan las voces de la República y que ellos estén así también presentes entre nosotros en este día de gloria y de felicidad del pueblo y de su democracia.
Invito al Cuerpo y a la Barra a hacer un minuto de silencio.
(Así se hace)”.