En el número anterior de Ideario compartíamos la primera parte de este artículo, que dada su importancia y extensión dividimos para su publicación.

La idea del mismo, por lo tanto, es brindar un aporte de la comunicación gubernamental de Tabaré Vázquez como presidente de la República en su primer y segundo mandato.

Tabaré Vázquez afirma que aprendió una pauta del presidente francés François Mitterrand. Cuando Mitterrand hablaba, hablaba Francia, por lo tanto el mandatario es muy cuidadoso en ese aspecto y mide sus apariciones mediáticas.

La herramienta del Consejo de Ministros abiertos es ideal, entonces, para el estilo del presidente de la República, ya que tiene la posibilidad de preparar su mensaje, no necesariamente se va a ver interpelado por periodistas y en caso que alguna pregunta del público no pueda o no quiera responderla, siempre tiene la posibilidad de transferir esa responsabilidad a algún integrante de su gabinete.

Quienes trabajan con el presidente aseguran que Vázquez es “muy directo, respetuoso y cuidadoso de las formas, es muy franco y muy medido, sobre todo, fundamentalmente, medido”.

El ser medido, y el ejemplo tomado de Mitterrand, lleva a que el presidente salga poco en los medios de comunicación, seguramente como estrategia o quizás por olfato político, pero lo seguro es que cuando el mandatario se expresa es porque tiene la firme convicción de dejar plasmado un mensaje.

Incluso son muy poco comunes las entrevistas que brinda el presidente de la República a los medios de comunicación, y tampoco se la otorga a todos los medios ni a cualquier periodista. Esta política de comunicación se dio tanto en el primer gobierno como en la actual administración.

Existe una máxima en comunicación que afirma que “no se puede no comunicar”. Esto quiere decir que siempre, hagamos lo que hagamos, o dejemos de hacer lo que dejemos de hacer, estamos comunicando algo. Es ahí en donde toma una gran importancia los silencios del mandatario, un arma que maneja a la perfección y que hace tensionar tanto al oficialismo como a la oposición.

Quizás el mejor ejemplo de ello se dio en la primera administración, cuando un grupo de militantes frenteamplistas, motivados por el buen desempeño del mandatario y la alta aprobación a su gestión que mostraban las encuestas de opinión pública, decidieron proponer la posibilidad de que el mandatario fuera reelecto, más allá de que no existe el mecanismo de reelección presidencial en Uruguay.

Con este escenario, el 5 noviembre de 2008, al finalizar el Consejo de Ministros abierto en la localidad de Trinidad, en el departamento de Flores, Tabaré Vázquez realizó declaraciones a los medios de comunicación. Allí sentenció que respondía con un PPS (profundo y prolongado silencio) a aquellos que promovían su reelección presidencial. El silencio como arma llevó a que se tuviera que interpretar la posición del mandatario.

Voceros presidenciales

Tabaré Vázquez no tiene voceros ni sucesores. Esa fue una sentencia que surgió desde el principio de la primera administración del mandatario frenteamplista y que se volvió un latiguillo de su entorno cuando se comenzó a hablar de la posibilidad de su reelección presidencial.

En lo formal es cierto, no existe la figura del vocero en la Presidencia de la República, pero cuando se estudia la comunicación de gobierno de la administración Vázquez puede corroborarse lo contrario.

Si bien la figura del vocero no es formal sí se puede destacar que siempre existe una voz autorizada, por lo general proveniente del Poder Ejecutivo, que se encarga de referirse oficialmente a los temas y que tiene mayor cobertura mediática que el presidente de la República.

No es el mandatario el que realiza el gasto, sino el que zanja los temas. No es el presidente el que está dando cuentas a la opinión pública sino uno de sus secretarios de Estado el encargado de solucionar el problema y de ir informando a la ciudadanía a través de los medios masivos de comunicación.

Un ejemplo claro de esta situación se dio en el primer gobierno de Tabaré Vázquez, con el desempeño del secretario de la Presidencia de la República, Gonzalo Fernández. Quizás Fernández es el que más se pareció a la figura típica del vocero, cuando fue el encargado de referirse oficialmente, en nombre del gobierno nacional, sobre el tema de derechos humanos y la búsqueda de restos de detenidos desaparecidos durante la pasada dictadura cívico-militar.

Profesionalización

Con la llegada de Tabaré Vázquez a la Presidencia de la República comenzó una nueva etapa en materia de comunicación de gobierno en Uruguay, la etapa de la profesionalización, la apuesta a una planificación y a una estrategia. Aún no es suficiente, falta avanzar mucho en nuestro país en lo que es comunicación de gobierno, no solo a nivel de la Presidencia de la República, sino también del Poder Ejecutivo en general, del legislativo en particular, de los distintos organismos gubernamentales y de los gobiernos locales (intendencias y alcaldías).

Será tarea de los nuevos gobernantes el empezar, continuar y profundizar el camino de la profesionalización de la comunicación. Será labor de los profesionales de comunicación política el apostar a la formación continua y a hacer llegar de la mejor manera el mensaje de nuestros políticos a la ciudadanía. En eso va también gran parte de la calidad de la democracia de la que los uruguayos tanto nos vanagloriamos.  (*) Parte II