El Frente Amplio ganó en seis departamentos, a saber: Montevideo, Canelones, Rocha, Salto, Paysandú y Río Negro. Los blancos siguen con 12 departamentos y los colorados retrocedieron a uno solo, Rivera. Ya en las nacionales decíamos que todos estaban contentos: todos habían ganado algo y todos habían perdido algo.

En estas elecciones departamentales y municipales ocurre casi lo mismo: un solo gran derrotado, el partido fundado por el General Rivera, el Partido de la divisa colorada está a punto de desaparecer del plano político y solo dios sabe si no desaparecerá en los próximos años.

Los blancos recuperan Maldonado y Artigas, pero pierden un bastión, un lugar emblemático: la heroica Paysandú que pasa a manos del Frente Amplio, además de perder Río Negro.

Cierto es que al parecer todos están contentos; nadie quiere ser responsable de esas “derrotas”, que llevaron a cambiar de mando político algunos departamentos.

Montevideo, el departamento que tiene casi la mitad de la población del país, tenía un invento nuevo, en lo político, llamado “Concertación”, algo así como la unión de la derecha más conservadora de la capital del país.

Al principio esperaban mucho de ella, pero con el correr de los meses, las peleas por el poder dentro de los partidos tradicionales los llevó a decir hoy que están muy conformes con ganar solo dos Municipios, el CH y el E, los que ellos definen como los que más aportan a las arcas de la Intendencia, montevideana (un 40%) “pero que son los que menos reciben en obras y servicios”.

Hoy recordaba algunas palabras de un tal Capriles, venezolano él, que decía palabras casi iguales. ¿Casualidad? ¿O el mismo lenguaje de una misma derecha unida en su búsqueda de recuperar parte de un poder perdido?

En Montevideo el Frente Amplio, con más de 50% de los votos, ganó con comodidad a la “desconcertación”, que llegó a un 37%. Pero la cosa cambia en los municipios. Aquí debemos decir a nuestro criterio, que el gran derrotado fue el Frente Amplio, a pesar de haber ganado 6 municipios, pues la votación apenas llegó al 27%, para el gobierno de cercanía.

El Frente quiso resolver el tema con candidatos únicos o múltiples a nivel de municipios, pero ni así colmaron las expectativas de “arrasar” electoralmente a la alianza rosadita. Pero no pudimos, o mejor dicho en mi concepto no quisimos, pues no se supo trabajar en forma unida y en armonía, sin divisiones ni ambiciones de poder, personales o sectoriales.

Por eso es que la derecha votó casi igual, pero los votantes frentistas se negaron a colocar la papeleta municipal; asimismo, muchos sectores y militantes de base se negaron a repartir las listas de los municipios. El votante frenteamplista se negó a votar algo que aun no entiende, pues no sabe aún a ciencia cierta qué significan los municipios y qué tarea cumplen los alcaldes.

Para el Frente este es un gran tema a resolver, pues el 73% de votos en blanco, que es muy grave. Y la culpa no es de la gente, el tema es que la fuerza política no supo cómo llegar a la población con una propaganda que comunique e informe y que además convenza al común de la gente.

Nos hemos alegrado al realizar Cabildos Abiertos con unos pocos cientos de personas, cuando los votantes son decenas de miles; por ahí tendríamos que ir viendo cómo revertir la situación, atendiendo a la gente en un mano a mano, con menos trabas burocráticas, siendo un verdadero gobierno de cercanía y con la gente.