Por: Alberto Couriel, Analista

Se inicia una nueva etapa en la interna del Frente Amplio de discusión y análisis del plan político. Son muchos los temas que están presentes, pero deseamos concentrarnos en las actuales relaciones de poder. Estas no son independientes de las relaciones de poder internacionales, en las que se destacan la hegemonía militar y comunicacional de EEUU, su poder científico y tecnológico, el predominio financiero por su influencia sobre el Banco Mundial y el FMI, por el poder del dólar como moneda de reserva y su poder ideológico derivado del prestigio y la influencia de las grandes universidades norteamericanas. En cambio en materia comercial, China pasó a ser el primer exportador de bienes y de productos manufactureros, lo que es extraordinariamente relevante para América del Sur.

China se ha transformado en los últimos años en el primer comprador de bienes de la mayoría de los países de nuestra región. Es previsible que en el futuro la competencia entre China y EEUU se profundice y Uruguay y los países de la América del Sur deberán buscar y encontrar las alianzas internacionales necesarias para avanzar hacia el desarrollo y atender las necesidades de sus sociedades.

En otro plano, las grandes empresas transnacionales, con sede en los países desarrollados, gozan de un extraordinario poder, porque participan en el 75% del comercio mundial, predominan sobre las cadenas de valor que explican alrededor del 80% del mismo, e introducen permanentemente innovaciones, aprovechando de la velocidad de los cambios tecnológicos en el capitalismo actual. Este a su vez, vive la etapa del capitalismo financiero con enorme poder de los grandes bancos privados.

En el plano nacional, el poder político del FA es muy importante, después de haber ganado tres elecciones nacionales consecutivas con mayoría parlamentaria. En el momento actual importa realizar un breve repaso del sistema político. El Partido Colorado vive una etapa de desmembramiento, especialmente con la decisión de no participar en las próximas elecciones de su líder Pedro Bordaberry. No surgen nuevos liderazgos, y no le es sencillo recomponerse después de su fuerte caída electoral, a partir de la profunda crisis económica durante el gobierno de Jorge Batlle.

El Partido Nacional aparece como el gran contrincante del FA para las próximas elecciones. Luis Lacalle Pou surge como el candidato más factible para dicho evento. Es un político joven, lo que significa una novedad en el escenario político nacional, sin la madurez y la experiencia que requiere el mayor cargo político. Presentan algunas propuestas sobre temas específicos, pero es notoria la falta de programas globales, máxime cuando el neoliberalismo ha tenido derrotas en el mundo desarrollado. Pero además, las medidas políticas y económicas de los actuales gobiernos de Argentina y Brasil, son muy buenos indicadores para comprender qué le pasaría a Uruguay, si eventualmente el Partido Nacional pudiese ganar las próximas elecciones.

Dos partidos pequeños, Unidad Popular y el Partido Independiente, que en algunos aspectos pudiesen tener alguna cercanía con el FA, han decidido jugar sus cartas políticas con agresivos ataques al FA y a su gobierno. Parecería que lo consideran su enemigo y aspiran aprovechar cierto descontento en las filas de la izquierda.

En el plano del poder militar, si bien hay una subordinación al poder civil, llama profundamente la atención el lenguaje de los militares, a propósito de la reforma de la Caja Militar y la creación de impuestos a los retirados militares. En realidad, estas transformaciones son necesarias, porque no existe ninguna justificación para que los militares tengan desproporcionados beneficios con respecto al resto de la sociedad. Que paguen el impuesto a la renta, que se retiren a mayores edades que las actuales o que tengan topes sus jubilaciones, no parece nada desproporcionado, sino mecanismos para avanzar hacia la igualdad.

En el plano del poder comunicacional, de enorme relevancia por su influencia en los valores, la cultura y en la opinión pública, no surgen nuevos cambios. Por el contrario, una ley de medios aprobada por el Parlamento en 2014, aún no ha culminado su reglamentación, lo que podría ser una demostración del gran poder que tienen los monopolios existentes. Esta ley sólo buscaba cierto grado de regulación y no afectaba el poder de las televisoras nacionales. Es un tema pendiente que requiere debate en la interna del FA, junto al poder financiero que fundamentalmente deriva desde el exterior.

En términos del poder económico, además del poder financiero, la novedad de los últimos años lo constituye una muy fuerte presencia de empresas extranjeras en las exportaciones de Uruguay. Martín Buxedas en “Estructura empresarial de las exportaciones de Uruguay: concentración y extranjerización” muestra que el 71% de las exportaciones totales son realizadas por empresas extranjeras, alcanzando al 100% en celulosa y cebada cervecera y proporciones superiores al 50% en carne vacuna, soja, arroz, fármacos, cueros elaborados y artículos plásticos. Vale la pena analizar el papel que pueden llegar a tener esta presencia de empresas extrajeras en las relaciones de poder.

Desde otro ángulo, importa señalar el mayor poder del movimiento sindical, derivado de su presencia en las negociaciones colectivas y los apoyos de los gobiernos del FA. Ello le ha permitido triplicar el número de afiliados. Pese a errores puntuales de algunos sindicatos, ha alcanzado un importante grado de madurez. Por otro lado, los intelectuales han perdido presencia.

Los gobiernos del FA han logrado avances significativos en los aumentos de los salarios reales, en la baja de la desocupación y la pobreza, en los nuevos derechos y así sucesivamente. Pero no estamos en la etapa de la revolución y el socialismo, sino en el de la democracia, que es muy relevante mantener y profundizar. Ello requiere garantizar el pluripartidismo, las elecciones libres y sin restricciones, las libertades básicas, el estado de derecho, los derechos humanos, la independencia del Poder Judicial. Continuar esta tarea, significa enfrentar los descontentos actuales que nos permita seguir avanzando hacia una sociedad justa, libre, fraterna y solidaria. Esto requiere continuar el proceso de transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales. Analizar, profundizar y debatir el plan político es fundamental para alcanzar estos logros.