Para Shakespeare, “el ser o no ser”, en el tema del presupuesto de la Enseñanza 2016-2020, no hubiera sido tan fácil en la duda de a quién favorecer, si los sueldos o lo edilicio, si los sueldos o la alimentación, si los sueldos o los materiales escolares, al parecer para muchos el tema central de este tema, valga la redundancia, son los sueldos. Y podría ser si partimos de la base de lo que proponen los sindicatos de la enseñanza, que en su justo reclamo quieran ganar más, pues así lo exigen los tiempos modernos, el diario vivir de un mundo consumista cada vez más apurado por cosas mundanas, esas que nos llevan a endeudarnos cada vez más.

En la TV, una dirigente de Ademu dice: “Aquí lo único que está en discusión es el convenio salarial”. Con esta frase yo pienso y razono: primero que la dirigente fue sincera. Segundo, que en este momento los que están luchando y defendiendo la educación es el Gobierno, pues el mismo dice, damos un mayor presupuesto, 2016 el 4,8 % del PBI y en el 2020 el 6 % del PBI, pero también debemos ver más planificación, con nuevas políticas educativas de Estado, no solo para este Gobierno sino que sean duraderas, efectivas y sustentables en el tiempo.

Puede ser que el Gobierno se apresurara en la declaración de Servicio Esencial a la enseñanza, puede ser, pero hay gente que la cree acertada, ve en esa medida tratar de que no se cerraran los comedores, pues con esa medida los más perjudicados serían los niños. Pienso y razono que en este país se ganó una elección, no se hizo una revolución, en el Uruguay se ganó un Gobierno, no el poder; hay cambios que para realizarlos se necesita cambiar la Constitución, los maestros y profesores no son los únicos que ganan poco.

Pero ¿realmente ganarán poco? Pues hoy cobra un maestro recién egresado, es decir grado 1, por 20 horas semanales $ 21.750, con los aumentos ahora llegará a $ 24.500. Por 40 horas semanales, o sea doble jornada, casi el doble de esa cifra, o sea unos $ 50.000, el de grado 7 llegará a unos $ 68.000. Tal vez no alcance, tal vez sea poco, pero esos sueldos no son nada despreciables. Pero es una cifra que pocos trabajadores ganan.

La sociedad es cada vez más complicada, más que nada en el tema “bolsillo” y muchos me dirán y quién no y entonces me vienen a la memoria hechos sucedidos en el 2015, antes de las elecciones, cuando estuvieron sobre la mesa los impuestos IRPF y el IASS, este último para jubilados, que se los llevaba a reclamar que no se les descontara más y resultaba que ganaban $10.000, es decir, están lejos de los descuentos, muy lejos, pero igual fueron carne de cañón de la derecha.

Otros que gritaban porque se invertía en los sectores más vulnerables de la sociedad, a través de los planes de ayuda social. Hay cosas en las que nos estamos deteriorando cada vez más, el egoísmo nos está carcomiendo como las polillas, el que se cree indispensable –aunque lo sea- se abroquela y en forma corporativa avanza no importa sobre quién, pero avanza.

El presupuesto para este período de gobierno es muy ambicioso y es por eso que se esperan buenos resultados. Por eso es muy positiva la declaración del Frente Amplio: “diálogo y negociación” sin presión ni corporativismos, pues los más perjudicados son los niños y jóvenes de nuestro país.