El encuentro había sido acordado entre Paramount -productora de la película- y la institución eclesiástica, según se informó. En él iban a participar también el director de la cinta, Darren Aronofsky, y el vicepresidente de la compañía Rob Moore.

La cita hubiera servido para conseguir una especie de “visto bueno” papal para Noé, una película controvertida en lo religioso, con una interpretación de las escrituras bíblicas un tanto abierta, aunque siempre respetuosa con la figura de Dios y de los creyentes.

Sin embargo algunos grupos cristianos han criticado su interpretación. Y varios países musulmanes han prohibido la exhibición de la película por representar a uno de los profetas del Corán, algo que el Islam prohíbe.