Por: Gianfranco Pasquino*

Maquiavelo revela mucho interés en la psicología política de los líderes, de los opositores y de los ciudadanos. Además, Maquiavelo está siempre interesado en comprender, prever y anticipar las consecuencias de las acciones políticas. Hay, en El Príncipe, algunas teorías probabilísticas de la política. Si los Príncipes actúan de una determinada manera es probable que algunos eventos sucedan. Entonces es posible prever y, si y cuando sea necesario, es posible modificar los comportamientos políticos. Los que mandan y los opositores saben que sus comportamientos están vinculados. Si comprenden los vínculos que ligan sus acciones podrán producir resultados mejores. No todas las circunstancias pueden ser previstas, controladas y manipuladas. La “fortuna” se acompaña a la virtud. Pero, los hombres virtuosos son los que saben cómo orientar su fortuna. En fin, la política tiene sus propias reglas. Es una actividad autónoma que merece ser estudiada y conocida. No debe y no puede ser controlada y dictada por el poder religioso. El Príncipe construye dentro de algunos límites su destino y el destino de la comunidad que quiere liderar.

La metodología analítica del Príncipe, el realismo, la indicación de perspectivas y la posibilidad de aplicar los conocimientos teóricos a la política práctica son enseñanzas universales e imprescindibles. Los que no han leído y estudiado profundamente El Príncipe pueden creer que descubren algo nuevo, pero nunca van a producir algo importante.

El Príncipe ha influido en mi estudio (y mi práctica) de la ciencia política de tres importantes maneras. Primero, no hay un verdadero conocimiento si no tenemos un método que debe necesariamente ser histórico-comparado. Segundo, cualquier prejuicio, especialmente los de naturaleza religiosa e ideológica, influye de manera totalmente negativa sobre todos los análisis políticos. Tercero, la política no es una esfera como las otras. Es la esfera en la cual los hombres (y las mujeres) construyen su vida y intentan mejorar sus condiciones. Entonces, lo que aprendemos tiene también un componente operativo. Debemos intentar aplicar nuestros conocimientos a la realidad política. La aplicación es un imperativo científico porque solamente a través de la aplicación es posible reformular nuestras hipótesis, nuestras generalizaciones, nuestras teorías. La aplicación es el mejor método de control de la ciencia política. Una ciencia que no puede ser aplicada es una ciencia casi totalmente estéril. La ciencia política no mira solamente a las estrellas. Intenta guiar la trayectoria de las estrellas a favor de los seres humanos y de sus vidas complejas y dolorosas.

 

*Senador italiano mandato cumplido, estudió Ciencia Política en la Universidad de Turín, donde fue alumno de Norberto Bobbio, y se especializó en política comparada bajo la guía de Giovanni Sartori en la Universidad de Florencia. Profesor en algunas de las más prestigiosas universidades, como Harvard, California y la School of Advanced International Studies de Washington, actualmente es profesor titular en la Universidad de Bologna. Escribió más de 20 libros, traducidos a varios idiomas.