El viernes 3 de julio pasado se inauguro el Centro Cultural de Pando que transformó completamente un antiguo galpón semiderruido en el área de la estación de ferrocarril, refugio de delicuentes y drogadiccion.

El Centro Cultural goza de una situación estrategica, uniendo el Pando del centro, de su plaza principal con el crecimiento de la ciudad hacia nuevas zonas de residencia, urbanizacion, centros educativos, lo que lo convierte además en una pieza urbana de enlace y encuentro.

Se trata de una obra que rescató esencialmente el patrimonio de aquellas formidables obras en ladrillos y pilares de buena madera para darle una funcionalidad de escenarios, usinas culturales, área de exposiciones plásticas y aulas de formacion cultural. Se une a espacios culturales y patrimoniales del departamento recientemente inaugurados que hoy nos enorgullecen: el Complejo Politeama Atahualpa del Cioppo; el Museo, Centro Cultual Patrimonial Casa de Artigas, en el Sauce; el anfiteatro a cielo abierto en el parque de la Batallla de Las Piedras, en homenaje al ingeniero Eladio Dieste.

Lo que queremos resaltar hoy, en primer lugar es que junto a la Comuna, al Municipio, se movilizo la comunidad pandense por este objetivo y lo logró. La Asociación de Artistas Plásticos de Pando peleó intensamente por este lugar, por el espacio de la cultura.

El espacio lleva el justo nombre de un gran luchador pandense recientemente fallecido, militante social de todas las horas, comprometido con los más humildes, con la cultura: Alcides Garcia. Es sin duda el reconocimiento a Alcides y a todos los pandenses que pelean por su espacios, por su ciudad.

Acompañaba el acto de inauguración el Dr. Tabare Caputi, que refleja sin duda el espíritu vivo de dicha comunidad desde siempre. Y sin dudas estaban con nosotros, aunque no fisicamente, queridos pandenses de siempre que pelearon cada dia por su ciudad, por el hospital, por la plaza, por el Pando industrial, como Pacacho La Cruz y Daniel Pazos.

Es entonces nuestro homenaje a la comunidad pandense, a la asociacion de artistas plásticos, al Centro Comercial, a la Comisión de Patrimonio y a su municipio, que no bajaron nunca los brazos. Y al mismo tiempo reflexionar acerca del derecho a la cultura, de la cultura como factor de desarrollo local, de la riqueza de la cultura en su diversidad, de la apropiacion de los espacios culturales por la comunidad.

En estos días particularmente esta reflexion vale. Se está declarando patrimonio de la Humanidad el antiguo frigorifo Liebig, Anglo y en las palabras del Arquitecto Inda lo que se incorpora a la lista de patrimonio mundial es mucho mas que el frigorífico en sí mismo, es un conglomerado socio cultural geográfico.

A su vez la presencia del Latu, de la Utec generan espacios que hoy tienen un nuevo rol, una nueva valorización, para que cada sociedad pueda darle el valor cultural y proyectarlo hacia el futuro. Y ya se está trabajando hacia el reconocimiento de la Unesco como patrimonio de la humanidad hacia el 2017, centenario de su nacimiento la obra maravillosa del ing. Dieste, distribuida absolutamente en todo el país y de la que es ejemplo paradigmático la Iglesia del Cristo Obrero en Atlantida.

Entonces, más que nunca destacamos el valor de la cultura en el desarrollo, la importancia de una visión de país, descentralizado y activo, propiciando las capitalidades culturales en cada departamento, en cada municipio, apuntando a un programa nacional de cultura, a una ley marco del derecho a la cultura, que creo debe ser tarea de todos los partidos sin distinciones en un abordaje integral y prioritario de una sociedad de derechos.