Por: Ricardo Daher - Periodista

Esta afirmación puede resultar exagerada a la luz de varias manifestaciones, que no aparecen aún organizadas, pero que de alguna manera rebelan “el facho que tenemos dentro”.

En Internet surge cada tanto algún blog que manifiesta conceptos racistas, xenófobos y de defensa de las dictaduras militares. Uno de los más conocidos es el sitio http://billygates203.blogspot.com/ que en su portada advierte: “Somos de extrema derecha, nada de payasadas y eufemismos”. El sitio ha sido vigilado por los aparatos de inteligencia desde 2009 y a partir de entonces, la cantidad de ingresos ha disminuido notablemente.

En su presentación, se definen como un movimiento nacional católico, y recientemente, en ocasión del 40 aniversario del golpe de Estado de 1973, lo definieron como “santo, por Dios y por la patria” para salvar al país “de la inmundicia terrorista marxista”. Justifican el accionar militar porque en aquellas “épocas el terrorismo judeo-marxista tupamaro avanzaba día a día”.

En el portal, algunos seguidores se atrevieron a dejar escritos sus pensamientos al comentar temas cotidianos. Por ejemplo con la firma de Silvio Capiscoconi, se puede leer: “Hay dos clases de Policía, los pseudo-policías maricas al servicio del gobierno tupa-ZOG, y los verdaderos policías fachos perseguidores de tupas y hippies podridos”.

En el mismo portal, “Germán” escribió: “matrimonio igualitario, aborto, ingreso de amerindios negros reproduciéndose con mujeres blancas y viceversa. Son unos imbéciles anti-patriotas que no merecen nada más que la muerte”.

También es activo en la web el portal http://www.envozalta.org/ en defensa de los militares presos por violación a los derechos humanos en la dictadura.

Según el portal, esos militares son presos políticos. Allí militares retirados y activos han expresado su respaldo a los oficiales presos. Incluso un capitán (r), bajo el nombre de Álvaro Moreno, señaló “Estoy a las órdenes, para lo que necesiten. Esto es una guerra de desgaste, no podemos darles tregua”.

Sin embargo, donde más se despliega “el facho que llevamos dentro” es en los comentarios a las noticias en los portales.

La vena nazi aparece más nítida cuando suceden hechos violentos o aparecen en las noticias temas polémicos. Después del tiroteo entre delincuentes y la policía en Pocitos, los comentarios subieron de tono.

Una cuenta de Facebook con el nombre de Policía Nacional de Uruguay, pero que no es la oficial, reclamó un golpe de Estado y la renuncia del ministro del Interior. “Gente, el Uruguay precisa hoy en día un golpe de Estado como el 27 de junio de 1973, ahí a los pichis se le van a acabar las pavadas de matar y robar; Bonomi, andate”.

Algunos internautas rechazaron la propuesta, pero otros comentaron: “sería mejor una dictadura bien hecha a esta democracia de mierda”.

En otro sitio, un tal “tío Jorge” reclamó aislar a los barrios considerados rojos: “si cometen algún delito como el del repartidor, aislarlos del resto, que no entre nadie, y no sale nadie. Cortarles la luz y el agua en represalia. Que sean castigados por ocultar a toda esta manga de fríos criminales. O se cambian las reglas de juego ahora, o se van todos a la mierda!!”

Otro propone suspender el goce “de los derechos humanos a los que salen a delinquir”; otro ciudadano, ofendido por la violencia, reclama que violen a la hija de un ministro para que aprenda.

Algunos “proponen” soluciones como por ejemplo “disolver el PIT-CNT y declarar esenciales todos los servicios del Estado, terminar el vagabundeo por las calles, o trabajas o estudias si no, pa troden, y en meses, se termina la mugre y la delincuencia”.

Otro también propone. “La solución es fácil: mano dura como hacen en muchos países de Asia, que no andan con boberías de creerse que esto se soluciona con escuelitas”, que se suma al reclamo de “rifle sanitario con la delincuencia”.

Hasta ahora, por suerte, esas expresiones no representan a la mayoría aunque de todas maneras son una advertencia de las dificultades existentes para convencer a la mayoría para efectuar cambios profundos que nos alejen de la mediocridad, chatura y conservadurismo que escondemos todavía en el “estilo uruguayo”.