Por: Andrés Irazoqui, Humorista

Concluye la temporada 2017 de esta novela que en los últimos meses ha entretenido a los uruguayos. El año político termina en noviembre, lo que se hace en diciembre es por mera rutina o instinto animal.

El culebrón ético concluyó con el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio condenando a la pena capital a Raúl Sendic, quien bebió la cicuta antes de que sea leído el fallo; y el del Partido Nacional inmolándose en la defensa de Agustín Bascou. Ahora, acá, entre nosotros: ¡qué tipo importante resultó ser este Bascou! Hizo que el Partido Nacional se autoflagelara en su defensa, se rasgara las vestiduras exponiéndose al ridículo con un doble discurso plagado de moralina.

Seguramente el intendente de Soriano sea una persona muy recta y respetada. Es un reconocido productor agropecuario, tiene mucho ganado. También tiene mucho ganado con la venta de combustible a la Intendencia.

Ahora bien, si no cubre el dinero de los cheques sin fondo que emitió, más que ganado va a ser robado. Despierta curiosidad el llegar a entender por qué el Comité de Ética del Partido Nacional optó por intentar apagar el fuego con combustible. La única explicación lógica es que lo hayan adquirido en la estación del intendente de Soriano.

Una vez conocido el veredicto del Comité de Ética, Jorge Larrañaga, desde las redes sociales, llamó a los nacionalistas a la unidad y siguió defendiendo a Bascou. Yo, como sanducero que soy, me veo en la imperiosa obligación de defender al “Guapo”, de quebrar una lanza por un coterráneo. No es su culpa vivir alejado de la realidad, todo esto es culpa del batllismo populista.

El Uruguay, y fundamentalmente Paysandú, padeció el batllismo populista. Batlle Berres con su impulso industrial nos hizo vivir en una nube de pedos a todos los sanduceros, hasta el día de hoy no lo asimilamos, seguimos creyendo que somos un departamento industrial. Nos hizo creer que éramos una potencia industrial, el “Paysandú industrial”, la “Suiza de América”, que éramos un país del primer mundo insertado en una región del tercer mundo. Larrañaga creció y se formó en ese Paysandú, es producto de esa negación de la realidad.

Para peor ni siquiera herrerista es, porque así por lo menos podría haber tenido la escuela del viejo Herrera que combatía con tenacidad al batllismo. Pero no, ni eso le tocó en suerte al pobre “Guapo”. Y así te dice que sube por última vez la escalera, su percepción es que el pueblo no quiere que la suba por última vez, está convencido que la gente quiere seguir viéndolo una y otra vez pugnando por ser el presidente de los orientales. A esa apreciación de la realidad que su cabecita hace, se le suma todo el entorno más íntimo que lo rodea y permanentemente le dice:

-¡Bien, Guapo, vamo’ arriba que llegamos, vamo´arriba! ¡Ta cagao hasta las pelos el Cuquito, esta vez sí que le ganamos!

Claro, hay que reconocer que no ha de ser fácil estar al lado de él y decirle:

-Che, Jorge, mirá, no te calentés con lo que te voy a decir, en serio, no te calentés, te lo digo como amigo y porque te aprecio, pero a mí me parece, no te calentés, que capaz sería mejor si esta vez no te presentás a las internas…

Y ahí nomás te zumbó. El que junta coraje para decirle eso, o es medio suicida, o es más rápido que Usain Bolt para salir corriendo evitando el derechazo del “Guapo”. Jorge permanentemente niega la realidad, es una forma de pararse ante la vida que tiene. Defiende a Bascou, pero sin dejar de lado el discurso en el que pregona la ética.

No es culpa de Larrañaga vivir en un mundo paralelo negando la realidad, no, en absoluto. Es culpa del batllismo populista. Y el batllismo populista hoy se llama Frente Amplio. Sabemos que la realidad está ahí, y cuando la negamos, de una u otra forma termina pegándonos en la cara. Los sanduceros tenemos un compromiso con Larrañaga, debemos cuidarlo, protegerlo, darle cariño, no podemos dejar que la realidad lo golpee con crudeza.

No olvidemos que cuando hizo campaña electoral para ser intendente de Paysandú, dijo que estaba en contra del uso obligatorio del casco. Así que seguramente siga manejando esa moto sin casco protector, y sabido es que cuando a Jorge se le dispara la moto se va a cualquier velocidad. Si la realidad mañana lo golpea así, tan desprotegido, el final puede ser triste, muy triste.

