Desde el inicio de año, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registró 4.077 migrantes muertos en el mundo. Tres cuartas partes de ellos fallecieron en el Mediterráneo, tratando de llegar a Europa, por lejos el destino más peligroso para los indocumentados.

Desde hace 20 años, atravesar ese mar constituye el periplo más mortal para los indocumentados. Desde 2000, más de 22.000 de ellos perdieron la vida en ese viaje.

Pero 2014 batió todos los récords, superando el máximo número de fallecidos registrado en 2011, con 1.500 muertos en el mismo periodo.

“Es hora de hacer algo más que contar el número de víctimas”, declaró el director general de la OIM, William Lacy Swing.

“Es hora de que el mundo actúe para hacer cesar la violencia contra los migrantes desesperados”, agregó.

La OIM difundió estos datos pocas semanas después de lo que consideró como el peor naufragio de los últimos años. Así, de las cerca de 500 personas que partieron de Egipto el 6 de septiembre con la esperanza de llegar a Italia, sólo se conocen 11 supervivientes.

Estos supervivientes contaron que los traficantes hicieron zozobrar voluntariamente al barco en el que viajaban unos 500 emigrantes.

Hace casi un año, en octubre de 2013, murieron 400 inmigrantes en dos naufragios cerca de la isla italiana de Lampedusa, puerta de entrada a Europa para los migrantes procedentes de África.

Según las estadísticas publicadas por la OIM, la mayoría de los migrantes que fallecieron frente a las puertas de Europa – por ahogo, asfixia, hambre o frío – eran originarios de África y Oriente Medio.

En total, al menos 40.000 migrantes fallecieron en el mundo desde 2000 tratando de ingresar en Europa, Estados Unidos, Australia u otros países.

Las cifras en el Mediterráneo “reflejan probablemente un aumento espectacular del número de migrantes que tratan de llegar a Europa. Más de 112.000 en situación irregular fueron detectados por las autoridades italianas durante los ocho primeros meses de 2014, casi el triple que en el conjunto de 2013”, según la OIM.

Los sirios, cuyo país está sumido en una guerra civil desde hace casi cuatro años, y los eritreos, que escapan de una represión brutal del poder, fueron los más numerosos en llegar a Italia.

En otras partes del mundo, más de 6.000 migrantes murieron a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México entre 1998 y 2013.

Desde 2000, unos 1.500 murieron tratando de llegar a Australia.

“Algunos expertos creen que por cada cadáver que se descubre hay por lo menos dos más que no se recuperan nunca”, según la OIM, que espera que su informe arroje luz sobre el aumento de los “crímenes contra los migrantes”.

“Los migrantes indocumentados no son criminales, sino seres humanos que necesitan protección y asistencia y merecen respeto”, estimó Swing.