El féretro del literato fue escoltado hasta por nueve soldados de infantería de la Guardia de Honor. Fue cubierto con una bandera nacional de seda que luego se entregó a la familia del autor en la parte final del velatorio público. En el velatorio se leyeron dos cartas de condolencias enviadas por el Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez y el Presidente de la Asamblea General y el vicepresidente de la República, Lic. Raúl Sendic. En ambas se destacó la figura de Maggi, la calidad de ser humano, su trayectoria como abogado, historiador, escritor e intelectual, señalando que su impronta seguirá latente, así como su esperanza de lograr un Uruguay entre todos. La ministra de Educación y Cultura, Dra. María Julia Muñoz hizo uso de la palabra, realizando un repaso de su vida, su obra y de diferentes instancias de su vida. “Fue un hombre que vivió tan plenamente que tenemos que festejar su vida. Recordarlo siempre como lo que fue, un gran hombre de la cultura, un gran dramaturgo, un escritor mordaz, irónico e inteligente”, subrayó la ministra durante el acto ante un grupo de periodistas. Muñoz destacó otras facetas de Maggi, como la de abogado, y recordó que participó en la creación de la “carta orgánica del Banco Central de Uruguay”, donde trabajó hasta que fue destituido cuando llegó la dictadura en 1973. Además, María Julia Muñoz alabó la labor del literato como periodista, de quien dijo que desarrolló esta profesión preocupándose por los temas de su tiempo y siendo un “arriesgado actor cultural”. Exhortó a que este sea un acto de celebración, de celebrar su vida a la que calificó como extensa e intensa, plena de compromiso y de amor por la humanidad, destacando su sentido del humor y su ironía demoledora de talante cálido. Antes de despedirlo, hicieron uso de la palabra además el exministro Dr. Didier Opertti y el historiador y politólogo Gerardo Caetano. Se hicieron presentes legisladores y exlegisladores, ambos secretarios del cuerpo, Dr. José Pedro Montero y Sr. Hebert Paguas, familiares y amigos. Al finalizar, el público que aún permanecía en el Salón de los Pasos Perdidos, despidió al escritor con emotivos aplausos.

Teatro
Carlos Maggi era considerado uno de los últimos sobrevivientes de la Generación del 45, a la que pertenecieron otros literatos como Juan Carlos Onetti (1904-1994),Mario Benedetti (1920-2009) e Idea Vilariño (1920-2009). Varias de las piezas de teatro de Maggi recibieron el premio a la mejor obra del año, como “La trastienda” (1958), “La biblioteca” (1959), “La noche de los ángeles inciertos” (1960), “El patio de la torcaza” (1967), “Frutos” (1985), “El patio de la torcaza” (2ª versión, 1986) y “Un cuervo en la madrugada” (1989).