El Uruguay en sí es un país negador de la realidad, es nuestra esencia, nacimos como país negando la realidad. Somos fruto de negociaciones de los ingleses y nos termina creando Lord Ponsonby. Somos la solución dada a un problema. Tan poca bola nos dieron que ni siquiera se gastaron pensando un nombre. Fue así que en un asado dominguero en la playa, entre vino y achuras, decidieron:

-Ta, sí, fenómeno, quedamos así, Lord, hacemos una nación y santo remedio. Che, ¿pero qué nombre le podríamos poner?

-Pah, ni idea, me mataste, no sé, ponele cualquier cosa. Piensen ustedes que yo me voy a echar un meo mientras.

-Pero acá no hay baño, Lord.

-Naah, qué baño ni que ocho cuartos, voy ahí a la orilla del río, del río éste, del río… ¿Cómo era?

-Uruguay.

-Eso, Uruguay… ¡Ahí ta, Uruguay, ponele Uruguay!

Después le armamos todo el folclore de la independencia, dándole el matiz heroico que inexorablemente toda nación necesita para apelar al sentimiento nacionalista. Aunque en nada estoy menospreciando la gesta de los orientales, de Lavalleja, Oribe. Sobre todo de Oribe, que admiro por su convicción de valores republicanos, dignificando el ejercicio de la política, en su más profundo sentido, haciendo culto a la rectitud y el ejercicio cotidiano de las virtudes cívicas.

Nada que ver con Aparicio Saravia, un latifundista, “señor de la guerra”, dueño de los destinos de los hombres y los bienes de la zona que controlaba. Un clasista, basta con mirar la composición de su ejército: los generales y oficiales son los estancieros, y los soldados son los peones. Pero en fin, la patria se hizo a caballo, y a rebencazo.

Las actitudes de Larrañaga defendiendo al intendente de Soriano e insistiendo con ser candidato a presidente son más patéticas que las estrategias de defensa que hizo Sendic. Porque de última Sendic ya murió, yo lo fui a ver al cementerio el 2 de noviembre y estaba ahí. Sin embargo Larrañaga está en estado vegetal, lo dan por muerto pero nadie le desconecta el respirador, es inhumano lo que hace su círculo más cercano. Alimentan inútilmente una esperanza, dicen que es un cadáver político pero técnicamente no está muerto, deberían tener un gesto de piedad y desconectarle el respirador artificial.

Con el “Guapo” habría que probar terapias alternativas musicales, así puede ser que lo convenzan de que ya pasó su hora. Por ejemplo, sabiendo su pasión hípica, se le podría poner temas en los cuales el subconsciente comience a hacer una tarea de asimilación de la realidad. Ahí le ponemos al “Indio” Solari cantando: “pero yo sé que hay caballos que se mueren potros sin galopar”, y aunque capaz instintivamente Jorge chasqueando los dedos empiece a entonar: “a brillar mi amor, vamos a brillar mi amor”, por dentro quizá procese el mensaje.

La perseverancia de Larrañaga para seguir intentando una y otra vez ser candidato sólo se puede comparar a la perseverancia de Danilo Astori. Danilo es el eterno segundo, quiere y quiere pero no llega. Quedó detrás de “Pepe” y Tabaré, nunca pudo salir de ese lugar que la política le dio. Un lugar de gran responsabilidad, un privilegiado, pero él aspiraba a más. Astori es el George Harrison de “The Beatles”, tremendo músico, un capo, talentoso, pero siempre relegado. En la historia de la música los que lideraron el grupo fueron John y Paul, la fotografía muestra a George a un costado acompañando con su guitarra.

Viendo las posturas adoptadas por los organismos de ética de ambos partidos, a modo de epílogo de esta novela moral, y haciéndome eco de la prensa especializada en la materia, sólo quiero dejar en claro que yo no quiero una sociedad polarizada, dividida por banderas, por ideologías revanchistas. No quiero tener vendas en los ojos. Como me lo dice diario “El País”, yo te pido perdón por todo lo que robó Sendic.

Como me convenció Graziano Pascale, yo te pido perdón a vos, de corazón te pido perdón por las estafas de Sendic. Que no nos separen las ideas, contemplemos lo que nos une como sociedad. Lo leí todo en “Búsqueda”, y te pido perdón, perdón, queridos amigos, por las estafas que hizo Sendic. Lo leí en “El Observador”, me lo contó Gabriel Pereyra, con vergüenza y lágrimas en los ojos te pido perdón, perdón por el desfalco que hizo Sendic. No soy testarudo, no soy foca, no soy fraudeamplista.

Ya me lo contó Nacho Álvarez, y Petinatti dijo que efectivamente era así. Están Patricia Madrid y Victoria Rodríguez de testigos, ellas también asintieron sobre eso que me dijeron, y te pido perdón, perdón por todos los males que Sendic nos trajo. Este país necesita un cambio urgente, ya lo vi todo en “Santo y Seña”, y te pido perdón.