La presentación se realizó el jueves 12 de marzo en el salón Dorado de la sede comunal, con la participación de la intendenta Ana Olivera y el representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Uruguay, Juan José Taccone.

El plan tendrá como objetivo recuperar una de las zonas más segregadas y precarizadas de Montevideo. Se concentra allí buena parte de la población bajo la línea de pobreza, con carencia de servicios y una dimensión ambiental muy por debajo de la media del departamento.

En marzo de 2011 Montevideo fue elegida por el Banco Interamericano de Desarrollo para participar de la Iniciativa Ciudades Emergentes Sostenibles (ICES). La elección se basó en que Montevideo es una ciudad en franco crecimiento económico y unos de los motores de la economía uruguaya.

La metodología ICES brinda herramientas analíticas y de juicio acerca del estado de situación actual y recomendaciones sobre las acciones o programas que sería conveniente priorizar con miras a establecer un desarrollo sostenible.

La ejecución del Plan de acción bajo la ICES permitió elaborar una serie de insumos básicos que apuntan a la comprensión integral de la problemática del hábitat humano en el territorio de la cuenca, para abordarlo desde sus componentes económico, social y ambiental.

El director de Planificación de la Intendencia, Juan Pedro Urruzola, señaló que la recuperación de los desastres territoriales y sociales lleva mucho tiempo.

“La recuperación de la cuenca del arroyo Pantanoso supone un desafío importante. El arroyo tiene 15 kilómetros de extensión y su cuenca ocupa 67 kilómetros cuadrados, 13% de la superficie del departamento. Viven allí 200 mil personas, 13% de la población montevideana. El 21,6% de los hogares son pobres, cuando la media de Montevideo es 10,8%. Entre los pobladores ribereños la pobreza alcanza llega a 31%. La misma desigualdad se observa a nivel educativo”, afirmó.

Agregó que la meta del plan será mejorar calidad de vida, la integración social y el uso sustentable de recursos naturales y culturales. “Habrá que desarrollar un largo proceso de recuperación ecológica, que implica detener el deterioro y mantener el bañado, con un gran estructurador del espacio público para uso deportivo y recreativo. Una cuña verde, que el campo entre en la ciudad, como se proyecta en la cuenca del Miguelete con el Plan Casavalle, donde una de las piezas estratégicas es un parque agrícola”, explicó.

Acotó que para el curso medio del arroyo, donde se observan las condiciones más duras, se prevé el desarrollo de la Unidad Agroalimentaria de Montevideo, lo que determinará un gran cambio en la zona.

Juan Canessa, director de Desarrollo Ambiental, dijo que con este Plan la Intendencia vuelve a mirar a largo plazo, como ya hizo con la cuenca del arroyo Miguelete, donde se trabaja desde hace más de dos décadas.

Juan José Taccone explicó que el apoyo del BID contribuirá a tener “una hoja de ruta clara, ordenada y definitiva para desarrollar una intervención a largo plazo que permita recuperar este valioso patrimonio de la ciudad”.

“Desde hace muchos años Montevideo viene haciendo un trabajo valioso en recuperación de sus activos patrimoniales. Un ejemplo cercano y emblemático es el del mercado Agrícola y su zona de influencia, que aborda uno de los principales desafíos de las ciudades contemporáneas, como es la recuperación de sus áreas centrales”, aseveró.

La intendenta Olivera puso énfasis en la importancia de planificar a largo plazo desde el gobierno. “Hay un diagnóstico que permite establecer metas, planificar acciones y ejecutarlas. En este caso sucederá lo mismo que con los planes para Goes, Miguelete y Casavalle -donde ya podemos ver muchos resultados concretos. Habrá un plan y será ejecutado. De esta manera, planificando y haciendo, vamos a seguir avanzando hacia el Montevideo que queremos”, sostuvo.