Por: Javier Forte

En la semana anterior presentamos el tema, y ensayamos una definición de Autogestión empresarial, diferenciándola de la Cogestión y de la Gestión empresarial. Así llegamos al concepto de Entidades de Autogestión Productiva (EAP) y listamos el conjunto de ventajas y desventajas que presenta esta nueva figura destinada a la actividad productiva.

Corresponde hoy analizar si es posible desarrollar las EAP con el marco legal vigente, o si por el contrario, sería conveniente y oportuno establecer un nuevo marco legal que permita su desarrollo, para beneficio de los trabajadores y de la sociedad. Para ello, debemos establecer con precisión, si los objetivos, funciones y capacidades a desarrollar pueden realizarse eficientemente a través de algún tipo de entidad societaria (Ley 16.060 Sociedades Comerciales) o dentro del marco del sistema cooperativo (Ley 18.407 Sistema Cooperativo).

La Autogestión, para algunas personas, puede ser un camino, para otras un objetivo, pero para personas pragmáticas puede significar ambas cosas, es decir, un camino para alcanzar objetivos propios. Como expresamos la semana pasada, la Autogestión tiene como primer objetivo sacar adelante a empresas en dificultades o que han cesado sus operaciones productivas a través del desempeño de los propios trabajadores quienes ocuparían todos los puestos de trabajo incluyendo los cargos de dirección y administración.

Dentro de las principales carencias en los modelos societarios comerciales y cooperativos, podemos identificar que ninguno de ellos satisface los requerimientos específicos de las EAP. En efecto, ninguna sociedad comercial establece un CEO (Comité Ejecutivo Organizador) que sea elegido dentro del conjunto de todos los trabajadores, su objeto social no será obtener un lucro que retribuya el capital aportado por los socios. Por su parte el sistema cooperativo, permite cubrir una parte importante de los puestos de trabajo con empleados dependientes, lo cual constituye un importante apartamiento al principio de autogestión. A estas importantes restricciones que plantean ambos tipos de asociaciones productivas (sociedades comerciales y cooperativas), le debemos incorporar un elemento esencial constituido en el capital del EAP. Otro elemento de suma importancia lo constituye la falta de obligación de formular en forma previa un proyecto productivo y de gestión que sea aprobado por una entidad independiente y que otorgue a la comunidad, la tranquilidad de que los fondos públicos que se inviertan estarán mínimamente controlados.

Las EAP serían receptores de fondos de origen público, además del aporte que puedan realizar los trabajadores y eventualmente otros agentes privados. Es un principio ético y socialmente deseable que el aporte que realiza la comunidad para preservar actividades productivas, que serían discontinuadas si no se realizara un aporte del Estado a través de alguna de sus instituciones estatales o paraestatales o empresas de propiedad estatal, que dicho capital deba ser preservado, y utilizado únicamente para el fin perseguido. Debe evitarse que dicho aporte de la comunidad sea en un futuro distribuido entre los socios-trabajadores de las EAP, ya sea a través de la distribución de excedentes o al retirarse de la entidad por cualquier causa.

En la próxima entrega, realizaremos una propuesta acerca del marco legal necesario para el desarrollo sustentable de las entidades de autogestión productiva (EAP)

El autor es Contador Público, consultor, docente universitario y asesor parlamentario.